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A lo largo de los tiempos, algo que ha sido común en el ser humano, es el deseo de saber quién es, cuál es la razón de su existencia y consecuentemente, cuál es su destino final. Dependiendo de las respuestas que de, o acepte como validas a esas preguntas, el hombre trata de acondicionar sus esfuerzos, aspiraciones y aun su estilo de vida, para encajar con esa declaración de quien es. Es decir, traza y decide su forma de existir bajo las normas y las metas que esa definición de si mismo le ha presentado. Por lo tanto, es importante que nos demos cuenta que son las respuestas esas preguntas las que decidirán la actitud que tome ante las circunstancias que vendrán a su vida. Tener una identidad clara, se convierte entonces en la base o fundamento de todo lo que haga y logre.
Ahora bien, las grandes incógnitas de la humanidad: ¿QUIÉNES SOMOS?, ¿CUÁL ES LA RAZÓN DE NUESTRA EXISTENCIA? y ¿CUAL NUESTRO DESTINO FINAL?, no son preguntas nuevas; miles de años atrás ya fueron hechas y aún por personas que llegaron a dis¬frutar de fama como grandes sabios y posiciones de eminencia. Considere los siguientes ejemplos. Salmo 8:4: "Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria y el hijo del hombre, para que lo visites?". Esto fue dicho por el rey David, quien se nos presenta como alguien que aceptaba la existencia de Dios, que lo reconocía como el Creador de todo; y al ponerse a considerar la grandeza y magnificencia de la creación, comparándola con lo que para él era la pequeñez e insignificancia del hombre, no podía comprender que el hombre, según él lo concebía, fuese de valor comparado con el resto de la creación. Es importante recordar que esta apreciación de David era formada sin la ayuda de la ciencia, sin poder explorar los cielos y descubrir que existen otras galaxias, simplemente basada en lo que podía mirar con su ojo natural; por otro lado, también hay que recordar que la persona que expresa tales palabras, no era un hombre motivado por la escasez que tenia o por lo difícil que era la situación social para él; era el rey, alguien en un estado de poder, riqueza, fama y tantas otras cosas que hoy en día se buscan como la meta, idea, razón de ser o respuesta anhelada para sentir que se ha alcanzado el éxito, que se es algo.
Esta porción también hace manifiesto lo expresado anteriormente, es decir que depende del concepto que el hombre tenga de si mismo la forma en que interpretara y valorara todo lo que le rodea, no solo la creación sino que sus relaciones familiares, sociales, etc... Si continuamos considerando algunas declaraciones de David, manteniendo en mente su pregunta original acerca de la identidad del hombre, podemos ver como sus peticiones eran influenciadas por ese entendimiento. Por ejemplo, cuando dice: "Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánto sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy. He aquí, diste a mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti; cier¬tamente es completa vanidad todo hombre que vive. Como una sombra es el hombre; ciertamente en vano se afana; amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá". (Salmo 39:4 6). En esa petición, el rey David declara su ignorancia de la razón de su existir y de su destino final; pudiésemos decir que sí creía en la soberanía y realidad de Dios, pero no alcanzaba a ver como encajaba en el todo del diseño de Dios. Y como podemos ver, esa ignorancia de saber cual era “su fin”, le hace considerar todo su existir como "completa vanidad". Antes de criticar esa actitud, considere por un instante, si la existencia humana fuese igual al resto de la creación; igual a los animales y las plantas, es decir, que respondiese al mismo ciclo de: "Nacen, crecen, se reproducen y mueren", ¿No tendría razón David en su apreciación de la vida?; lo que es mas, si no importa cuan bien y feliz se logre vivir, se alcancen todas las metas deseadas, se disfruten los placeres soñados y no se sufra ninguna limitación de las que se conocen en la vida; pero todo termine con la muerte, ¿No tendría razón David en decir que los días de su vida, aunque fuesen doscientos, son término corto y quien sabe que hará quien se quede con aquello que se haya alcanzado?
