|
Dada la importancia, la intimidad y la permanencia del matrimonio, es incuestionable que hace falta una extensa preparación para introducirse en esa relación. Sin embargo, muchas parejas se forman simplemente sobre la base de un interés sentimental, sin evaluar las serias consecuencias. El amor solo no es suficiente motivo para establecer un nuevo hogar. La experiencia ilustra que hacen falta otros elementos y una buena formación social y personal para encarar tan seria relación con un mínimo de esperanza de tener éxito y felicidad después de pasar el primer período de dulce romance. Abundan modelos que NO sirven para ilustrarnos la manera de conducirnos como novios o como esposos. Pero en la Biblia hallamos una adecuada información como también buenos modelos a seguir. Génesis cap. 24 relata la búsqueda de una esposa para Isaac, el hijo de Abraham. Las costumbres de esa antigua cultura difieren mucho de nuestra situación actual, pero el relato sirve para señalarnos pautas valiosas y sanas. De allí sacamos cuatro principios que pueden encaminar a los jóvenes cristianos que quieren honrar a Dios en su relación con el sexo opuesto. 1. ¿POR DÓNDE SE DEBE BUSCAR UNA ESPOSA? Génesis 24:1–9 1Abraham estaba ya entrado en años, y el Señor lo había bendecido en todo. 2Un día, Abraham le dijo al criado más antiguo de su casa, que era quien le administraba todos sus bienes: —Pon tu mano debajo de mi muslo, 3y júrame por el Señor, el Dios del cielo y de la tierra, que no tomarás de esta tierra de Canaán, donde yo habito, una mujer para mi hijo 4Isaac, sino que irás a mi tierra, donde vive mi familia, y de allí le escogerás una esposa. 5—¿Qué pasa si la mujer no está dispuesta a venir conmigo a esta tierra? —respondió el criado—. ¿Debo entonces llevar a su hijo hasta la tierra de donde usted vino? 6—¡De ninguna manera debes llevar a mi hijo hasta allá! —le replicó Abraham—. 7El Señor, el Dios del cielo, que me sacó de la casa de mi padre y de la tierra de mis familiares, y que bajo juramento me prometió dar esta tierra a mis descendientes, enviará su ángel delante de ti para que puedas traer de allá una mujer para mi hijo. 8Si la mujer no está dispuesta a venir contigo, quedarás libre de este juramento; pero ¡en ningún caso llevarás a mi hijo hasta allá! 9El criado puso la mano debajo del muslo de Abraham, su amo, y le juró que cumpliría con su encargo. En este pasaje encontramos las claras instrucciones de Abraham a su siervo, a fin de asegurar que éste no buscara una esposa entre los cananeos, sino en la tierra de donde salió Abraham. Obviamente, Abraham dio importancia a ciertas cualidades que podrían dar estabilidad al nuevo matrimonio: • Un trasfondo común • Los mismos valores familiares • Otras costumbres en común
2. CONOZCAMOS LA VOLUNTAD DE DIOS Génesis 24:10–14 10Luego tomó diez camellos de su amo, y toda clase de regalos, y partió hacia la ciudad de Najor en Aram Najarayin. 11Allí hizo que los camellos se arrodillaran junto al pozo de agua que estaba en las afueras de la ciudad. Caía la tarde, que es cuando las mujeres salen a buscar agua. 12Entonces comenzó a orar: «Señor, Dios de mi amo Abraham, te ruego que hoy me vaya bien, y que demuestres el amor que le tienes a mi amo. 13Aquí me tienes, a la espera junto a la fuente, mientras las jóvenes de esta ciudad vienen a sacar agua. 14Permite que la joven a quien le diga: “Por favor, baje usted su cántaro para que tome yo un poco de agua”, y que me conteste: “Tome usted, y además les daré agua a sus camellos”, sea la que tú has elegido para tu siervo Isaac. Así estaré seguro de que tú has demostrado el amor que le tienes a mi amo.» Una de las cosas más notables de este relato es la pronta disposición que tiene el criado de Abraham de invocar el nombre del Señor, como se ve en este texto. ¿Qué podemos aprender de esto? • Sólo Dios nos conoce íntimamente y puede guiarnos a una persona que nos complementa de manera idónea. • Sólo él conoce el futuro: las condiciones y las dificultades que enfrentará el matrimonio que está por formarse. • Él quiere que le busquemos y dependamos de él, especialmente en las grandes decisiones de la vida.
