La Importancia De Una Decisión PDF Print E-mail
PARTE UNO
Conforme nos acercamos al fin de otro año y consecuentemente al principio de uno, por lo general es el tiempo que se toma para evaluar lo que ha acontecido y planificar lo que se desea hacer en el futuro.

Puesto que todos tenemos diferentes vocaciones, profesiones, intereses y aspiraciones, no habrá un plan que nos funcione a todos; pero por el otro lado, todos somos iguales en naturaleza y sí hay elementos que nos identifican y caracterizan como personas, por lo que sí hay algunos principios o conceptos que todos podemos aplicar en nuestra evaluación y planificación.

Lo que quiero compartirles es un elemento bastante importante cualquiera que sea nuestra condición. Le llamaré “La Importancia de una Decisión”


Las cosas que acontecieron y que sucederán para bien o para mal, son en última instancia el resultado de una decisión. Aún aquello que pretende señalarse como accidente, casualidad o sencillamente el destino, al ser considerado en su proceso previo a su cumplimiento nos regresa al momento de que alguien tomó una decisión.

Seguramente que ha leído u oído el dicho: “Quien falla en planificar está planificando fallar”. De igual manera, quien no toma una decisión consciente, basada en evidencias e indagaciones personales, está “decidiendo” dejar que sean las ideas, creencias, opiniones de otros y las circunstancias, las que decidan su destino.

Escuché a John Schrok, autor del libro “Vino tu Reino” decir: “Todos servimos a aquellos cuyas ideas seguimos” y desde luego, eso me hizo recapacitar que todos estamos siguiendo las ideas de alguien; ninguno de nosotros es original en ese aspecto, tal como expresase el sabio Salomón:

 “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.” (Eclesiastés 1:9-11)

Obviamente, esa declaración de que no hay nada nuevo, se refiere a la esencia, la naturaleza de las cosas porque en forma y apariencia hay cosas nuevas constantemente. Específicamente se refiere a las motivaciones e intenciones del corazón del hombre; por eso es que la declaración anterior de John Schrok tiene mucha validez.

Déjeme regresarle a la declaración que hice de que ninguno de nosotros somos originales pues todos seguimos las ideas y pensamientos de alguien. ¿Cómo se siente ante tal declaración? Básicamente la respuesta será en una de dos actitudes: Unos se molestarán y otros se conformarán o resignarán sin siquiera darle un segundo pensamiento.

El punto importante y que de todos modos seguirá con nosotros es el de que en todo aspecto y a cada paso de nuestra existencia, somos confrontados con tomar decisiones y lo haremos de acuerdo a las ideas y pensamientos que hayamos permitido alojarse en nuestra mente.

A manera de ejemplo consideremos que cada camino que escogemos eventualmente nos lleva a una bifurcación;  y al decidir cual tomar y avanzar en esa dirección, llegaremos a otra bifurcación y se repetirá la historia.

Y como le expresé al principio, aunque seamos diferentes en mucho, también tenemos más en común. Siguiendo el ejemplo del camino, permítame añadir que es como que todos tenemos que viajar en la misma dirección, algunas veces por el mismo camino, y llegar a un mismo destino.

En el proceso habrá diferentes elementos de juicio que ofrecerán ser la mejor forma de viajar, la más segura, la más divertida, la más económica, etc. Y al llegar a ese final seremos ubicados en diferentes puestos de funcionamiento, en diferentes lugares de habitación. Unos serán  jefes otros empleados, unos libres otros presos, unos galardonados y otros castigados, etc.

Aún antes de llegar al fin, la forma en la que se decida hacer la trayectoria puede hacer de ésta algo agradable o desagradable; que se disfrute del viaje y no se sienta largo, o tan desesperante que se anhele su fin.

¿Qué es lo que hará la diferencia? Las decisiones que se tomen a lo largo de la trayectoria; y sí, éstas serán fundadas en las ideas de otros, las cuales haremos nuestras y decidiremos así, servir a aquellos cuyas ideas sigamos. Desde luego, esas ideas tampoco serán originales sino que ellos las aprendieron de otros porque, como expresó Salomón, “nada hay nuevo debajo del sol”

Como se puede dar cuenta, de una u otra forma termino regresando a la importancia de ver por qué creemos lo que creemos; las ideas de quien seguimos y si sabemos de donde procede la fuente original.

