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Queridos Hermanos: En medio de experimentar el huracán Gustav que azotó New Orleans y ciudades circunvecinas, no paramos de darle gracias a Dios por su fidelidad, que nos cubró y nos libró de algo que hubiese sido devastador. Tenemos familias de nuestra congregación que por motivo de la evacuaciónn mandatoria, fueron acogidos por nuestras congregaciones de Texas, y diferentes iglesias de Atlanta, Missouri, Tennesse, Arkansas, Florida, y Louisiana. A partir de mañana (miércoles) nos permiten regresar a la ciudad, pero sin servicio de electricidad, ni servicios básicos como gasolineras, supermercados y otros servicios públicos. Aún hay mucha incertidumbre al ver que el huracán Ike, también parece amenazar la región del Golfo la próxima semana. Dios nos recuerda en Lamentaciones 3: " Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumindos, porque nunca decayeron sus misericordias; nuevas son cada mañana, grande es tu fidelidad." Personalmente nos dirigíamos con mi familia hacia Atlanta, Ga. pero a ultima hora decidimos ir a Destin Fla. José, Rodríguez ( anciano de la iglesia) y su familia se dirigían a Fort Lauderdale, Fla., cuando su automóbil se arruinó a las 3 a.m. del día sábado 30. Afortunadamente por nuestro cambio de planes, estabamos cerca para ayudarles y recogerles miestras se esperaba la reparacion de su carro. Esto solo es una muestra de cómo Dios controla todas las situaciones para encaminarnos a hacer su voluntad. Siento que el llamado de Dios para nuestras vidas es que " escudriñemos nuestros caminos, busquemos y nos volvámos a Jehová, levantemos nuestros corazones y manos a Dios en los cielos" Lamentaciones 3:40-41. Todos estos fenómenos naturales y señales en los cielos nos recuerdan que estamos ya en los últimos tiempos, y la advertencia de Dios es a estar preparados, atentos y vigilantes. Es tiempo de reflexionar en nuestras prioridades y hacer ajustes en nuestras vidas para cumplir con el llamado de Dios y hacer su voluntad. Agradecemos hermanos su amor , hospitalidad, oraciones, e-mails y llamadas. Su preocupación por nosotros y su servicio a nuestros hermanos no tiene precio. Que Dios recompense a cada uno en abundancia. Con mucho amor y gratitud a Dios por sus vidas, Luis F Soto Verbo New Orleans
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