Fuimos llamados para servir a Dios PDF Print E-mail
“Siempre que puedas, haz todo lo bueno que puedas, por todos los medios que puedas, de todas las maneras que puedas, en todos los lugares que puedas, en todo momento que puedas, a toda la gente que puedas”. (John Wesley)

Estás aquí para servir a Dios y Dios quiere que le sirvas en tu servicio a los demás. Algunas personas quieren servir a Dios pero no quieren servir a los demás. Pero eso no es posible. La única manera de servir a Dios es sirviendo a los demás. Sirves a Dios en tu servicio a los demás. La Biblia tiene una palabra para eso, se llama «ministerio». Nuevamente, como en el caso de la adoración y la comunión y el discipulado, las palabras que consideramos en las últimas pláticas, se trata de una palabra mal entendida. Cuando dijo la palabra «ministro» la mayoría de las personas piensan en un sacerdote o en un pastor. Piensan en alguien que usa esos collarines raros, o una toga, y que habla como «Dios» y —ustedes saben— ¡todo ese tipo de cosas! Pero la Biblia dice que todos los creyentes somos ministros. No todos los creyentes pueden ser pastor, pero todos los creyentes son ministros. El ministerio es sencillamente usar mi forma para ayudar a otros en el nombre de Dios. Siempre que uses tus talentos, o tus capacidades, o tus antecedentes o tus experiencias para ayudar a los demás, ¿sabes cómo se llama eso? Ministerio. ¿Y sabes lo que eres? Un ministro. En la Biblia la palabra «servicio» y «ministerio» son la misma. Por lo tanto, todos fuimos llamados a ministrar. Pero tú dices: «No estoy llamado para el ministerio» ¡Sí fuiste llamado! Si fuiste llamado para la salvación, también fuiste llamado al servicio.

MI CASA Y YO SERVIREMOS A JEHOVA

Las buenas nuevas son que Dios no solo nos creó para el servicio sino que nos dejó un modelo. Vino a la tierra en persona y dijo: «Así es como deben hacerlo. Observen cómo lo hago». Entonces Jesucristo vino al mundo con forma de hombre y dijo: «Esto es lo que quiero que hagas con tu vida». Fuiste creado para ser como Cristo, y ¿qué hizo Cristo mientras estuvo aquí en la tierra? Sirvió. Fíjense en el siguiente versículo, y leámoslo. Mateo 20:28: «Tu actitud debe ser igual a la mía, porque yo, el Mesías, no vine a ser servido sino a servir » Jesús fue fiel en el cumplimiento de su servicio. No se dio por vencido. No se rindió. Fue perseverante. Y si vas a servir como Jesús deberás servirle durante toda la vida. Algún día te jubilarás de tu empleo, pero nunca te jubilarás del ministerio. Nunca te jubilarás del servicio. Porque Dios quiere que le sirvas durante el resto de tu vida.?

DOY GRACIAS A JESUCRISTO POR CONFIAR EN MI

El servicio conlleva estar disponible. ¿Saben qué otra cosa implica? Para servir, para servir como Jesús, debemos ser agradecidos. Para servir como Jesús, necesitamos servir con gratitud, agradecidos por la oportunidad que tenemos de servir. La Biblia nos narra una historia en Juan, capítulo 11, para mostrarnos la increíble manera en que servía Jesús. Su amigo Lázaro había muerto, y él se dirigió allí. Algunas personas creyeron que iba al funeral, pero Jesús tenía otra cosa en mente. Fue a ministrar, para resucitar a Lázaro de entre los muertos. Podría haber caminado un poco, hecho una oración, no haberle dicho nada a nadie, solo una cosa entre él y Dios. Pero decidió orar en voz alta, y todavía hoy podemos leer su oración y considerar lo que dijo, para que todos lo oyeran. La Biblia nos dice en Juan 11:41-42: «Jesús, alzando la vista, dijo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente.» «Quiero que sepan que te agradezco de que me hayas escuchado». Jesús tenía una actitud de agradecimiento en todo lo que hacía.