PARTE DOS
Puesto que todos seguimos los pensamientos de otros, es importante escuchar diferentes opiniones; no necesariamente diferentes personas, porque muchos pueden seguir la misma escuela de pensamiento y aunque oigamos a 100, en realidad no hemos escuchado multitud de consejo sino sólo un consejo repetido 100 veces.
En el tema que le estoy compartiendo sobre la importancia de una decisión le presentaré algunas ideas que otros han expresado con relación a la importancia de tomar una decisión, para que usted DECIDA que hará con el resto de su vida.
Para comenzar, pongámonos de acuerdo con la definición de Decisión: de la raíz latina decedo. De y cedo: Golpear o cortar, literalmente poner fin: “Juicio u opinión final en un asunto que ha estado bajo deliberación o discusión; Fin de una lucha o evento” (Diccionario Webster 1828)

Es interesante que la respuesta a muchas de nuestras inquietudes se resuma en tomar una decisión; de hecho la Biblia nos resume que tanto la vida y la bendición como la muerte y la maldición están delante de nosotros aguardando que tomemos una decisión.

Por el otro lado se nos advierte que la persona indecisa, o sea de doble animo, es inconstante en todos sus caminos.
¿Cuales son algunas cosas en las que necesitamos decidirnos? todas aquellas en las que no estemos satisfechos sin importar su naturaleza o alcance.

Básicamente estamos hablando de aquellas cosas que nos identifiquen con esa definición de “Decisión”. La palabra nos confronta con las diferentes áreas de nuestra vida que son objeto de deliberación o discusión, algunas pasan hasta ser una lucha interna; de allí que si queremos ver su fin necesitamos tomar algunas decisiones.

Pregúntese, ¿Es su condición familiar causa de deliberación o discusión? ¿Qué de su condición económica? Y quizá más importante aún, ¿Qué de su auto estima? ¿Se siente satisfecho con sus logros personales?

Si la respuesta es no, a alguna de las preguntas, lo más importante es que usted le ponga fin a la indecisión, que corte de una vez por todas con la fuente de su inquietud.

En nuestra búsqueda de diferentes opiniones quiero que consideremos a Anthony Robins; en uno de sus libros “Despertando al Gigante Interior”, dice: “Tomar una verdadera decisión significa comprometerse en alcanzar un resultado y luego descartar cualquier otra posibilidad que no sea esa.”

Si comparamos lo que dice el señor Robins con el significado de “cortar, poner fin” que tiene la palabra decisión, podemos darnos cuenta que básicamente está señalando que cuando uno toma una decisión de ir en una dirección, automáticamente tiene que poner fin a la búsqueda de otra dirección, que cuando se toma la decisión de hacer algo, automáticamente se corta la posibilidad de hacer alguna otra cosa.

Recuerde la analogía que le planté al principio; hay varias bifurcaciones en el camino y varias oportunidades de decidir; pero lo que sí es seguro es que sólo puede decidirse por una cosa a la vez y dedicarse a ella con toda su energía.  
No puede, por ejemplo, escoger un camino y transitarlo por un tiempo y luego regresar a la bifurcación y probar el otro camino por un tiempo para ver cual de los dos es el mejor.

Robins continúa diciendo: “Yo estoy aquí para decirle que, inicialmente, no es importante saber cómo va a poder alcanzar un resultado. Lo importante consiste en decidir que encontrará un camino, sea cual fuere”
El punto clave de entender es éste, realmente no importa tanto si la decisión tomada es la mejor o no, sino que el hecho de tomarla le pone a usted en el volante, le hace tomar control de su camino. En otras palabras, usted se hace responsable de su destino y ese es el campo más fértil para recibir la ayuda de Dios.

Como puede ver, termino hoy con otro de los puntos importantes que he descubierto en mi vida; Es sólo al aceptar responsabilidad personal por lo que pasa o deja de pasar en mi vida, que puedo esperar la ayuda de Dios para solucionarlo. Por eso es tan importante decidirse a actuar, a dejar de esperar que alguien más nos saque de problemas, o a dejar de culpar a alguien más por las condiciones actuales.

