Para las Futuras Madres PDF Print E-mail

PARA LAS FUTURAS MADRES
(Plática con las Damas del club ABC)


Con mi agradecimiento para Ma. Elena Rodríguez de Pineda por el honor de haberme invitado, comenzaré esta charla acerca del cuidado de los hijos. Tenemos esta tarde a una dama festejada y para ella, que disfruta de la dulce espera de la maternidad, serán estas palabras.

Las que ya fuimos premiadas con ese hermoso don, podemos comprender sus sueños, sus ilusiones, sus temores y…hasta sus incomodidades. Y es que los hijos son uno de los grandes motivos de preocupación en nuestra vida ya que, además del cuidado corporal, que en ocasiones resulta fácil, es mucho mayor el cuidado intelectual que necesitan. Hablemos, pues, de los hijos.

En los tiempos antiguos hubo un hombre, sabio entre los sabios, que se llamó Salomón. Este rey escribió un libro de consejos a los hijos. Este libro es conocido universalmente como el Libro de los Proverbios, y entre ellos encontramos éstos que me han parecido los más apropiados para esta ocasión:
“El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre”.
“Adquiere, hijo, sabiduría, no la dejes y ella te guardara; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia, engrandécela y ella te engrandecerá”.

“El que ama la instrucción, ama la sabiduría, mas el que aborrece la reprensión es ignorante”.

Y LUEGO HABLA A LOS PADRES DICIENDO:    
“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige”.
“Instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo, no se apartará de él”.

Grandes consejos, sin duda, que si lográramos aquilatarlos tendríamos grandes satisfacciones.
Y como resumen de la antigua sabiduría, encontré este anónimo de nuestros días y que se llama:

OIGAMOS A NUESTROS HIJOS

  • No me des todo lo que pida. A veces yo sólo pido para ver hasta cuánto puedo obtener.
  • No me des siempre órdenes; si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas por favor, o lo haría más rápido y con más gusto.
  • Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo; pero también si es un castigo, dámelo.
  • No me compares con nadie, especialmente con mi hermano. Si tú me haces lucir pero que los demás, entonces seré yo quien sufre.
  • No me corrijas mis faltas delante de nadie. Enséñame a mejorar cuando estemos solos.
  • No me grites. Te respeto menos cuando lo haces y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo.
  • Déjame valerme por mí mismo. Si tú haces todo por mí, yo nunca aprenderé.
  • No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un aprieto. Me haces sentir mal y perder la fe en lo que dices.
  • Cuando hago algo malo, no me exijas que te diga “por qué lo hice”. A veces ni yo mismo lo se.
  • Cuando estés equivocado en algo, admítelo y crecerá el respeto que yo te tengo a ti. Y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.
  • Trátame con la misma cordialidad y amabilidad con que tratas a tus amigos, ya que porque seamos familia eso no quiere decir que no podamos ser amigos también.
  • No me digas que haga una cosa y tú no la haces, yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas y digas.
  • Enséñame a conocer y amar a Dios; pero de nada vale si yo veo que tú no conoces ni amas a Dios.
  • Cuando te cuente un problema mío, no me digas “no tengo tiempo para boberías”, o “eso no tiene importancia”, trata de comprenderme y ayudarme.
  • Quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.


Podemos ver, por tanto, que el hijo educado sabiamente está capacitado para hacernos ver en qué detalles nos equivocamos a veces. Esforcémonos, pues, por mejorar cada día en la difícil tarea de ser madres. Alguien dijo en una ocasión, con toda verdad, que para lo único que no hay escuelas es para enseñarnos a ser madres; pero aún así, cuando logremos adquirir la sabiduría que poseen nuestros mayores, sin duda estaremos capacitadas para ejercer con gozo la enorme responsabilidad de la maternidad.

Escuchemos ahora la contraparte de lo que dije antes.


