|
“Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo” (Isaías 42:6)
Una vez mas, promesas múltiples revelan el plan de Dios y garantizan Sus propósitos. Estas promesas realmente están siendo hechas por Dios, el Padre, a Su Mesías, el Rey ungido (quien es Dios, el Hijo). Las promesas demuestran que el Mesías será el nuevo pacto de gracia para Su pueblo.
En las palabras iniciales, el Padre está describiendo el llamado de Su Mesías (mas tarde referido como “Mi Siervo” -- Isaías 49:6). “Yo Jehová te he llamado en justicia”. También, el Padre está prometiendo participación completa en la misión de Su Mesías. “Yo Jehová… te sostendré por la mano; te guardaré ”. Esto sería esencial, porque el Mesías iría como un siervo humilde, dependiente (“Mi siervo”): “tomando forma de siervo… se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:7-8).
Luego, el Padre ofrece esta gran promesa de la función principal del Cristo al venir a la tierra. “Yo… te pondré por pacto al pueblo”. Cristo Jesús Mismo sería dado al pueblo de Dios como Su nuevo pacto con ellos. El nuevo pacto de gracia estaba reemplazando el antiguo pacto de la ley. Pero, no era tan solo un asunto de prescribir nuevos términos. En lugar de eso, ahora una Persona estaba siendo dada, y Él Mismo sería la suma y sustancia del pacto. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros… lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14)
Este nuevo pacto de gracia que Dios tiene para Su pueblo está todo relacionado a una persona, el Señor Cristo Jesús. Él Mismo es la encarnación de todo lo que el nuevo pacto promete. En el nuevo testamento, el Señor promete Justicia. Esta justicia se encuentra en una persona.
“He aquí que vienen días, dice JEHOVÁ, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será Su nombre con el cual le llamarán: JEHOVÁ, JUSTICIA NUESTRA” (Jeremías 23:5-6). Paz es prometida en este pacto de gracia. Esta paz también es encontrada en una persona. “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque Él es nuestra paz” (Efesios 2:13-14). Sí, a todo lo que el Señor promete por gracia se entra inicialmente, y continuamente, por medio de una relación humilde, dependiente, con el Señor Cristo Jesús.
|