|
“Yo JEHOVÁ te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones [Gentiles]… Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones [Gentiles], para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra” (Isaías 42:6 y 49:6)
Como hemos visto, el Padre, prometió dar a Jesús, el Mesías, a Su pueblo como el nuevo pacto de gracia. “Yo JEHOVÁ te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo” De esa manera, todos los recursos de la gracia de Dios están disponibles solo a través de una relación con Cristo. Mas aún, el Padre prometió que Su pacto de gracia por medio de Su Hijo se extendería a todas las naciones Gentiles: “para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra”.
Es claro que la misión del Mesías sería inicialmente a la casa de Israel, al pueblo Judío. “He aquí vienen días, dice Jehová, en que yo confirmaré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia” (Jeremías 33:14-15). Las instrucciones iniciales de Jesús a sus discípulos fueron en la línea de esta verdad. “A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mateo 10:5-6)
Aún así, las promesas de Dios eran mucho mas grandes que alcanzar solamente a Su pueblo escogido, Israel. “Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel”. Dios quería que Su luz brillara hacia todas las naciones. “y te pondré por luz de las naciones [Gentiles]” El Padre quería que Su gracia salvadora se extendiese a través de todo el mundo: “para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra”.
En el tiempo apropiado, Jesús también instruyó a Sus seguidores en las dimensiones mundiales de Su misión. “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones… Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura… y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén… pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Mateo 28:19 Mar 16:15; Lucas 24:47 Hechos 1:8)
|