 Se nos ha enseñado que una de las cosas más importantes es tener visión, meta o propósito; sin ello es lo mismo que existir sin tener a donde ir ni por qué luchar. De esa manera, una meta o propósito sirve de norte, da razón y motivación a la vida. Por el otro lado, está comprobado que los que se deprimen, en su gran mayoría no tienen metas.
La visión también sirve de filtro de una manera muy importante. Pablo dice que todo le es licito pero no todo conviene; la pregunta es ¿no conviene con relación a que? Y la respuesta obvia es con relación a la meta. Ejemplo: es lícito disfrutar de un banquete y comerse un delicioso pastel, pero si se tiene la meta de estar en forma para participar de alguna competencia, no le conviene. Por el otro lado, quien no tiene esa meta si lo puede comer. La meta entonces se convierte en lo más importante, en el juez que evalúa nuestros hechos, en la motivación que nos reta a seguir, en la emoción de la vida y parámetro de medición de nuestros logros. Podemos ver la importancia de la visión considerando Proverbios 29:18a “Sin profecía (Donde no hay visión, sueño, profecía, oráculo) el pueblo se desenfrena (pierde toda restricción, se vuelve atrás, perece).” Al no tener una meta no hay normas, parámetros ni ninguna clase de restricción o control, consecuentemente cada quien hace lo que mejor le parece. Aunque no tiene que ser nada pecaminoso, como carece de las condiciones bíblicas del trabajo unido y de común acuerdo, está destinado a fracasar. Otra forma de definir la visión sería la palabra propósito. Formada por dos palabras: "pro" delante y "pono" poner o colocar. Pudiendo decir entonces que propósito es: "Lo que una persona pone delante de sí misma, como un objetivo o meta que debe ser alcanzado o logrado; a lo que se le da toda la importancia, y alrededor de lo cual giran todos los planes y el existir de la persona". Siendo este propósito la razón principal de su existencia, todas sus intenciones y motivaciones producirán satisfacción y contento a la medida en que se identifiquen y desarrollen en él. Me gusta poner de ejemplo el eje de una rueda de bicicleta. Cuando éste está bien centrado, todas sus varillas (rayos) están equidistantes de la rueda y ésta gira armoniosamente; pero si el eje se sale un poquito del centro, la rueda se desnivela y produce una acción de sube y baja. Así es la vida de una persona; el eje es su visión o propósito, las varillas o rayos son las diferentes funciones, relaciones o roles que desarrolla en su vida; cuando estas giran armoniosamente alrededor de su propósito, hay deleite y crecimiento; pero cuando no se tiene propósito o se tiene uno equivocado, se produce el mismo efecto de desnivel o falta de balance y se experimentan sube y bajas emocionales. Añadamos un elemento mas. Seguramente usted ha oído citar el texto de Romanos 8:28 "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien,… Antes de seguir adelante, ¿Conoce usted personas que aman a Dios y a quienes no todo les ha ayudado para bien? Yo sí. ¿Significa eso que la Biblia miente o se contradice? Obviamente no, sólo que nosotros no la hemos interpretado en su contexto correcto sino que con nuestras ideas preconcebidas. Note como continúa el texto “esto es, a los que conforme a su propósito son llamados". En otras palabras, aunque se ame a Dios si se actúa contrario a su propósito, aunque sea por ignorarlo, no se puede esperar que todo redunde para bien. La Biblia está escrita para revelar ese propósito eterno y esa visión; por tanto, varias de sus enseñanzas no parecen tener sentido o aparentan estar en desacuerdo con otras cuando no se interpretan a la luz de ese propósito eterno. 