3. ESPEREMOS CONFIADAMENTE LA GUÍA DEL SEÑOR Génesis 24:15–21 15Aún no había terminado de orar cuando vio que se acercaba Rebeca, con su cántaro al hombro. Rebeca era hija de Betuel, que a su vez era hijo de Milca y Najor, el hermano de Abraham. 16La joven era muy hermosa, y además virgen, pues no había tenido relaciones sexuales con ningún hombre. Bajó hacia la fuente y llenó su cántaro. Ya se preparaba para subir 17cuando el criado corrió a su encuentro y le dijo: —¿Podría usted darme un poco de agua de su cántaro? 18—Sírvase, mi señor —le respondió. Y en seguida bajó el cántaro y, sosteniéndolo entre sus manos, le dio de beber. 19Cuando ya el criado había bebido, ella le dijo: —Voy también a sacar agua para que sus camellos beban todo lo que quieran. 20De inmediato vació su cántaro en el bebedero, y volvió corriendo al pozo para buscar más agua, repitiendo la acción hasta que hubo suficiente agua para todos los camellos. 21Mientras tanto, el criado de Abraham la observaba en silencio, para ver si el Señor había coronado su viaje con el éxito. Después de formular su petición le tocó al criado esperar pacientemente la guía y confirmación del Señor. ¿Qué nos enseña? • Dios guía a los que esperan en él confiadamente. • No nos dejemos llevar por las pasiones o los caprichos personales. • Aun cuando parece haber una respuesta positiva, no nos apresuremos. 4. DEMOS LOS PASOS CON CLARIDAD Y PROPÓSITO Génesis 24:22–61 22Cuando los camellos terminaron de beber, el criado tomó un anillo de oro que pesaba seis gramos, y se lo puso a la joven en la nariz; también le colocó en los brazos dos pulseras de oro que pesaban más de cien gramos, y le preguntó: 23—¿Podría usted decirme de quién es hija, y si habrá lugar en la casa de su padre para hospedarnos? 24—Soy hija de Betuel, el hijo de Milca y Najor —respondió ella, 25a lo que agregó—: No sólo tenemos lugar para ustedes, sino que también tenemos paja y forraje en abundancia para los camellos. 26Entonces el criado de Abraham se arrodilló y adoró al Señor 27con estas palabras: «Bendito sea el Señor, el Dios de mi amo Abraham, que no ha dejado de manifestarle su amor y fidelidad, y que a mí me ha guiado a la casa de sus parientes.» … 32El criado entró en la casa. En seguida Labán desaparejó los camellos, les dio paja y forraje, y llevó agua para que el criado y sus acompañantes se lavaran los pies. 33Cuando le sirvieron de comer, el criado dijo: —No comeré hasta haberles dicho lo que tengo que decir. —Habla con toda confianza —respondió Labán. 34—Yo soy criado de Abraham —comenzó él—. 35El Señor ha bendecido mucho a mi amo y lo ha prosperado. Le ha dado ovejas y ganado, oro y plata, siervos y siervas, camellos y asnos. 36Sara, la esposa de mi amo, le dio en su vejez un hijo, al que mi amo le ha dejado todo lo que tiene. 37Mi amo me hizo jurar, y me dijo: “No tomarás para mi hijo una mujer de entre las hijas de los cananeos, en cuyo país habito. 38Al contrario, irás a la familia de mi padre, y le buscarás una esposa entre las mujeres de mis parientes.” … 42»Cuando hoy llegué a la fuente, dije: “Señor, Dios de mi amo Abraham, si es tu voluntad, te ruego que hagas prosperar mi viaje. 