DIEZ REGLAS PARA HACER DE SU HIJO UN DELICUENTE

1.- Desde pequeñito déle al niño todo lo que pida, así se convencerá de que el mundo tiene que servirlo.
2.- Cuando diga malas palabras, celébreselo, así pensará que ésa y otras cosas le hacen muy gracioso.
3.- Nunca le enseñe religión ni preceptos morales, espere a que cumpla los 21 años para que él mismo decida según su libre juicio.
4.- Recoja todo lo que él deje tirado: zapatos, libros, juguetes, ropa, etc. No es bueno que aprenda a valerse por sí mismo y es bueno que se acostumbre a echar la culpa de todo a los demás.
5.- Riña a menudo con su esposo delante del niño, así no se impresionará demasiado el día que ustedes se divorcien.
6.- Déle al niño todo el dinero que exija para sus gastos, no permita que lo gane por sí mismo, ¿Por qué dejar que el pobrecito pase por los mismos trabajos que pasó usted?
7.- Satisfaga todos sus caprichos en cuanto a comidas, bebidas y comodidades. La privación puede causarle frustraciones nocivas.
8.- Apóyelo en toda discusión, especialmente con los vecinos, compañeros, maestros y autoridades, porque todos le tienen mala voluntad al niño.
9.- Cuando él se meta en serios enredos, usted no se preocupe    ni se eche la culpa, sólo digo: “nunca pude con este muchacho”.
10.- Después de haber observado religiosamente las diez reglas anteriores, dispóngase a llevar una vida llena de pesares y disgustos, pues se lo tiene merecido.

Escuché un ejemplo de un joven que planeó una expedición a un lugar maravilloso. Llevó comida suficiente para el tiempo que pensaba estar en dicho lugar, llevó su cámara fotográfica con dotación elevada de rollos para tomar miles de fotografías, llevó suficiente ropa y todo lo que consideró necesario para que su estancia fuera placentera en aquel apartado lugar. Fue conducido hasta allí por una avioneta que no se retiró del lugar hasta que lo dejó bien instalado en su tienda de campaña,

Este joven empezó a escribir un diario de lo que podía admirar cada día…y sucedió que cuando ya habían transcurrido siete u ocho meses, de pronto recordó que había planeado todo detalladamente para su expedición, pero se había olvidado de uno solo de los detalles que ahora era de vital importancia: había olvidado planear su regreso. A nadie le había dicho cuando quería regresar, ni quien debía ir por él, ni nada. Lo encontraron, tiempo después, ya muerto por la pena de creer que todos se habían olvidado de él.

La historia se conoció así por el diario que él había escrito y que habían encontrado junto a su cuerpo.
Pues bien, algo parecido nos sucede con los hijos. Hacemos grandes preparativos para recibirles pero nunca les enseñamos a estar preparados para regresar al Creador de cuyas manos hemos salido, es decir, para partir de este mundo y esto es un gran error.

Pudiera parecer una exageración hablar de morir cuando apenas se nace, pero me refiero más bien al tiempo cuando ya los hijos están capacitados para aprender lo que se les enseña. Porque se han escuchado comentarios de personas ya mayores en edad que le temen a la muerte y culpan a los padres de no haberles enseñado a estar preparados para dejar este mundo. Cada una de nosotras debemos saber y recordar que somos peregrinos en esta tierra, que nuestra edad tiene un límite y la de nuestros hijos también.

Entonces, debemos agradecer a Dios cada día por el alto privilegio que nos concede de participar con él en cuidar de esos hijos. Y a ellos (a nuestros hijos) enseñarles que las riquezas materiales proporcionan tranquilidad pero que no deben ser el núcleo vital de nuestra existencia.

Quiera Dios permitir que la festejada de hoy, y todas las que somos madres, busquemos todos los medios a nuestro alcance para darles a nuestros hijos lo mejor de nuestra vida

 

Subscribete a nuestro Newsletter Semanal

Devocionales, noticias, musica, vidoes y mucho mas.

Reuniones & Eventos

Fri, May 25th, @8:00pm - 11:50PM
VIGILIA
Sat, May 26th, @5:00pm - 07:00PM
Reunión de Varones
Sun, May 27th, @2:30pm - 06:00PM
Reunión General
Que edad tienes?
 
Visitors: 4419825
© 2012 IGLESIA VERBO CANADA
Design: Reinhard Productions