Es por eso que la Biblia nos exhorta a renovar nuestra forma de pensar, porque lo que creemos, no solo es lo que moldea nuestra existencia sino que también es lo que transmitimos y consecuentemente, forma la existencia de aquellos que influenciamos con nuestra forma de pensar y valorar las cosas. Ese fue el caso de David y su hijo; así como lo influencio a vivir de acuerdo a la ley de Dios y considerar su forma de conducirse; en el aspecto de identidad y destino final, reprodujo lo que él pensaba. Consideremos las palabras de su hijo, quien no solo llego a tener un reino mas prospero y glorioso que el de su padre, sino que fue bendecido con la capacidad de llegar a ser el hombre mas sabio de sus días. A pesar de eso, cuando él se empieza a considerar a si mismo y a la humanidad en general, manifiesta las mismas inquietudes e ignorancia que su padre, en cuanto al tema de la identidad del hombre. Note lo que él dice: "Porque, ¿quién sabe cuál es el bien del hombre en la vida, todos los días de la vida de su vanidad, los cuales él pasa como sombra? Porque, ¿quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol?" (Eclesiastés 6:12) El sabio Salomón, con toda su sabiduría, confesaba que le inquietaba la inseguridad de su destino final, y el ignorar quien era él, le hacía ver su existencia como una vanidad, como una sombra que pasa y no tiene sentido; básicamente, las mismas declaraciones de su padre David.
Conviene que aprovechemos este ejemplo para llamar la atención al hecho de que las dudas, inseguridades, malos hábitos y otras cosas de carácter negativo, que los padres expresen, practiquen o permitan hasta cierto punto, o con medida; los hijos los expresaran, practicaran y permitirán a un nivel mucho mas grande y desmedido. Por lo tanto, al considerar la inseguridad inicial de David en cuanto a su identidad, no es de extrañar que su hijo Salomón la exprese en mayor proporción. Note que David, en medio de sus inquietudes, reconocía que Dios tenia la respuesta y podía ayudarlo a entender, por eso hizo la petición que consideramos anteriormente; pero su hijo, considera las mismas inquietudes que su padre pero llega a una conclusión diferente, note lo que dice: "... porque el mal del hombre es grande sobre él; pues no sabe lo que ha de ser, ¿quién se lo enseñará?" (Eclesiastés 8:6 7). En otras palabras, el sabio Salomón dice: "el hombre está todo el tiempo en inseguridad" y le llama a eso "el mal del hombre" para el cual, según él, no hay respuesta ni nadie que se lo pueda enseñar. La narración Bíblica mostrará un cambio de actitud en la vida de David. Siendo que él amaba la ley de Dios y meditaba en ella, es correcto asumir que esa meditación le llevo a encontrar respuestas a su inseguridad y otras inquietudes; por ejemplo, él pudo cantar, y dejar escrito para nosotros, la confianza y seguridad que encontró en Jehová como su Pastor. (Salmo 23).
En contraste a la incógnita que presentaron estos personajes, a su identidad y razón de ser, encontramos a otros que estaban seguros de ellas. El apóstol Pablo lo expresó así: "Por lo cual así mismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día". (2 Ti. 1:12) Contrario a Salomón, que miraba el gran mal del hombre sobre la tierra, Pablo podía no solo soportar las contrariedades y aflic¬ciones de la vida y no turbarse ni confundirse, sino que les encontraba razón de ser porque él sí sabía quién era, cuál era la razón de su existencia y su destino final. Tal era su convicción que al hablar de su muerte, Pablo la considera en relación a esa seguridad que tenia y por consiguiente, señala su seguridad de continuar existiendo aun después de tal experiencia, que para muchos es considerada como el fin de todo. Notemos el contraste en la fraseología que es muestra de lo que hay en el corazón de cada uno; lo que para Salomón era el entrar a la incertidumbre del mas allá, para Pablo tenia otro significado, él dice: "Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cer¬cano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida". (2 Ti. 4:6 8). En una forma sencilla el apóstol describe, lo que el mundo conoce como muerte, como una partida de un lugar a otro; y obviamente, si la muerte, que debiese ser el fin de todo, no lo es; ¿Que sentido o significado le da eso a la vida y sus circunstancias?; Bueno, Pablo describe su existir y confrontar los acontecimientos adversos como los obstáculos que tiene que vencer en una carrera, pero no como un fin en sí, sino como los medios para llegar a una meta; de allí que no son una desgracia o circunstancias que se sufren por la mala suerte o por lo malvado que son las personas, ni nada de eso; sino que como instrumentos que ayudan a desarrollar la capacidad, el potencial que Dios nos ha dado para enseñorearnos de la creación y las circunstancias. Las palabras de Pablo no expresan una esperanza o un simple deseo, sino la seguridad ab¬soluta en cuanto a su destino final.
