|
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios ;los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”. (Juan 1: 12,13)
No hay cosa más preciosa en la vida que pensar que el Dios creador del universo, no solamente ha venido para sanar y restaurar nuestra alma, sino para adoptarnos también como hijos suyos por toda la eternidad.
1. Tengo un padre que nunca me va a abandonar. “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adoración por el cual clamamos: Abba Padre.(papacito) El espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”. (Romanos 8: 15,16) 2. Tengo un padre que hace que yo disfrute de su herencia. “Y si hijos, también herederos; Herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Romanos: 8:17) 3. Tengo un padre que me ama. “Mirad cual amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios, por esto el mundo no nos conoce porque no le conoció a El”. (1ra Juan 3:1) 4. Tengo un padre con el cual disfrutaré la eternidad. “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, Dios lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os prepare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a donde voy, y sabéis el camino” (Juan 14: 2-4) 5. Tengo un padre que me hace vivir en victoria. “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.” (1ra Juan 5:3-4)
|