43Aquí me tienes, a la espera junto a la fuente. Si una joven sale a buscar agua, y yo le digo: ‘Por favor, déjeme usted beber un poco de agua de su cántaro’, 44y ella me contesta: ‘Beba usted, y también le daré agua a sus camellos’, que sea ella la mujer que tú, Señor, has escogido para el hijo de mi amo.” 45»Todavía no había terminado yo de orar cuando vi que Rebeca se acercaba con un cántaro sobre el hombro. Bajó a la fuente para sacar agua, y yo le dije: “Por favor, déme usted de beber.” 46En seguida bajó ella su cántaro y me dijo: “Beba usted, y también les daré de beber a sus camellos.” Mientras yo bebía, ella les dio agua a los camellos… 50Labán y Betuel respondieron: —Sin duda todo esto proviene del Señor, y nosotros no podemos decir ni que sí ni que no. 51Aquí está Rebeca; tómela usted y llévesela para que sea la esposa del hijo de su amo, tal como el Señor lo ha dispuesto. 52Al escuchar esto, el criado de Abraham se postró en tierra delante del Señor… 61Luego Rebeca y sus criadas se prepararon, montaron en los camellos y siguieron al criado de Abraham. Así fue como él tomó a Rebeca y se marchó de allí. La actuación del criado de Abraham es ejemplar. Al descubrir que el Señor le está encaminando hacia una respuesta a su oración, actúa con firmeza, pero a la vez con prudencia. El texto referido registra su aventura de fe, encaminada con un claro propósito. He aquí algunas lecciones: • Cuando parece clara la voluntad del Señor, se actúa con fe y decisión. • Se procura conocer el marco familiar y conseguir el visto bueno de la familia. • Se espera la manifestación de la voluntad de la pretendida. • Todo esto se realiza en un marco muy serio, sin gran romance, y sin soltar las riendas de las emociones. RESULTADO: LA UNIÓN MATRIMONIAL Génesis 24:62–67 62Ahora bien, Isaac había vuelto del pozo de Lajay Roí, porque vivía en la región del Néguev. 63Una tarde, salió a dar un paseo por el campo. De pronto, al levantar la vista, vio que se acercaban unos camellos. 64También Rebeca levantó la vista y, al ver a Isaac, se bajó del camello 65y le preguntó al criado: —¿Quién es ese hombre que viene por el campo a nuestro encuentro? —Es mi amo —contestó el criado. Entonces ella tomó el velo y se cubrió. 66El criado le contó a Isaac todo lo que había hecho. 67Luego Isaac llevó a Rebeca a la carpa de Sara, su madre, y la tomó por esposa. Isaac amó a Rebeca, y así se consoló de la muerte de su madre. ¿Cuál es el resultado de la búsqueda? En este texto llegan de regreso el criado, su comitiva y la comprometida. Se produce el encuentro con Isaac, que lleva a Rebeca a la tienda de su madre. Luego son unidos en amor y matrimonio. ¿Qué podemos aprender de esto? • Observemos que el amor se destaca como una expresión de la voluntad, más que un mero sentimiento. • Rebeca actúa con prudencia y pudor; Isaac toma la iniciativa. • No sólo se unen dos vidas; en un sentido mayor se unen dos familias. EN CONCLUSIÓN • Busquemos la guía y voluntad del Señor en todo el asunto. • No nos dejemos llevar por los sentimientos o las emociones. • A medida que el Señor confirma su dirección, afirmemos cada paso con fe, con firmeza y con una conducta irreprensible. • Estemos siempre atentos a las señales serias que pudieran indicar que la relación no debe terminar en matrimonio. Y actuemos de tal manera que si se termina el noviazgo, no haya nada que lamentar. |