Al escuchar a personajes tan eminentes, como el sabio Salomón, expresar inseguridad de su identidad y su destino eterno, luego al oír al gran Saulo de Tarso, quien llegó a ser el apóstol Pablo, surge esta pregunta: ¿Cuál es la razón por la cual se presentan tales opiniones tan contrastantes, tan opuestas? Para ver la respuesta, leamos las palabras de otro personaje que también expresaba seguridad de su identidad, propósito y destino. "Sabemos que somos hijos de Dios, y el mundo entero está bajo la potestad del maligno. Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es Verdadero; y estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el Verdadero Dios, y la vida eterna". (1 Juan 5:19 20) La respuesta se resume en una palabra, "SABEMOS"; unos manifiestan ignorancia de quiénes son, cuál es la razón de su existir y qué será su destino final, mientras que otros saben quiénes son, para qué viven y hacia dónde van.
Ahora bien, la razón de que existan esas diferentes opiniones es que se toman diferentes fuentes de información para señalar el origen, razón de ser y destino del hombre. Los que aceptamos la Biblia como palabra de Dios revelada a nosotros podemos decir, como Pablo y Juan, que sabemos con toda seguridad que el origen del hombre está en Dios mismo; pero ¿Qué implica que Dios creó al hombre? respondamos primero lo que implica que Dios no sea el creador y que el hombre solo sea el resultado de un accidente, o una evolución circunstancial; para ello notemos lo que algunos exponentes de tal suposición dicen, por ejemplo un prominente evolucionista llamado Aldous Huxley dijo "El estudio apropiado de la humanidad es el hombre" o sea para entender al hombre en general, hay que estudiarlo primero en lo individual. En parte tiene razón, y será conveniente que señalemos que en toda imitación, distorsión o mentira del enemigo, hay parte de verdad; es como la carnada que se pone para que el pez muerda el anzuelo. Por lo tanto, regresando a la declaración del señor Huxley, es en parte cierto que al estudiar por ejemplo, lo que produce una enfermedad y encontrar la cura para un hombre, se encuentra para todos; ahora bien, lo que él pretendía decir no era eso sino ampliar el concepto que antes que él, el autor francés Pierre Charron escribió en 1,601; "La ciencia verdadera y el estudio verdadero del hombre, es el hombre"; es decir, su origen, razón de ser y propósito final está en él y solamente en él; no hay un Dios que lo creo con un propósito especifico. Es precisamente por tomar la suposición de la evolución como base del estudio del hombre que se llega a conclusiones tales como que el hombre es: un accidente de la Bioquímica, el último eslabón en una cadena de eslabones perdidos, en resumen, un "Mono glorificado" o "Un poco mayor que los monos" en lugar que, como dice la Biblia "Un poco menor que los ángeles". Con esa clase entendimiento no es de extrañar que se encuentre sin propósito ni visión, pues un accidente o casualidad no tiene origen, razón de ser ni mucho menos destino final; en otras palabras el pez no planificó ser sapo, subirse a un árbol, convertirse en mono para desarrollar y llegar a ser hombre.