2. El propósito de Dios no cambia. Continuemos desarrollando el tema de la visión y regresemos a Proverbios 29b “pero el que guarda la ley es bienaventurado” Unamos la información de ayer a lo que nos dice esta porción. Puesto que el propósito de Dios no cambia, tiene que estar regido por ley, de lo contrario dejaría de ser constante y pasaría a ser una preferencia, valor relativo o ética situacional. (La ley es ley porque nunca cambia) De allí que si se espera que todos, en todo tiempo, en todo lugar y bajo toda situación podamos amoldarnos o conformarnos al propósito eterno de Dios, implica que es el mismo todo el tiempo y que tiene las mismas condiciones. Aunque la ilustración se quede muy corta y solo abarque el aspecto de forma no de poder, se puede comparar con una franquicia como la de Mc Donalds. Debido a que tiene un sistema establecido se supone que cada restaurante puede tomar la forma o molde que todos los Mac Donalds en todas partes. Así se supone que sea en el aspecto de naturaleza y esencia con nosotros. Que todos podamos tomar el molde o conformarnos al propósito de Dios en sus diferentes expresiones o componentes. Por ejemplo Efesios 4:13 nos pone una de esos componentes cuando dice “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” ¿Puede haber diferentes medidas de Cristo? ¿Pueden unos llenar un 40%, otros un 60%, otros un 80% y otros un 100% porque las circunstancias, tiempos y lugares fueron diferentes? Otro ejemplo sería el diezmo. ¿Hace alguna diferencia la condición socio política y económica de la persona al requerimiento del diezmo? Obviamente diezmo es 10%, o sea que es una norma pareja sin acepción de personas. Por lo tanto, la razón de enfatizar el aspecto de ley y de continuidad para poder mantener la visión es para poder hablar con mayor claridad sobre la visión. ¿En que forma? es necesario entender que sólo hay un plan, un evangelio, un ministerio, un propósito; es decir solo una visión. Y desde luego todo eso es de Dios. Consecuentemente cuando hablamos de nuestra visión, nuestro ministerio, o la visión y misión de nuestra iglesia o empresa, en realidad a lo que nos referimos es a nuestra función o parte especifica en el plan de Dios. Tomemos como ejemplo la Iglesia, pero de igual manera se aplica a la familia, los negocios y el Estado. Somos un cuerpo. ¿Puede la mano tener su visión y ministerio propio?, ¿pueden los oídos tener su propia visión? etc. ¡NO! lo que tienen es una función particular y específica pero la visión y ministerio es del cuerpo completo. ¿Puede ver la aplicación a las demás esferas de relación y las otras instituciones? En la empresa debe haber una visión o meta como tal y cada uno de los participantes debe desarrollar una función o pasos específicos pero dentro de la visión de la empresa; si tiene su propia visión no es parte de la empresa. En el Estado, cada uno de los ministros, diputados, jueces, presidente, etc. debe tener un plan o pasos de acción para desarrollar su función específica pero la visión es una y global. No puede cada una de las ramas tener su propia visión. Lo mismo en la familia, no pueden los cónyuges tener cada uno su propia visión. Ese entendimiento es básico para descubrir El Poder de la Visión. Así como se dice de la habilidad mental del ser humano, que no la está desarrollando ni siquiera a la mitad de su potencial, a tal grado que el que desarrolla un 13% se considera genio, lo mismo pasa con el poder de la visión. Vemos que la Biblia nos dice que sin visión eventualmente se perece, que sin entender y conformarse a la visión o propósito eterno de Dios, no se puede esperar que todo redunde para bien y aún así no se trabaja o se hace el esfuerzo de entender cual es ese propósito o cual es la forma de hacernos partícipes de esa visión. Por lo tanto, puesto que todo requiere de un proceso de desarrollo y también de trabajo, quiero presentarles el proceso que encontré y que me ha servido en mi vida personal tanto para desarrollar la relación familiar, mi participación en la iglesia, luego en los negocios y ahora lo llevaré al estado. Hay tres porciones de la Biblia en la que Jesús expresa su entendimiento y apreciación de la visión que Dios le ha dado. Los tres versículos usan una comparación diferente y para mí que hay un desarrollo en su explicación y mañana comenzamos a verlo. 