PARTE 3
Al considerar el tema de la importancia de una decisión obviamente que debemos de ir a la Biblia. Al considerar por qué creo lo que creo siempre trato de ver que es lo que dice la Biblia al respecto, pues esa es la única fuente de verdad; así que considere estos puntos sobre la importancia de una decisión.

Para comenzar considere estas exhortaciones bíblicas al respecto de tomar una decisión, sea la que sea, pero decidirse.

1 Reyes 18:21
¿Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre
dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo
no respondió palabra.?

Note por favor que el reto del profeta no es que se vuelvan a Dios sino que se definan, que tomen una decisión. Y algo sumamente importante es notar en donde se radica o encuentra la indecisión o el impase causado por no tomarla, en la mente, en los pensamientos.

La esencia del mensaje es la indefinición y eso se aplica a todo; su matrimonio, su empleo o profesión, sus estudios, su empresa etc.

¿Pudo haberse casado con alguien mejor?, ¿podría conseguir un mejor puesto, mejor salario o prestaciones laborales?, ¿Le hubiese ido mejor en otra carrera? Etc.

Mientras no se decida, siempre habrán otros pensamientos sugiriendo que otra opción pudo haber sido mejor, de allí que la exhortación del profeta es a que identifiquen en donde está el problema, en la indecisión; en la inquietud que eso provoca.

Josué también presenta al pueblo, básicamente la misma condición de decidirse, sólo que él añade su testimonio personal como ejemplo de que él ya se decidió.

Josué 24:15 ¿Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los
dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.?

En esa condición de indecisión no tienen ninguna esperanza, porque aunque es cierto que recibirán castigo de parte de Dios, en su mente ellos se siguen engañando al pensar que no han dejado a Dios y en esa condición no ven la necesidad de arrepentirse y volverse a Dios.

Pero la declaración más severa en cuanto a la importancia de tomar una decisión es la que nos presenta el mismo Señor Jesús al decir que sería mejor decidirse aún por lo negativo que quedarse vacilando, cuando declara ¿Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! ¿Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca? (Apocalipsis 3:15-16)

¿Ojalá?, en el idioma original significa ¿un deseo ferviente, un anhelo profundo?.

Manteniendo esa forma de ver las cosas, de que la inquietud o impase que produce la falta de decisión, es más severamente censurada que una mala decisión, considere la parábola que Jesús contó con relación a un siervo astuto; injusto, deshonesto, pero astuto.
 
Lucas 16:1-8 ¿Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes. Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo. Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas. Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? El dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe cincuenta. Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas de trigo. El le dijo: Toma tu cuenta, y escribe ochenta. Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.?

Jesús no está avalando, mucho menos alabando, la actitud injusta, indecente y pecaminosa de ese siervo; el punto es que no se quedó divagando en sus pensamientos con lo que no podía y lo que le avergonzaba sino que tomó una decisión; eso es en parte lo que Jesús está ilustrando.

Hay mucha gente indecisa sufriendo las consecuencias de su indecisión pero atribuyéndolas a otra cosa; sin embargo, nunca las circunstancias han sido la causa de los resultados sino que estos son el producto de las actitudes, los pensamientos y consecuentemente, las decisiones que se han tomado.

¿Qué acerca de usted? ¿Está divagando entre pensamientos o decide que va a hacer?

PARTE 4
Continuemos analizando la importancia de tomar una decisión. A propósito no hice comentarios sobre las preguntas planteadas por la Biblia ni los ejemplos sobre un mejor matrimonio, carrera o empleo; quise dejar que usted evaluara las cosas desde su propia perspectiva, aún arriesgándome a que se pensara que me he vuelto un liberal y que considero permisible aún considerar la ruptura de un matrimonio, por ejemplo.

Déjeme ratificar una vez más que mientras la Biblia no diga otra cosa, sigo creyendo en los valores familiares establecidos en ella. ¿Entonces por qué lo dejé en forma vaga y generalizada? Precisamente para provocar el pensamiento, pues como veremos hoy, eso es lo que los textos bíblicos anteriores procuraban.

Anteriormente mencione a Tim Robins y quiero citarlo otra vez para expandir los elementos que se encuentran en la toma de una decisión.

