“La Educación de los Hijos” PDF Print E-mail
    Para muchas cristianos les es familiar el versículo de  Prov. 22:6, “Enseña (Instruye) al niño el camino en que debe andar, y aún cuando sea viejo no se apartará de él." Sin embargo, muchos entienden que se refiere que cuando ese niño crezca  y se aparte de los caminos de Dios, se va recordar lo que le enseñaron cuando niño, como las interesantes historias que aprendió en la escuela dominical, los versículos bíblicos o las lindas alabanzas, pero realmente se refiere a que se le debe fijar una meta a ese niño para su camino, enseñándole la  manera en que debe ir. Esta enseñanza de ese camino como meta debe comenzar y aplicarse en casa .

    Comencemos por el principio, para que haya hijos primero debe haber padres, así que el principio es La Responsabilidad de los Padres. Poniendo esto en fraseología sencilla significa que los padres deben vivir por las mismas normas que pongan para sus hijos.  La Biblia lo describe así:

"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes". (Deuteronomio 6:67)

    Un buen ejemplo es que los padres rebeldes no pueden entrenar hijos obedientes, padres orgullosos no pueden entrenar hijos humildes, madres que desafían la autoridad del esposo no pueden entrenar hijas sumisas.  ¿Por qué?  Porque la ley de Génesis es que todo se reproduce "según  su género, según su especie".    Por  el fruto se  conoce el árbol.


    Nuestros hijos hoy son el resultado de nuestro trabajo de ayer.  La vida de los padres será la influencia mayor en el entrenamiento de ese bebé, aún antes de salir a luz. La disciplina como parte de la educación comienza desde el vientre, dependiendo del conocimiento que papa y mama tengan de la Palabra de Dios, porque eso lo que van a transmitir a sus hijos.  Somos los padres los que hacemos a los hijos.  Ellos serán lo que nosotros queremos que sean. La sociedad no hace a nuestros hijos, la escuela no hace a nuestros hijos, las malas amistades no hacen a nuestros hijos, la iglesia no hace a nuestros hijos. Somos los padres los que hacemos a nuestros hijos.  Los primeros seis o siete años de la vida de los niños, es cuando se forma su carácter, de allí que la responsabilidad cae totalmente sobre los padres.
 
¿QUE SIGNIFICA ESO? Que la escuela, la Iglesia y el medio ambiente, solo pueden añadir información y conocimiento al niño, pero su carácter y por lo tanto, su sentido de valores, se forma en casa.

Se hizo una encuesta para  ver que era lo que mas afectaba  a los hijos,  y la conclusión fue esta.      
 
1.  Demasiada  disciplina
2.  Poca  o  ninguna  disciplina  
3.  Disciplina  inconstante
 
El resultado fue que los hijos mas traumados y por lo consiguiente jóvenes rebeldes, eran aquellos que estuvieron bajo disciplina inconsistente.  Después los de poca o ninguna disciplina y de ultimo los de demasiada disciplina.

    Un ejemplo de la disciplina inconsistente es que un día se discipline o castigue a los hijos, porque estamos enojados, y hacemos severamente,  y otro día  aunque cometió la misma falta, si estamos de buen humor y contentos  no los castigamos; pero le hacemos un daño incalculable en la mente y en el corazón de nuestros hijos, y por no estar definidos no desarrollamos el carácter de nuestro hijos. Para no caer en esto,  hay que establecer  leyes,  normas o reglas con sus respectivas  consecuencias o  beneficios.

    ¿QUE HACER? Comencemos por establecer las verdades que decidirán el destino eterno de nuestro hijos, tales como:

    1.  PROPÓSITO DE DIOS: La Biblia dice que Dios no solo nos conoce desde antes de crearnos, sino que tiene un plan, un propósito, una razón de ser para cada uno de nosotros. Como padres no solo debemos saber eso, sino que inculcarlo a nuestros hijos y aún orar pidiendo a Dios, gracia y sabiduría para discernir cual es el propósito especifico de nuestros hijos, para poder ver sus inclinaciones, sus habilidades, o sea, los dones que Dios les ha dado. Puesto que todo lo que crea Dios tiene un propósito sublime y eterno, en oración y comunión con Dios todo padre debe buscar la revelación de Dios sobre los propósitos de Dios sobre nuestros hijos. Y en oración pedirle a Dios la Gracia Y Sabiduría de Dios  para la educación y desarrollo santo y justo de nuestro hijos. Esto es lo que significa instruir al niño en el camino de Dios, ósea nosotros conocer ese camino de Dios para nuestros hijos, y nosotros llevarlos por ese camino, y ese camino estará tan arraigado en el corazón y la mente de  nuestro hijos que se hará su propia identidad, su propio respirar, su propio pan diario, será su todo, y jamas podrá separarse del camino de Dios.
    
    Querido Padre, ¿conoces tu el propósito eterno de Dios para tus hijos? ¿O estas permitiendo que el mundo defina el camino para ellos? ¿Estas discipulando a tus hijos en el Camino Santo de la Verdad, para que ellos mañana te alaben y te agradezcan? ¿O estas condenándolos a una de maldición, derrota y desilusión por tu negligencia e ignorancia? Recuerda lo que dice el Salmo 112:1-4, “¡Aleluya! Cuán bienaventurado es el hombre que teme al Señor, que mucho se deleita en sus mandamientos. Poderosa en la tierra será su descendencia; la generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre. Luz resplandece en las tinieblas para el que es recto; El es clemente, compasivo y justo..”

