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Ahora que ya vimos el ejemplo en la vida de Jesús, pasaremos a considerar algunos eventos de suma importancia en los cuales nuevamente veremos los tres principios bíblicos que consideramos en la introducción, repito que de no prestar atención, esos conceptos pasarían inadvertidos al lector así que llamo su atención para que esté en una actitud de “Minero” buscando esas piedras preciosas.
La historia que nos servirá de apoyo; es la del General leproso según la encontraremos en 2 de Reyes 5:1 16; un elemento importante que será el determinante en este estudio es el que llamaré “Lo aparente vrs. lo real” o sea lo material vrs. lo espiritual indicando que lo aparente o material es inferior y secundario a lo real que es lo espiritual a eso se refiere Heb. 11:3 cuando dice: “...de modo que lo que se ve, fue hecho de lo que no se veía”, y 2 Cor. 4:18; “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales pero las que no se ven son eternas”.
Haré alusión a su nombre como en el caso de Josué, pues éste también nos enseñará algo importante. Naamán significa: Placentero o Satisfacción” al considerar que era leproso podríamos preguntarnos ¿Cómo se puede considerar placentero o satisfecho? y ya eso sería suficiente motivación para que el lector buscase en este personaje algún principio bíblico que está cumpliendo para cosechar ese fruto, lo primero que tenemos que recordar es que lo que se siembra se cosecha, con eso en mente veamos el primer versículo “Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso”. Nótese que era placentero para el rey y le satisfacía, eso es lo que vemos al leer que gozaba de alta estima y allí que Naamán podía gozar él mismo, de satisfacción porque era lo que sembraba; cabe extender la analogía y decir que al igual que Naamán tenía satisfacción, placer porque satisfacía a su rey, nosotros también podemos experimentar placer y satisfacción al reconocer que tenemos un Rey a quien debemos satisfacer y complacer. Ahora bien, recuerde el concepto de lo aparente y lo real; lo aparente es la grandeza y las victorias de Naamán, pero la siguiente porción nos aclara lo real, “Por medio de él había dado Jehová salvación a Siria”. Dios está en control de todo, aún de las naciones paganas, las cuales usa como instrumentos para corregir a su pueblo cuando este se separa de El, un ejemplo bastante claro de esto es Isaías 10:5 34, donde Dios dice que usará a Siria para castigar a Israel, pero luego tendrá que castigar a Siria pues su rey no entenderá que es Dios quien lo está haciendo, sino que asumirá que es su grandeza y su propia fuerza, lo que le da la victoria. En el caso de Naamán no se menciona que él este conciente de esa soberanía de Dios, pero el hecho de que se mencione y la disposición de creer que el Dios del profeta de Samaria lo puede sanar, da indicios de que al menos una chispita de fe, ardía en su corazón. La narración continúa describiendo la grandeza de este general, pero a la vez añade su limitación, su debilidad, su oprobio. “Varón grande de alta estima, valeroso en extremo, PERO leproso”. Toda grandeza humana, todo poder militar, toda honra de los hombres siempre lleva un pero que hecha abajo su valor. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que todos tenemos nuestros peros, ahora bien, lo importante es la actitud con que los afrontamos; es decir que podemos tratar de cubrirlos, eso sólo indicará, que los resentimos, los reconocemos como malos, negativos, que lamentamos su existencia entre nosotros, lo cual haría peor la situación pues de todos modos los tenemos. Por otro lado, podemos tomar la actitud de Pablo ante su aguijón en la carne, una vez que entendió que no podría deshacerse de ese su pero, lo confrontó con la perspectiva de sacar fuerza de su debilidad, y como motivación para depender más del Señor. En el caso de Naamán no se nos dice cual de las dos actitudes tomó, pero el hecho de escalar hasta la posición tan especial y privilegiada que tenía, implica que el