Robins dice: “La información es poder cuando se actúa en consecuencia; y uno de mis criterios para tomar una verdadera decisión  es que la acción fluye de la información”

Para quien vive por principios y cree en la soberanía de Dios, esas aparentes licencias para darle la espalda a Dios o decidirse por lo malo, no le confunden porque sabe que en última instancia lo que Dios busca es nuestro bien. Él sabe que una mente indecisa es como la ola del mar llevada de un lado a otro según sople el viento; mientras que una mente decidida  es como un barco que ha marcado su rumbo y lo perseguirá aunque navegue contra la marea y contra vientos fuertes.

¿Entonces, por qué es preferible decidirse aunque sea por lo malo o negativo? Porque la idea es que le ponga fin a su inquietud o falta de quietud.

Tomemos como ejemplo lo que Dennis Peackoke señala como la necesidad número uno en todo el mundo, la situación económica; y digamos que uno se decide diciendo algo como: “No me satisface mi situación económica pero decido que ya no voy a estar deliberando, discutiendo ni luchando al respecto, estoy como estoy y punto.”

Si en verdad toma la decisión, su situación económica no va a cambiar pero dejará de estar intranquilo y tendrá quietud aunque sea temporal y eso es lo que Dios busca porque el sabio Salomón dice:

Eclesiastés 9:17 “Las palabras del sabio escuchadas en quietud, son mejores que el clamor del señor entre los necios.”

Pongámoslo de esta manera, todo el consejo sabio que se pueda dar a una persona indecisa, o todas las ordenes, amenazas o advertencias que se le den, caerán en arena movediza o será como querer arar en el mar. Pero una persona que ya está decidida para lo que sea, no teme escuchar otras perspectivas pues no esta insegura por lo que no se siente amenazada. Entonces si oye algo mejor que lo que ha decidido, puede considerarlo y hasta cambiar.

Isaías 30:15 “Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis,”

Una vez más, no es que se apruebe al frío, al que decide servir a Baal, ni nada de eso; es tan solo que al tener quietud se fortalece esa naturaleza creativa que Dios nos ha dado y surgen ideas y alternativas que no habíamos visto ni considerado mientras la mente está divagando entre varias suposiciones.

Déjeme retomar el ejemplo del matrimonio; suponga que decide que sí pudo haberse casado con alguien mejor; OK. Sí pudo pero no lo hizo, entonces ahora escuche el consejo de los padres hebreos a sus hijos. “No es de casarte con la persona que amas, sino de amar a la persona con la que te casas” ¡Decida ser feliz con su cónyuge! ¡Decida amarle!

Isaías 33:20 “Mira a Sion, ciudad de nuestras fiestas solemnes; tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota.”

Aquí se añade que en esa quietud uno nunca está desarmado sino que está firme y establecido.

En resumen, lo que la Biblia está enseñándonos es que nuestra energía creativa necesita ser enfocada en una sola cosa a la vez. Es como estar en un avión y no despegar por no estar seguros si el destino final es para la derecha o la izquierda; la idea es que no importa si la decisión tomada es la incorrecta pues eso será algo semejante al despegar del avión, una vez en el aire ya se puede marcar su ruta y corregirla según sea necesario.

Una última cita antes de terminar por hoy.  “En lo referente a todos los actos de iniciativa y creación, hay una verdad elemental, y es el momento en que uno se compromete definitivamente; luego la providencia también se mueve”. (Goethe)

Eso resume la idea de lo que estaba diciendo; una vez que uno toma la decisión, o se compromete definitivamente como dice Goethe, se pone en condición de recibir ayuda de Dios.

¿Qué dice? ¿Está listo para tomar algunas decisiones? De ser así, mañana consideraremos algunos parámetros para hacerlo.

PARTE 5
Puesto que todo nos señala a la necesidad de tomar una decisión, nos conviene llegar a algunos parámetros para tomar la mejor decisión posible. Aquí tiene tres.

Que sea de acuerdo a la voluntad de Dios. En quietud llegamos a la conclusión de que quien nos creó es el que mejor sabe lo que es para nuestro bien y que sus reglas no son para limitarnos sino para protegernos y prosperarnos verdaderamente. En otras palabras, este parámetro nos confronta con que hay valores absolutos, no relativos ni circunstanciales.

