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¿Sabias que tu testimonio de vida, acompañado de la predicación del evangelio, puede provocar una reacción espiritual en cadena en la vida de muchas personas a lo largo de varias generaciones? Permíteme compartir contigo la historia de un humilde maestro de escuela dominical, llamado Eduardo Kimball.
Nuestra historia se inicia a comienzos del año 1800. Éste tenaz maestro se propuso hacer de cada uno de sus alumnos un discípulo de Jesucristo. El oraba por ellos, les animaba, les servía y sobre todo… les predicaba el evangelio. Kimball llegó a sentir una enorme preocupación por un muchacho de lento aprendizaje, el cual trabajaba en una zapatería cercana a la iglesia. Un día Kimball le visitó en la zapatería y en la habitación de atrás, le persuadió para entregar su vida a Jesucristo, a lo que el muchacho accedió. Al describir al joven, Kimball dijo acerca de él lo siguiente: "Cuando ingresó en mi clase de escuela dominical, me di cuenta de que en su mente había una oscuridad espiritual como pocas veces yo había notado en otras personas. No parecía tener la probabilidad de llegar a ser un cristiano de firmes y claros propósitos, y mucho menos incursionar en algún campo de extensa utilidad pública" Pero este joven, Dwight L. Moody, progresó tanto, que llegó a ser reconocido como un ungido predicador del evangelio de Jesucristo que conmovió a millones de personas en Norte América y Europa además de ser reconocido como el pionero de las modernas técnicas de la evangelización en masa de nuestra era.
Fue durante las cruzadas de Moody en Inglaterra, cuando el Reverendo F.B. Mayer recibió el impacto de la predicación de éste revolucionario evangelista. Más adelante, Moody invitó al Reverendo Mayer a participar de sus campañas en los Estados Unidos. A través del efectivo ministerio de enseñanza de Mayer, se entregó al Señor un joven llamado J. Wilber Chapman, quien más delante se convirtió en un evangelista. Aunque Chapman fue usado por Dios alrededor del mundo para atraer personas a Cristo, quien continuaría la reacción espiritual en cadena de Eduardo Kimball sería Billy Sunday, un colaborador fiel de Chapman. Billy Sunday predicó por toda Norte América. Su campaña en Charlote, Carolina del Norte, produjo algunos convertidos, quienes organizaron un fervoroso grupo de oración que intercedió por años a favor de su ciudad. Los integrantes de este grupo de oración organizaron una campaña evangelística e invitaron a Mardoqueo Ham, más conocido como el evangelista vaquero. Durante sus reuniones, un grupo de jóvenes fue alcanzado para Cristo, dentro de los cuales se encontraba un muchacho llamado Billy Graham. Solo el cielo nos revelará un día en número total de personas alcanzadas para Jesucristo a través de la reacción espiritual en cadena provocada por el humilde maestro de escuela dominical Eduardo Kimball. Espero que el testimonio de este maestro, te haya hecho meditar, en la importancia que tiene para la humanidad tu testimonio. Espero que te animen los resultados eternos que se pueden obtener a favor de Jesucristo por medio de tu vida. Dios quiere usarte como su instrumento para la salvación de muchos. Nunca olvidaré las palabras de Carlos y de Oscar, quienes me hablaron del Señor en mi época de estudiante universitario. Fueron ellos quienes oraron y ayunaron por mi salvación. Un día me confesaron que mi apatía y desinterés a las cosas de Dios les había hecho pensar que nunca vendría a los pies del Señor. Algunas veces me incomodé un poco por su insistencia a que yo tuviera un encuentro con Jesucristo, pero ahora le doy gracias a Dios por la vida de estos amigos, que tuvieron suficiente amor y valentía al compartirme el evangelio y por su perseverancia ante mi frialdad. A Dios sea la gloria y a mis amigos, mi más sincero agradecimiento. Edgar Monterroso |