3. La responsabilidad de la visión. Cuando Hablamos de la visión, por lo general comenzamos viéndolo como algo que nos de una razón de ser, algo que nos marque el Norte; y así debe de ser; sin embargo, debemos recordar que nuestro sentido de valores ha sido alterado y de alguna manera necesitamos poner los elementos básicos en orden para adquirir el resultado deseado. Para considerar el proceso veamos primero Lucas 2:49 “Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” La primera forma en que Jesús expresó su visión y misión, fue como una responsabilidad. “Necesario” “dei” (debo, tengo que) ser responsable. Son los negocios de mi Padre y necesito ser responsable. La atención estaba en agradar al Padre y hasta cierto punto el beneficio final sería del Padre conforme Jesús cumpliera su responsabilidad. De allí que el primer elemento para descubrir el poder de la visión es entender “La responsabilidad de la visión” El “por qué” es lo más importante. En esta ecuación el orden de los factores si altera el producto. Por años, al hablar de nuestro caminar como personas, al hablar de la educación de los hijos y de los diferentes roles en la vida, he enseñado que en lugar de buscar derechos busquemos la responsabilidad, que en lugar de la promesa nos enfoquemos en la condición y que de esa manera, queramos o no, la bendición y los beneficios nos alcanzarán. Ese es el diseño original de Dios, pero tristemente, como el sistema de valores del ser humano ha sido alterado, ahora debemos motivarlos al revés, ofreciendo primero la recompensa para que considere si paga el precio. Remontémonos al inicio de la creación y veremos que la forma en la que Dios expresó el sueño, visión o propósito a Adán fue a través de una responsabilidad: Génesis 2:15 lo resume al decir: “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.” Ahora bien, esa responsabilidad le llevaría a ser como Dios sobre toda la creación: “Le has hecho poco menor que (Elohim), Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies”(Salmo 8:5-6) y es allí donde el enemigo distorsiona la atención y trata de que se enfoque en los beneficios y no en el método. Desde un principio la intervención del diablo ha sido en el momento en que el hombre tiene la responsabilidad. Dios crió todo y Dios lo llevará a culminación, pero en el proceso de hacer al hombre partícipe y colaborador con Él, es en el que el enemigo interviene señalándole lo mismo que Dios le quiere dar “seréis como Dios”, solo que sin pasar el proceso de aprender responsabilidad. En mi caso personal, la luz que he recibido de la palabra y los cambios que hemos dado en nuestra familia, en hacer negocios y ahora participar en el Estado, ha sido iniciado y motivado por entender mi responsabilidad. Al actuar en esa responsabilidad hemos cosechado y disfrutado los frutos y beneficios. ¿Qué de su entendimiento y apreciación de su participación en la visión y ministerio de Dios?, ¿Puede evaluar si su motivación es la de cumplir una responsabilidad o la de aligerar una carga, suplir una necesidad, alcanzar un sueño? No es que tengamos que escoger entre unos y otros sino de ponerlos en su orden de prioridad y naturaleza. Obviamente, no podemos dejar de mencionar a José el soñador, “Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.”(Génesis 45:5-8) Vemos que el sueño original era que José habría de señorear, tanto sobre sus hermanos como sobre toda la nación; pero el enfoque de José estuvo en su responsabilidad, “Dios me puso para cumplir una tarea y para ella necesito la autoridad” Tomando como ejemplo las palabras de Víctor Frankl, cuando descubrió quienes sobrevivían en los campos Nazis y quienes no, recordemos que dijo que sobrevivían aquellos que tenían un sueño, pero pasó a describir para nosotros lo que hacia que ese sueño fuese legitimo cuando dijo que eran los que tenían el sueño de servir a otros, de dejar un legado; aquellos que aprendieron a no esperar de la vida sino que a darle a la vida lo que solo ellos podrían dar. ¿Cuan responsable se sabe de que se cumpla la visión? ¿Cuan responsable se sabe de la condición social, económica, política y geológica de nuestra nación? ¿Cuan importante considera su participación en los negocios de Dios? Ese es el primer elemento para descubrir el poder de la visión. 