WASHINGTON (Reuters) - Los adolescentes que ven televisión más de una hora al día son más proclives a la violencia que quienes pasan menos tiempo ante el televisor, dijeron el jueves investigadores.
Uno de los estudios más concluyentes incluso vincula el hábito de ver televisión a una conducta violenta y señala que tanto hombres como mujeres se afectan por los programas violentos en la televisión, pero el riesgo es mucho mayor para los adolescentes.
"Vimos que la diferencia estaba entre menos de una hora y más de una hora al día. El incremento fue de cuatro veces", dijo en una entrevista telefónica Jeffrey Johnson, de la Universidad de Columbia en Nueva York, quien dirigió el estudio.
El investigador aconsejó que "los padres no deben permitir que sus hijos vean (la televisión) más de una hora al día como promedio".
Johnson, psiquiatra epidemiólogo que estudia patrones de conducta, señaló que el 60 por ciento de los programas de televisión contenía violencia.
Una hora promedio de televisión muestra de tres a cinco actos violentos, dijo la Asociación de Psicología de Estados Unidos.
El equipo de Johnson dio seguimiento a 707 niños, la mayoría de raza blanca y de religión católica, que tomaron parte en un estudio realizado en Nueva York.
Los niños, cuyas edades oscilaban entre uno y 10 años cuando comenzó el estudio de 17 años, fueron entrevistados varias veces. Los investigadores también analizaron los antecedentes penales estatales y federales.
El vínculo entre la televisión y la violencia estuvo claro aun después que los investigadores tomaron en cuenta otros factores, como el rechazo en la niñez, los ingresos familiares, o el padecimiento de un trastorno psiquiátrico durante la adolescencia.
Los investigadores dijeron que, de hecho, en algunas familias estos factores acrecentaban la costumbre de ver televisión.
"El rechazo en la niñez, el haber crecido en un vecindario inseguro, los pobres ingresos familiares, la educación deficiente de los padres y los trastornos psiquiátricos se asociaron significativamente con el tiempo que un adolescente pasa frente al televisor a la edad promedio de 14 años. Asimismo, estos factores se vincularon a la conducta agresiva a una edad promedio de entre 16 y 22 años", escribieron los autores.
El estudio, publicado en la edición del viernes de la revista Science, halló que sólo el 5,7 por ciento de los adolescentes que vieron televisión durante menos de una hora al día agredieron a otras personas en años posteriores, en comparación con un 22,5 por ciento de los que pasaron entre una y tres horas diarias ante el televisor.
Un 28,8 por ciento de los que vieron televisión tres horas o más diariamente cometieron actos agresivos. La proporción, según el sexo, fue del 45 por ciento para los hombres y el 12,7 por ciento para las mujeres.
Los actos violentos cometidos por hombres incluyeron asaltos y peleas que causaron lesiones, mientras que la conducta violenta de las mujeres jóvenes incluyo robo y amenazas de dañar a alguien.
Johnson explicó que en esto hay varios mecanismos en juego. "Uno de los más importantes es la tendencia a imitar la conducta que ven en la televisión", agregó.
"Somos seres sociales y tendemos a tratar de hacer lo que otros hacen, especialmente si nos percatamos de que esta gente obtiene recompensas por lo que hizo o se le considera como un héroe".
Johnson expresó que muchos estudios revelaron que la gente llega a habituarse a la violencia cuando ve muchos actos de esta índole, ya sea en la vida real o en la televisión.
"Se ha demostrado que contemplar la violencia en los medios de comunicación conduce a la desensibilización", señaló. "Mientras más violencia ven, menos negativa la consideran y más normal les parece".
Tal vez, quienes ven mucha televisión pierden sus facultades sociales, dijo Johnson, o nunca las desarrollan.
"Cuando entran en conflicto con alguien, ya sea un altercado callejero o cualquiera que sea la situación (...) es posible que no sean capaces de lidiar con el problema pacíficamente y acudan a la agresión verbal o pueden comenzar a lanzar golpes porque no saben qué otra cosa hacer", concluyó.