Así como somos diligentes en aplicar la Palabra de Dios en nuestros corazones, también debemos ser firmes en recordarla cuando el momento lo requiera. Cuando nosotros leemos la Biblia, recibimos la instrucción de cómo enfrentar cada situación. Sea esta una prueba mayor o una rutina diaria, Dios nos enseña como sobrellevar cada prueba. Las pruebas tienen toda forma y tamaño. Algunas son anticipadas, otras nos vienen de repente y sin previo aviso. Algunas prueban nuestra resistencia, otras exigen una respuesta correcta e inmediata. Sin importar la envoltura de la prueba, debemos recordar que nuestro Padre celestial: nos dará la fuerza y la paz para salir victoriosos.
Cuando Dios le dijo al rey Salomón que pidiera lo que él quisiera, Salomón pidió sabiduría (1 Reyes 3). A través de la sabiduría dada por Dios, Salomón aprendió que era de necios intentar resolver problemas sin la ayuda del Señor. Salomón escribe, "Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y Él hará derechas tus veredas." Proverbios 3:5-6.
Pasar tiempo preguntándose cómo puede salir de cierta situación es tiempo perdido. La guía de Dios es todo lo que necesitamos para resistir cada prueba y cada aflicción que aparece en la vida. Después de Pentecostés, Pedro pudo sobrepasar cada prueba. Pedro nos dio uno de los mejores ejemplos de cómo enfrentar nuestras pruebas y aflicciones. Sin embargo, durante las fiestas de la Pascua, Pedro pasó de predicar el Evangelio de Cristo, a terminar encadenado en el fondo de una prisión. Esta prueba determinaría si Pedro realmente creía que Dios era su libertador. La seguridad que Pedro demostró durante todo su ministerio, desde el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés, le ayudó a pasar esta prueba con facilidad.
Probablemente había una parte de Pedro – este pescador impetuoso quien siempre se preocupaba por el resultado de cada situación – que deseaba moverse de un lado a otro por la prisión. Sin embargo, eso era casi imposible ya que estaba encadenado a dos guardias. En ese momento de prueba, Pedro durmió en paz, sabiendo que el Señor era su sostén (Hechos 12:6).
Muchas veces cuando estamos en medio de problemas, nos es difícil seguir el ejemplo de Pedro y descansar en el Señor. Pensamos que podemos hacer algo para ayudar a Dios. No obstante, nuestras peticiones en oración son más que suficiente. Él nos da la misericordia y la gracia para enfrentar tales dificultades, ya que nunca permitirá que nosotros seamos probados más allá de lo que podamos soportar (1 Corintios 10:13).Cuando llegó el momento en que Pedro iba a ser liberado, Dios envió un ángel para guiarlo en cada paso. El ángel le quitó las cadenas a Pedro muy discretamente y abrió la puerta de hierro que daba a la ciudad. Todo lo que Pedro hizo fue seguirlo.
Pasar las pruebas, es tan simple – y a la vez tan difícil – como esperar en el Señor y seguir su dirección. El profesor Bíblico y autor F.B. Meyer escribió lo siguiente acerca del encarcelamiento de Pedro y su escape eventual: "Todos estamos sujetos a encontrarnos en prisión – la prisión de las circunstancias de las cuales no nos podemos liberar, de relaciones que restringen nuestra libertad, de consecuencias de pecados del pasado que nos amenazan con el silencio de la muerte.
Nos sentamos en la oscuridad y estamos ligados en adicción y dureza. Pero clamemos al Señor en nuestras dificultades; pidámosle que nos saque de la angustia. Confesemos nuestros pecados y acudamos a Él por ayuda. Él oirá nuestro clamor desde el pozo más profundo y se acercará a nosotros en el día en que clamemos y nos dirá: 'No temas'. Él abogará por las culpas de nuestra alma y redimirá nuestra vida. Él enviará sus ángeles en silencio para aflojar las cadenas y para abrir las puertas de la prisión". Resolver cualquier problema a la manera de Dios depende de nuestra habilidad de escuchar Su voz y de seguir Su dirección. Él es fiel para sacarnos del lodo y poner nuestros pies sobre tierra firme.