4. Entender, aceptar y participar de la responsabilidad de la visión. El primer elemento o paso en el proceso de descubrir el poder de la visión es el de entender, aceptar y participar de la responsabilidad de la visión. Obviamente al ser así, podemos remontarnos al inicio de la historia humana y darnos cuenta, como vimos ayer, que Dios manifestó la visión originalmente como una responsabilidad; consecuentemente, el aspecto que primero distorsionó el pecado o desobediencia fue precisamente la responsabilidad. Adán rehusó aceptar responsabilidad por su desobediencia y Eva rehusó aceptar responsabilidad por su usurpación de autoridad y consecuente engaño. De allí que lo primero que se tiene que restaurar en el proceso de desarrollar la visión es precisamente la responsabilidad. Una vez dado ese paso y al trabajar o desarrollar nuestra función tratando responsablemente de que esa visión se cumpla, ya podemos pasar a considerar el siguiente paso. El segundo elemento en el proceso de desarrollo es llegar a entender la Necesidad de la Visión. Juan 4:34 “Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.” Aquí expresa un desarrollo de entendimiento y cambia la atención de lo que debe hacer para honrar o beneficiar al Padre y expresa una convicción de que quien sale beneficiado al cumplirlo es Él; más que una responsabilidad es una “necesidad” vital, si no lo hago me muero. Algo muy importante es el hecho de que lo compare con comida porque ese es un lenguaje con el cual todos nos podemos identificar; si no comemos nos morimos, si comemos cosas no nutritivas, nos engordamos pero nos enfermamos y eventualmente morimos. De igual manera con la visión, si no se alimenta con la verdad se muere, si se alimenta con cosas superficiales carentes de consistencia o secundarias tales como motivación externa o circunstancial, puede parecer que se engorda, que crece, pero la verdad carece de esencia y eventualmente se pierde. Notemos también el complemento de estos dos elementos, la responsabilidad me hace entender mi necesidad de una manera diferente. En lo económico, no buscando bienestar social o subsidios, sino que la forma de suplirla me cueste lo que me cueste. Mi papá se quedó huérfano, solo cursó el primer año de primaria, era su responsabilidad sacar adelante a su gran familia (9 hijos de 13 que nacimos), así que tuvo necesidad de hacer lo que fuera, decentemente y honradamente. En el aspecto espiritual o eclesiástico, mi responsabilidad de participar en el establecimiento del Reino me hace entender la necesidad de guiar a otros a Cristo, de discipularlos para que realmente entiendan la visión de Dios de entregarnos la tierra en heredad, lo cual requiere que aprendan a ser mayordomos fieles, en cualquiera y toda área donde se encuentren. ¿Recuerdan la ilustración del joven que preguntó al hombre sabio cómo llegar a ser tan sabio como él? El sabio le dijo te espero mañana en el río. Al otro día cuando el joven llegó, el sabio se encontraba en el río con el agua hasta el pecho y llamó al joven a que entrase con él. Tan pronto como estuvo cerca del sabio y antes de que el joven se diese cuenta de que pasaba, el sabio lo tomó de la cabeza y lo sumergió en el agua. Así lo sostuvo fuertemente mientras el joven luchaba desesperadamente por soltarse. Cuando ya casi no tenía fuerza, el sabio lo sacó y aquel joven empezó a toser ya respirar desesperadamente. Tan pronto como recuperó un poco las fuerzas preguntó al sabio por qué había hecho eso y el sabio le contestó: “Cuando quieras tanto la sabiduría como querías el aire para respirar, entonces la alcanzaras”. En otras palabras, “Cuando te sea una necesidad”. Así es con el propósito o visión; no es algo sencillamente para identificar nuestra iglesia, nuestra empresa, grupo u organización con tal o cual énfasis, sino una necesidad de hacer la voluntad de Dios me encuentre donde me encuentre. Es por eso que no hay cosas seculares y cosas espirituales, sino como dice la Biblia “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él… todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:17 y 23) ¿Cuánta necesidad tiene de involucrarse para que las cosas cambien? Le molesta la violencia extrema, la pornografía en la T.V., la corrupción gubernamental, la falta de seguridad, etc. ¿Cuánta necesidad siente de participar en que se cumpla la visión de que venga su reino y su voluntad sea hecha en la tierra como es hecha en el cielo? Puede ver entonces por qué la visión carece de poder, porque los que se suponen llevarla adelante no sienten la necesidad de hacerlo como la necesidad de comer para vivir. 