1. DEBO ESTAR DISPUESTO
Para servir como Jesús debo estar disponible. Debo estar a disposición. Un día Jesús iba camino a Jericó y unos ciegos comenzaron a gritarle. La Biblia nos cuenta la historia (Mateo 20:30-32): «Dos ciegos … al oír que pasaba Jesús, gritaron: “¡Señor, Hijo de David, ten compasión de nosotros!” … Jesús se detuvo y los llamó. “¿Qué quieren que haga por ustedes?”». Jesús se detuvo. Si quieres que Dios te use, si quieres servir a Dios, debes estar dispuesto a que te interrumpa. Debes estar dispuesto a ser interrumpido. La mayor parte del ministerio de Jesús y gran parte de los milagros de Jesús fueron interrupciones. Piénsenlo. Todas las personas que sanó... el ciego, el hombre cojo, los enfermos, el paralítico, el joven que había muerto… todos estos milagros fueron interrupciones. Casi todos los milagros que hizo Jesús, los hizo porque permitió que lo interrumpieran. Todo su ministerio lo hizo porque permitió que lo interrumpieran. La Biblia dice eso en Proverbios 3:23 —léanlo conmigo: «Nunca digas a tu prójimo: “Vuelve más tarde; te ayudaré mañana”, si hoy tienes con qué ayudarlo». Las personas con corazón de siervo no dejan para mañana lo que pueden hacer hoy. Son espontáneas, son sensibles, y dicen: «¡Vamos! ¡Manos a la obra!»

2. NO SOY PERFECTO
Otro obstáculo que impide que Dios nos use es... el perfeccionismo. Ya saben, desear que todo sea perfecto. Es decir, cuando todo esté en orden, todo esté bien, entonces serviré. Leamos juntos Eclesiastés 11:4: «Si esperas por condiciones perfectas, nunca lograrás nada». ¿Podría alguien dar un testimonio basado en ese versículo? Los verdaderos siervos, los siervos como Cristo, hacen todo lo que pueden con lo que hoy tienen para Jesucristo. No esperan. Miren lo que sucedió en Norteamérica: hemos hecho un ídolo de la excelencia. En serio. Muchas personas adoran la excelencia, aun los cristianos. Dicen: «Si sabes que el resultado no será de primera calidad, ni siquiera lo intentes». Hay una palabra griega para eso… ¡un disparate!. Practiquemos lo que llamamos el principio de «suficientemente bueno». Según el principio de «suficientemente bueno» no tiene que ser perfecto para que Dios lo bendiga. Esa es la verdad. Si Dios solo usara a las personas perfectas ¿se podría hacer algo en esta tierra? ¡Nada! ¡Ni pizca! ¡Cero! Son un montón de inadaptados. Todos tenemos debilidades. Todos tenemos fallas. Todos fracasamos. Somos discapacitados. Pero ¿saben una cosa? Dios nos usa a todos.

3. PRIORIDAD DE SERVIR
El materialismo es otro obstáculo que nos impide estar disponibles para servir. La Biblia dice, Jesús dijo: «Ningún sirviente puede servir a dos patrones. …Ustedes no pueden servir a la vez a Dios y a las riquezas" (Lucas 16:13). No dice que «no deberíamos servir a Dios y a las riquezas». Dijo que «no pueden servir a la vez a Dios y a las riquezas». Debes decidir si quieres ser rico o tener bendiciones. ¡De verdad! Les digo que deben decidir cuál será la prioridad en su vida. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas. Es imposible. Porque cuando uno está demasiado ocupado atendiendo sus cosas, no tiene tiempo para atender a las personas. Y eso es un problema. La decisión más importante de tu vida después de convertirte es esta: «¿Voy a ser un constructor del reino o un acumulador de riqueza?» Si Dios quiere darte riquezas, todo bien. Maravilloso, pero no debe ser el objetivo de tu vida. Porque no podrás llevarte tu riqueza al cielo, te llevarás tu carácter. Entonces, dices: «Seré un constructor del reino». Pon eso en primer lugar y Dios se encargará de lo que quiere que hagas. Si tu trabajo te impide asumir cualquier tipo de servicio, necesitas hacer algunos ajustes
 
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