Jesús y El Espíritu Santo PDF Print E-mail
I.    Considerando la obra del Espíritu Santo en la vida de Jesús

“Lo que en ella es engendrado,  del Espíritu Santo es…y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma,  y venía sobre él… Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto,  para ser tentado por el diablo” (Mateo 1:20; 3:16 y 4:1).

Conseguimos bastante iluminación con relación a la obra del Espíritu Santo en nuestra vida, por medio de considerar la obra del Espíritu en la vida de Jesús. Desde el mismo principio de la historia de Jesús en la tierra como Emmanuel, Dios con nosotros, el Espíritu Santo estuvo involucrado. Cuando José estaba turbado por el embarazo de María, un ángel le confortó por medio de anunciarle “Lo que en ella es engendrado,  del Espíritu Santo es”. La concepción de Jesús no fue por hombre, sino por el Espíritu.
Cuando Jesús se estaba identificando con la humanidad pecaminosa por medio de Su bautismo por Juan, el Espíritu santo estaba obrando otra vez. “Y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma,  y venía sobre él”. Aquí, mientras Jesús se presentaba para comenzar Su ministerio público como Mesías, el Espíritu de Dios vino sobre Él para autenticar y dar poder. El Hijo de Dios vino a la tierra como siervo, poniendo a un lado el ejercicio independiente de su continua deidad. Jesús “se despojó a sí mismo,  tomando forma de siervo” (Filipenses 2:7). Él serviría dependiendo del Espíritu. El ministerio de Jesús no sería de hombre (aún el hombre perfecto), sino de Dios. 
 
Cuando Jesús prosiguió de Su bautismo para cumplir Su llamado, el Espíritu seguía completamente involucrado en Su vida. “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto,  para ser tentado por el diablo” A pesar de que Jesús nunca dejó de ser Dios, el Hijo, Él no se condujo a Sí mismo apoyándose en Su omnisciencia divina (Su conocimiento perfecto y completo). Su guía no sería de los hombres, sino de Dios.

Estos tres destellos de la obra del Espíritu en la vida de Jesús tienen implicaciones para nosotros.

Primero, el Espíritu santo tuvo que estar operando para que Jesús naciera aquí en la tierra. El mismo Espíritu de Dios tuvo que obrar para que nosotros naciésemos en la familia de Dios. “El que no naciere… del Espíritu,  no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5).

Segundo, El Espíritu santo estuvo activo en el ministerio de Jesús como Mesías. El Espíritu Santo debe ser quien dé valides y poder espiritual en nuestro servicio de Dios. “No con ejército,  ni con fuerza,  sino con mi Espíritu” (Zacarías 4:6).

Tercero, Jesús buscó al Espíritu para que le dirigiese y guiara a través de la vida. Nosotros también necesitamos esa misma obra del Espíritu. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios,  éstos son hijos de Dios” (Romanos 8:14).
 
Advertisement

Subscribete a nuestro Newsletter Semanal

Devocionales, noticias, musica, vidoes y mucho mas.

Reuniones & Eventos

Thu, Sep 9th, @7:30pm - 09:00PM
ESTUDIO BIBLICO
Fri, Sep 10th, @7:30pm - 10:00PM
ENSAYO GRUPO ALABANZA Y DANZA
Sat, Sep 11th, @6:00pm - 08:00PM
REUNION GENERAL SABADO
Sun, Sep 12th, @2:30pm - 04:30PM
REUNION GENERAL DOMINGO
Tue, Sep 14th, @8:00pm - 09:30PM
ADORACION
Que edad tienes?
 
Visitors: 1657619
© 2010 IGLESIA VERBO CANADA
Design: Reinhard Productions