también uso su pero como motivación de desarrollar atributos, cualidades o habilidades, ante las cuales el pero, perdiese su grandeza y su limitación. Es un buen punto para considerar personalmente, ¿Reconoce el, o los peros de su propia vida? ¿Cómo está lidiando con ellos?. Hace muchos años, cuando me iniciaba en mi caminar cristiano uno de mis líderes espirituales me dijo algo que nunca he olvidado, y que ha afectado mi vida para bien, fue lo siguiente: “En la vida sólo hay un problema, es la actitud con que uno afronta las circunstancias”. En otras palabras la lepra, el aguijón, los peros, son las circunstancias que vienen a nuestra vida, nosotros decidimos por medio de nuestra actitud, si son motivaciones y retos que desarrollen nuestra creatividad y dependencia del Señor, o si son problemas que limitan, amargan o hacen nula nuestra efectividad y vida. Regresando al caso de Naamán, el pero que se nos presenta es la lepra, esta es la enfermedad que mejor tipifica el pecado de esta manera: No se puede ocultar; no importa si al principio se puede cubrir con ropa o de alguna otra forma, tarde o temprano termina por manifestarse en toda su fealdad. Destruye a las personas, una vez que la lepra era descubierta, la persona tenía que ser separada de la sociedad, de su familia y desde luego de toda participación religiosa. Su verdadero efecto es invisible, lo que se ve de la lepra son las consecuencias pero la causa es que se ha afectado al sentido del tacto, que se ha perdido la sensibilidad y nada duele, por eso el leproso puede quebrarse el tobillo y seguir caminando, o poner la mano en el fuego y no sentir nada; una vez que ya no se siente dolor, se queda en manos de una destrucción lenta y horrorosa. Al compararlo con el pecado, podemos decir que este es la lepra espiritual de consecuencias mortales. No se puede ocultar; la Biblia advierte de diferentes maneras que aunque se crea que nadie se enterará del pecado, tarde o temprano éste saldrá luz con toda su fealdad, “Sabed que vuestro pecado os alcanzará” (Num.32:23) “Por tanto todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas”. (Lucas 12:3). Elimina toda relación social, familiar, religiosa etc; aún antes de que el pecado sea descubierto, las consecuencias de la falta de comunión con Dios, de la mentira que se está viviendo o la misma inseguridad que este produce, empieza a afectar la relación con otros, especialmente cónyuges y familia inmediata, perciben que algo está mal aunque no estén seguros de que sea. Una vez descubierto el pecado aunque se trate de conservar las apariencias ante los demás, las partes involucradas y las cercanas a éstas, empezarán a experimentar los efectos del pecado que serán la destrucción de las relaciones familiares, excomunión y separación si no física material, seguro que sí mental y emocional. Al igual que la lepra, el verdadero efecto del pecado es invisible, lo que se ve son tan sólo las consecuencias que produce en la persona y en sus relaciones, pero en realidad lo que está pasando es que el pecado está atacando la conciencia y haciéndola insensible con la falta de arrepentimiento, lo cual eventualmente lleva a la persona al estado de que ya no le duele pecar, ya no le afecta destruir la confianza, los sentimientos ni la moral de los otros; al perder la sensibilidad destruye aquellas relaciones con los que le aman y tratan de evitar su ruina, sea el cónyuge, los padres, los hijos y amigos cercanos. Una vez perdido el dolor de pecar se queda en manos de una muerte lenta y horrible, pues cuando se empiezan a caer los pedazos del cuerpo, por así decirlo, se da cuenta de cuan necia ha sido su actitud, ya nadie se lo tiene que predicar ni advertir, pero también ya es demasiado tarde. Gracias a Dios que así como Dios puede sanar la lepra física, también puede sanar la espiritual, si se está dispuesto a acatar sus instrucciones, por lo tanto regresemos al evento y veamos cuales son esas instrucciones. Tomado del libro Edificando Siervos (lo puede obtener comprandolo en Tienda) |