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El que una persona nazca en una ciudad y crezca en ella, no implica que tenga éxito ni que sea un buen ciudadano. ASÍ COMO no es padre el que solo engendra, no es pastor el que solo predica, NO ES CIUDADANO el que solo nace en el país. Por ejemplo los ladrones, los asesinos, los guerrilleros, los corruptos etc. no son ciudadanos de un país por haber nacido, sino por obedecer y respetar las leyes del país.
Es por ello que cuando un político es descubierto de sus delitos, tiene que pedir asilo político en otro país, y de igual forma los guerrilleros. Cuando una persona es nacida en un país, simplemente ha “entrado” al país, y luego más tarde al crecer y ser considerado adulto y responsable el gobierno de ese país le entrega la tarjeta de ciudadanía, así mismo al una persona nacer de nuevo no lo hace discípulo de Jesús, sino que ha “entrado” al reino de los cielos. Pero al crecer y madurar por medio de obedecer la Palabra, se le da que se vista para las bodas del Cordero, y que se vista de lino fino, que son las obras justas de los santos. En muchos lugares las congregaciones están llenas de “bebes” y “niños” espirituales, personas inmaduras que debiendo ser ya maestros de la Palabra todavía tienen necesidad de leche espiritual: mujeres que no reciben el diseño de Dios, hombres rebeldes y llenos de su soberbia, jóvenes sin el temor de Dios y con una visión humanista, una generación que ignora la Ley de Dios, y desconoce la voz de Dios, y esclavos de sus apetitos carnales y sus propias concupiscencia. “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente a quien su señor puso sobre los de su casa para que les diera la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así. De cierto os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes. Pero si aquel siervo es malo, y dice en su corazón: "Mi señor tardará"; y empieza a golpear a sus consiervos, y come y bebe con los que se emborrachan, vendrá el señor de aquel siervo el día que no lo espera, y a una hora que no sabe, y lo azotará severamente y le asignará un lugar con los hipócritas; allí será el llanto y el crujir de dientes.” Mateo 24:45-51 “Luego dijo a sus siervos: "La boda está preparada, pero los que fueron invitados no eran dignos. "Id, por tanto, a las salidas de los caminos, e invitad a las bodas a cuantos encontréis." Y aquellos siervos salieron por los caminos, y reunieron a todos los que encontraron, tanto malos como buenos; y el salón de bodas se llenó de comensales. Pero cuando el rey entró a ver a los comensales, vio allí a uno que no estaba vestido con traje de boda, y le dijo: "Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de boda? "Y él enmudeció. Entonces el rey dijo a los sirvientes: "Atadle las manos y los pies, y echadlo a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes." Porque muchos son llamados, pero pocos son escogidos.” Mateo 22:8-14 Aparte de la gente del mundo que es obvia su condición de no temer a Dios, está una gran mayoría de creyentes en la iglesia del Señor Jesucristo que ignora sus responsabilidades y desconoce las leyes del Reino al cual entraron por medio del nuevo nacimiento y lo confirmaron por medio del bautismo en agua, por lo tanto no disfrutan la plenitud de vida dispuesta por Dios para los que le obedecen, no disfrutan las bendiciones espirituales, y mucho menos desarrollan a plenitud la comunión con su Señor. Por ejemplo, ¿Cuantos saben para que es una constitución? Una constitución es hecha para definir las responsabilidades de los ciudadanos primeramente, y se define la responsabilidad de los dirigentes del país que es la de proteger los intereses de los ciudadanos. ¿Cual es la diferencia de llamar a una cosa un derecho en lugar de una responsabilidad?, ¿Como afecta eso a la Familia la Iglesia y el Estado? Ciudadanía, en la Biblia, tiene que ver con pacto u obediencia a las leyes del Reino. Lo mismo pasa cuando se llega al Reino de Dios queriendo disfrutar los derechos de ciudadano, ignorando las responsabilidades del Reino y las condiciones para ser súbdito del Rey. REINO HABLA DE LEYES. Así como en cualquier país no se puede disfrutar de un verdadero estado de derecho y justicia si las leyes que rigen a los ciudadanos de dicho país son ilegítimas, de la misma manera en la vida de muchos cristianos no se puede experimentar vida abundante y victoriosa mientras no cambien los conceptos religiosos que tienen como leyes o doctrina del cristianismo, los cuales los esclavizan, y no les permiten caminar a la luz de la verdad. Por ejemplo, Dios en su diseño perfecto y en su infinita sabiduría ha decidió que las mujeres de su Reino no ejerzan autoridad sobre los hombres, sino que toda autoridad la ejerce Dios a través de los hombres, y si una mujer no lo acepta y lo obedece jamas disfrutara de la paz y el gozo que Dios dispuso para las que reciben este diseño. De igual manera, Dios ordeno y dispuso que los hombre de su Reino se encarguen del sacerdocio santo, honrando y santificando a sus esposas, proveyendo visión y seguridad para su hogar, haciendo de su familia instrumento para extender el reino, y velando directamente por la educación de sus hijos. Y si un hombre no hace de esto su prioridad, delicia y objetivo de vida, de igual modo, no disfrutara de la paz y el gozo del reino. Se ha predicado un evangelio del hombre y para el hombre, lleno de beneficios y derechos; es un quinto evangelio basado en promesas y comodidades, y con una teología pesimista en que el diablo y el anticristo se apoderan de todo, y la única salida es escaparnos al irnos al cielo. Este evangelio falso del reino ha producido creyentes y no discípulos, acomodados e indiferentes pero no gente de justicia y con carácter de Jesús, una separación de la iglesia de las cosas sociales y políticas, una ausencia de la iglesia en la batalla de las ideas, filosofía y ética, una entrega y abandono de la iglesia del marco ce la educación y el levantamiento de las siguientes generaciones. Este falso evangelio ha atado a la iglesia y ha entregado ha Satanás campo libre en el mundo. En lugar de la iglesia ser señor y cabeza, ha perdido su sabor de sal y su influencia de luz. Pero el verdadero evangelio asegura que si hay un pueblo de fe, la tierra será llena de su gloria. (Habacuc 2:14) |