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INTRODUCCION La ira es un sentimiento de irritación u ofensa que surge cuando no nos gusta algo que esta sucediendo. Esto ocurre en diferentes grados de intensidad, desde una leve irritación, hasta un enojo violento. Algunas veces podemos controlarlas y otras no. Puede ser breve en duración o puede continuar como un resentimiento y amargura arraigado. La ira también es parte de la naturaleza de Dios pero en El es paciente y controlada, pues El es lento para la ira y grande en misericordia. Por lo tanto hay ira constructiva e ira destructiva, depende como se use.
La ira Destructiva: es la del hombre porque no obra con justicia. Santiago 2:20 “porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios”.
1. Tenemos un entendimiento limitado 2. La dirigimos hacia un error cometido contra nosotros 3. Nuestro sentido de justicia es incorrecto 4. Perdemos el control 5. Herimos en vez de restaurar
La ira constructiva; 1 Pedro 4:8 “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados”. Tomemos en consideración los siguientes pasos:
1. No vengarnos 2. Dirigirla al pecado 3. Ver restaurado al ofensor 4. La corrección de acuerdo a la Palabra de Dios
DESARROLLO: Por favor responda a las siguientes preguntas, medite y analice. El propósito es que usted pueda sanar alguna dificultad que tenga en alguna de estas áreas. 1. ¿Busca venganza por si mismo? Romanos 12:10. “No os venguéis vosotros mismos, amados míos sino dejad lugar a la ira de Dios” 2. ¿Abusa verbalmente de otra persona? Proverbios 12:18. “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina” 3. ¿Oculta una mala voluntad? Proverbios 27:6. “Fieles son las heridas del que ama; pero inoportunos los deseos del que aborrece” 4. ¿Reprime la ira? Proverbios 10:18. “El que encubre el odio es de labios mentirosos y el que propaga calumnia es necio” Ahora analice si ha afectado a alguna persona o ambiente tales como la Iglesia, el trabajo, la escuela, etc. 1. Arruina nuestro testimonio cristiano. La ira descontrolada destruye nuestro testimonio y reputación. Santiago 3:9. “Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios” 2. Destruye la paz de la iglesia. Resulta en contienda y división entre los hermanos. Efesios 4:31. “Quitese de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia” 3. Hiere a nuestros seres queridos. Nuestros hogares se vuelven en un lugar de tensión y temor en vez de paz y amor. Efesios 6:4. “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” 4. Nuestras actitudes se pasan a nuestros hijos. Muchas actitudes y reacciones son conducta aprendida. Proverbios 22:24-25. “No te intrometas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos, No seas que aprendas sus maneras, Y tomes lazo para tu alma” 5. Sufrimos consecuencias físicas. La ira, la amargura y el resentimiento producen tensión, dolores de cabeza, colitis, ulceras, etc. Eclesiastés 7:9. “No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios” No comente sus respuestas, usted sabe como está, y de la necesidad de vencer la ira. No permita que la ira lo siga venciendo, vénzala usted. La Biblia nos dice como vencer la ira, estos pasos nos ayudaran tener victoria. 1. Confesar de inmediato los pensamientos de ira. 1 Juan 1:9. “Si confesamos nuestros pecados, el es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Cuando comience a sentirse enojado de inmediato confiese sus pensamientos a Dios, pues la ira aumenta con rapidez. 2. Controlar la respuesta. Es muy importante que consideremos nuestras palabras y nuestro espíritu antes de responder. Proverbios 15:1. “La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor” 3. Perdonar al ofensor. Con frecuencia cuando existe un conflicto la falta es de ambos lados. Es incorrecto estar condenando a los demás cuando Dios nos ha perdonado a nosotros. Efesios 4:32. “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdono a vosotros en Cristo”. 4. Actuar en amor. Nuestra meta debiera ser corregir el problema y restaurar a la persona. Mateo 5:44. “Pero yo so digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”. 5. Ser paciente con uno mismo. En nuestro camino hacia la victoria, inevitable que experimentamos algunas caídas, cuando esto suceda, no debemos darnos por vencidos. Salmo 86:15. ”Mas tu, Señor, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, grande en misericordia y verdad” |