    2.  IDENTIDAD ESPIRITUAL
: Los niños nacen sin identidad establecida, es función de los padres establecerla. De allí que los padres deben conocer lo que dice Dios de los hijos. Su identidad espiritual eterna, su individualidad; para no compararlos por normas humanistas.  Por ejemplo, cada hijo son tan diferentes, y sin embargo no debe haber celos ni competencia ni comparaciones porque cada uno  debe saber que es exactamente como Dios lo hizo y que no hay otro como él o ella. Nosotros como padres, no debemos compararlos humanisticamente con normas externas de belleza, inteligencia, habilidades, etc., pero si debemos establecer el mismo patrón o modelo espiritual de carácter interno a todos.

    Loa caminos del mundo son falsos y llevan al dolor y a la muerte espiritual o separación de Dios. El mundo enseña y promueve que la identidad de nuestros hijos esta basada en funciones, habilidades o talentos tales como, “ser doctor,” “ser abogado,” o “ser un artista,” pero la Palabra de Dios que nuestra identidad no se fundamenta en lo que hacemos o funcionamos, sino en la realidad de que SOMOS a la imagen de Dios. Esa es nuestra identidad: la imagen de Jesús, el carácter de Jesús. Jesús declaro en Mateo 11:29, “Tomad mi yugo (mi Gobierno y Ley) sobre vosotros y aprended de mí, que SOY MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN (Identidad), y hallaréis descanso para vuestras almas (Resultado o producto, ósea felicidad verdadera).”

    3.  ENTRENANDO EL ALMA:
Aunque no lo parezca, debido a la naturaleza de pecado, el  alma de nuestros hijos viene inclinada a querer hacer su voluntad. Un bebe se despierta llorando porque tiene hambre a las 11 p.m., 1, 3 y 5 de la mañana y no le importa se mama esta cansada. Mientras mas rápido se le enseñe que debe de cambiar su programa y que viene para hacer la voluntad de otro, será mejor. Los hijos deben de hacer la voluntad de los padres primero, mas adelante la de los maestros, con el tiempo la de los jefes y líderes espirituales, para irse entrenando a que la meta es poder decir a Dios de corazón: "No se haga mi voluntad sino que la tuya".  

    Eso requiere entender básicamente, los dos elementos fundamentales en la educación del niño, CONTROL Y ENSEÑANZA: No se puede enseñar a alguien que no obedece y respeta.  La primer meta y la mas importante es el CONTROL, es decir establecer reglas y normas de conducta, obediencia y respeto, o sea controlar al niño. Es por ello que en muchos hogares tienen problemas, porque quieren enseñar primero sin establecer el fundamento del control. Todo Padre, maestro de Prekindergarten, o Kindergarten que no establecen las normas del control, tales como la modulación de la voz, acatar cualquier orden por muy pequeña que sea INMEDIATAMENTE, estar atento, etc., esta destinado a ser un fracaso. Y de estos modelos desafortunadamente tenemos muchos en las filas cristianas. Si no se logra establecer desde su temprana edad, que los padres son la ley y autoridad final, será muy difícil entrenarlo y educarlo; por lo tanto es importante establecer leyes,  reglas o normas de conducta, en la casa

    Los primeros años de la vida del niño estarán llenos de controles externos hasta que aprenda a controlarse a si mismo.  Como padres tenemos la responsabilidad de ensañar a nuestro hijos a ejercer autodominio o entrenamiento del alma; por ejemplo, bajo cualquier circunstancia el niño debe decidir si estar contento o enojado. Cuando bebé, implicará entrenarlo a comer a ciertas horas y dormir a otras; a pasar tiempos solo sin que lo tengan que cargar, etc. Conforme crece debe de conocer que la PALABRA  (no los gritos), de los padres, es la autoridad y que no acatarla trae problemas y dolor en la parte trasera.

“El temor del Señor es el principio de la sabiduría; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción. Oye, hijo mío, LA INSTRUCCIÓN DE TU PADRE, Y NO ABANDONES LA ENSEÑANZA DE TU MADRE; porque guirnalda de gracia son para tu cabeza, y collares para tu cuello.”  (Proverbios 1:7-9)
 
CONCLUSIÓN:
    La disciplina de los hijos es un proceso de larga duración, no termina cuando se van a la escuela, ni cuando ya son mayores de edad; lo que es mas, si somos fieles a nuestra entrega al Señor, podemos seguir ayudándoles en su disciplina aún después de casados, pues la Biblia dice que tenemos parte en la educación de los hijos de nuestros hijos. Cuan fácil o difícil sea, dependerá en gran parte de cuan buen trabajo hagamos en su niñez, es por eso que en el libro "Edificando la Familia" hay enseñanza y consejos mas amplios, éstas son solo las ideas básicas para entender un poco mejor la instrucción y educación de los hijos.

“La misericordia y la justicia cantaré; a ti, oh Señor, cantaré alabanzas. Prestaré atención al camino de integridad. ¿Cuándo vendrás, Señor, a mí? En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa. No pondré cosa indigna delante de mis ojos; aborrezco la obra de los que se desvían; no se aferrará a mí. El corazón perverso se alejará de mí; no conoceré maldad. Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo; no toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante. Mis ojos estarán sobre los fieles de la tierra, para que moren conmigo; el que anda en camino de integridad me servirá. El que practica el engaño no morará en mi casa; el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia. Cada mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, para extirpar de la ciudad del Señor a todos los que hacen iniquidad.”  (Salmo 101:1-8)

“Porque El estableció un testimonio en Jacob, y puso una ley en Israel, la cual ORDENÓ A NUESTROS PADRES QUE ENSEÑARAN A SUS HIJOS; para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer; y éstos se levantaran y lo contaran a sus hijos, para que ellos pusieran su confianza en Dios, y no se olvidaran de las obras de Dios, sino que guardaran sus mandamientos; y no fueran como sus padres, una generación porfiada y rebelde, generación que no preparó su corazón, y cuyo espíritu no fue fiel a Dios.  (Salmo 78:5-8)
 

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