Que su éxito o fracaso dependa de nosotros mismos no de otros o de circunstancias. Puesto que la meta de Dios es nuestro éxito integral su principal enfoque va a nuestra auto estima; a que nos sintamos dignos y nos sepamos de valor; para ello es necesario no depender de otros.  (Es diferente la interdependencia y el trabajo en equipo que la dependencia)

Que se esté dispuesto a trabajar y pagar el precio. Puesto que el ejemplo del mismo Dios es que Él trabaja, nosotros debemos de estar claros de la importancia de trabajar por nuestro éxito integral.

Nosotros ya hemos tomado algunas decisiones y hemos pagado el precio por lo que también ya disfrutamos de sus beneficios. Para ilustrar el que todos seguimos los pensamientos de otros, permítame presentar cinco decisiones que aprendí de Jim Durkin y luego las hice mías.

PRIMERO: "NO PUEDO COMPLACER A TODOS, POR TANTO, COMPLACERÉ A DIOS, Y LOS QUE SEAN COMPLACIDOS ASÍ, SERÁN MIS COLABORADORES DE TRABAJO".

Yo debo organizar mi vida con lo que sé que es el propósito de Dios, así voy a complacerlo a El y los que entiendan el propósito y visión de Dios van a complacerse y van a trabajar conmigo.

SEGUNDO  NO PUEDO HACER TODO LO QUE LA GENTE QUIERE, POR TANTO, BUSCARÉ LO QUE DIOS QUIERE, Y ESO HARÉ.

Significa buscar las prioridades, las cosas que son importantes, no necesariamente urgentes; Mateo 6:33 "Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas".

TERCERO: NO PUEDO SER TODO LO QUE SE PUEDE SER,  POR LO TANTO SERÉ LO QUE DIOS QUIERE QUE SEA.

No hay nada que sea más importante que ser lo que Dios quiere que sea, sea Diácono o  Apóstol, comerciante o doctor, ciudadano o presidente, pues al ser lo que debo ser, tendré la gracia de Dios.

En Efesios 4:7 dice: "A cada uno le fue dada la gracia conforme la medida del don". 

CUARTO: NO CULPARÉ A NADIE POR MI CONDICIÓN, soy lo que soy y estoy donde estoy por mi propia causa; esto quiere decir que ciertamente la fidelidad o infidelidad de otro puede afectar el resto del cuerpo, del equipo, de la empresa, en cuanto a función y desarrollo; pero no puede afectarme a mí en lo privado, en cuanto a carácter y actitud.

1Co. 15:58 "Por tanto, mis amados hermanos, estad firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano".

QUINTO: NO CORRO MAS, ESTARÉ FIRME Y PELEARÉ LA BUENA BATALLA DONDE ESTOY, Y SI SALGO SERÁ SÓLO HACIENDO LA VOLUNTAD DE DIOS Y CON LA CABEZA LEVANTADA EN VICTORIA EN CRISTO. 

Entiendo que Dios ordena mis pasos; estoy donde Él me quiere, esto no implica que todo va a ser suave y sin problemas, por el contrario, sabemos que donde El nos quiere es donde El nos pueda amoldar, las presiones que vienen a mi vida tienen el propósito de transformarme a la imagen y semejanza de Cristo.

Al mirar para atrás en este año, tengo que dar gracias a Dios porque las cinco decisiones las cumplí al pie de la letra. La quinta y la cuarta fueron las últimas en ese orden, primero la quinta y después la cuarta. Por la gracia de Dios mi frente sigue en alto y Dios continúa vindicando nuestros pasos.

Para concluir quiero hacer una última aclaración: Tomar una decisión no es tan sólo estar dispuesto a algo.

A manera de ejemplo consideremos a Pedro; dijo a Jesús que estaba dispuesto aún a morir por Él, pero al momento de la prueba lo negó. Tiempo más adelante, cuando solucionó su inquietud por la culpabilidad que sentía, tomó la decisión y al ser confrontado nuevamente y aún amenazado de muerte, su respuesta fue diferente y hasta salió gozoso de ser afrentado por causa de su decisión

La decisión más crítica e importante, sobre la cual se basarán todas las demás, es la de decidir tomar a Dios en Su palabra y dejar de vacilar ante las circunstancias, apariencias y temor a los resultados.

Recuerde lo que dijo Jhon Srhock y decida seguir las ideas de Dios en la Biblia.
 

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