Son muchos los motivos, pero pueden resumirse en una sola palabra: beneficios. EL ve los beneficios. Las pruebas y tribulaciones fortalecen y moldean nuestro carácter. Hacen de nosotros mejores personas y cristianos más consagrados.
Se cuenta que un anciano fabricante de violines se había pasado años buscando un tipo de madera que le sirviera para construir instrumentos de una resonancia muy particular. Su búsqueda no llegó a su fin en un invernadero, ni en una arboleda de algún valle soleado, sino en la escarpada cima de una montaña, en el límite de la vegetación arbórea, donde los vientos soplan con tal fuerza y constancia que las ramas de lo árboles se extienden todas en la misma dirección y la corteza no crece del lado del tronco que da hacia el viento. La madera proveniente de esos árboles azotados por las inclemencias del tiempo ostenta el veteado más trincado y cerrado que se conozca. Es firme, dura y fuerte. Eso dio a sus violines su particular sonido.
De igual forma, cuando Dios "talla" a Sus Hijos a fin de que puedan ocupar su lugar en el Reino, no lo hace en las exuberantes llanuras, sino en las alturas de escarpadas laderas de montañas, donde aprenden a soportar las tempestades de la vida. Los que persisten (continuan con Fe) aguantan, se hacen fuertes y vigorosos. Son el linaje escogido de Dios. La vida de estos hijos Suyos que resisten las pruebas irradia una particular belleza.
"Porque la fe de ustedes es como el oro: su calidad debe ser probada por medio del fuego. La fe que resiste la prueba vale mucho más que el oro, el cual se puede destruir. De manera que la fe de ustedes, al ser así probada, merecerá aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo aparezca." (1¨Pedro 1:7)
Además, las pruebas y contrariedades que nos presenta la vida nos hacen tomar conciencia de nuestra propia debilidad e incapacidad, lo cual nos lleva a depender más de Jesús. Al igual que los árboles de las cumbres, que echan raíces profundamente en las grietas de las rocas, nos aferramos al Señor para sobrevivir. En esos parajes difíciles y Desolados EL nos demuestra que, por sí solo, es capaz de sostenernos. A la larga salimos fortalecidos, toda vez que aprendemos a valernos de las fuerzas que EL nos da.