5. Debo Identificarme con la visión. El tercer elemento en el proceso y que culmina la formula para el poder de la visión es la Identificación con la visión. Juan 6:38 “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” Si tan solo considerara que no es mi voluntad sino la de otro, eso no sonaría como algo loable sino hasta cierto punto esclavizante, que anula mi identidad; ¿Cómo hacer para que el hacer la voluntad de otro traiga gozo, plenitud y satisfacción a mi vida? ¡Haciéndola mía¡ Los dos pasos anteriores me ayudan a tener claridad de propósito, de identidad y razón de ser. Es cierto que es una responsabilidad, que la necesito cumplir; pero la razón ya no es solamente beneficiar u honrar al padre o beneficiarme yo, en realidad lo que hay es una “identificación”. No soy meramente un instrumento, soy un miembro. Soy responsable porque soy codueño; tengo necesidad porque el logro o cumplimiento del deseo es mi sustento, es lo que me alimenta; Pero en realidad no se me ha enviado yo escogí hacerlo pues soy parte del ente con la autoridad de decidir. Este es el elemento al que Jesús se refiere por ser fiel en lo ajeno para tener lo propio. Todo el tiempo vamos a tener que rendir cuentas a alguien; y lo que hagamos beneficiará a otros; pero en última instancia, no son las metas, ideales o visión de otro las que estoy trabajando, es mi propia vida y daré cuenta a Dios de mi administración de esos talentos, oportunidades y relaciones que se depositaron en mis manos porque yo decidí hacerlo. Juan 17:4 “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.” La culminación del deseo es expresada, no en que ya se tiene el fruto, resultado o meta deseada, sino en que se han dado los pasos necesarios, se ha sentado la base, se ha sembrado la semilla y ahora solo es cuestión de tiempo; nada ni nadie puede impedir que el que inicio la buena obra, la termine; que lo que s e sembró se coseche. Jesús hizo lo que nadie podía hacer, redimirnos; luego transfirió el deseo, el sueño, la visión a un grupo de redimidos; Sembró la semilla en ellos y estos a su vez se convirtieron en semilla que produjo fruto a 30, 60 y 100% a donde quiera que fueron. El mismo proceso se desarrolló en ellos; primero quisieron hacer la obra del Señor “Responsablemente”; iban por todos lados predicando el evangelio del Reino, las buenas nuevas de un mejor sistema. Con el correr del tiempo se convirtió en una constricción, una necesidad. “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.” (2 Cor 5:14-15) “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” (1 Corintios 9:16); Hasta que se hizo realidad la identificación: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Galatas 2:20) “herederos de Dios y coherederos con Cristo” (Romanos 8:17) En conclusión podemos ver que el poder de la visión está en entender y practicar los elementos de la visión en su orden correcto. Nosotros tenemos ese ejemplo en todo. Quien tiene un empleo por necesidad primero, limita su responsabilidad a horario y producción pero nunca se identifica con lo que hace. Quien tiene una función solo por responsabilidad, es parte del negocio familiar, es estudiante, es compañero del equipo; pero no tiene la necesidad, nunca desarrollará su creatividad y mayor potencial, su identificación se limitará al cumplimiento de lo establecido y nunca buscará desarrollarlo más allá. Quien se identifica con el negocio, equipo, familia o visión pero asume que la responsabilidad es de otro, del líder, nunca desarrollará su mayor potencial porque no es su comida, su necesidad personal, sino que solo está añadiendo sus aportes. Cuando primero vemos nuestra responsabilidad de llegar a ser todo lo que fuimos diseñados para ser; luego sentimos la necesidad de alcanzarlo o morirnos en el proceso, como hemos dicho antes, “Quien no tiene algo por que morir no tiene nada por que vivir”, entonces nos identificamos con la obra y con aquellos que también la han tomado así y se junta la visión compuesta. Nosotros tenemos la oportunidad y el privilegio, no solo de forjar nuestro mañana sino el de miles y miles; podemos pasar por la historia como espectadores o como los actores y forjadores. Para eso el trabajo en equipo; la meta es loable pero las presiones muchas, unidos lo podemos sobrepasar y lograr. Cada uno puede y debe decidir que hoy es el primer día de su eternidad, es un nuevo amanecer lleno de sueños con la meta gloriosa y loable de proclamar la libertad con la que el Hijo nos ha hecho libres. |