El mito de la evolución no es solo un asunto de diferentes perspectivas en una clase de ciencias naturales, que no tiene nada que ver con la forma de vida del ser humano; por el contrario, afecta el todo de su existir porque el mito de la evolución es también lo que está detrás de filosofías humanistas tales como el comunismo, socialismo, democracia y tantas otras ideas de gobierno, porque es el concepto que se tiene del hombre lo que dicta la forma que debe gobernarse. Por ejemplo, si su naturaleza es animal, entonces debe ser domado por un tirano en un gobierno comunista o uno fascista. Si no tiene origen ni destino, entonces lo que cuenta es vivir bien en el presente y disfrutarlo, o sea que cada quien mire como sale adelante y vele por su propio bienestar sin importar lo que otros digan o como les afecte su comportamiento; o sea, anarquía. Ahora bien, si como animal desarrollado, no necesita ser domado por un tirano sino que se puede gobernar según el voto de la mayoría, entonces necesita un gobierno democrático o socialista. Y más aún, si como animal sofisticado, su existencia depende de los recursos naturales, de modo que el que no contribuye en producirlos pero sí en gastarlos, es un enemigo, entonces se justifica el aborto, el genocidio, la eutanasia etc.
Contrario a la declaración y creencia de los personajes antes citados, nuestra creencia es que la Biblia es el único libro de texto aceptable para estudiar al hombre. Esa declaración requiere aclarar algunas cosas básicas aún para los cristianos, tales como que la Biblia no está escrita para que conozcamos a Dios, pues no es la historia de Dios; Dios no tiene principio ni fin. La Biblia es la historia del hombre: Su origen, su naturaleza y su destino. Es importante señalar que la Biblia trata con los orígenes de las cosas, con las fuentes, con principios, con causas y efectos. La Biblia si declara el pasado y revela el futuro.
Siguiendo con el ejemplo de las formas de gobierno del hombre, que por ignorar su origen se mal interpreta la función del gobierno, podemos ilustrar que es también por no conocer los principios de la palabra de Dios que se han formado doctrinas basadas en aplicaciones del principio; es decir, se han hecho doctrinas de la forma pero se ha ignorado el poder que operó en la forma. Pero al tomar la Biblia como lo que es, la verdad revelada por Dios el Creador, Sustentador y Consumador de todo, si se puede entender el origen, naturaleza y destino del hombre.
Regresando a las distintas ideologías y formas de gobierno, podemos decir que son infructuosas porque ignoran el principio de individualidad. En el diseño de Dios el gobierno debe residir en el individuo, lo que implica que cada uno cuenta a los ojos de Dios y por consiguiente debe contar a los ojos de los demás. ¿Cuál es entonces la mejor forma de gobierno para nuestro país? Los comunistas dicen que el comunismo, pues aún los primeros cristianos "Tenían todo en común"; pero esa sólo fue la forma, la aplicación de un principio, el efecto de una causa; la razón de que eso funcionara fue que cada uno reconocía su valor individual en Cristo, que cada uno pertenecía a Dios y por lo tanto nada era propio; por eso ninguno decía ser suyo nada de lo que poseía. El poder, el principio, la causa de esa expresión de ese gobierno era el auto gobierno individual que surgía por saber quienes eran en realidad.
Otros responderán que la mejor forma de gobierno es la democracia, y citarán a Estados Unidos como ejemplo; pero una vez más, la razón por la que esa forma de gobierno funcionó fue porque los primeros colonizadores reconocían, como dice su declaración de independencia, que el hombre fue creado a la imagen de Dios y que Dios lo dotó con ciertos derechos inalienables; de allí que la forma de su gobierno no era democrática sino que basada en el auto gobierno de cada persona. En otras palabras, al quitar ese principio, ninguna forma de gobierno civil sirve.
Refranes tales como "Cada cabeza es un mundo" debiesen hacernos parar y considerar el valor del individuo, pues en cierto sentido tienen base bíblica. El salmista dijo: "Las naciones no son sino hombres" y Dios le dijo a Rebeca, al referirse a los dos gemelos en su vientre: "...dos naciones hay en tu seno". En resumen, el origen del hombre es Dios, podemos decir que las raíces de la raza humana están en Dios. Si hemos de pensar en evolución al considerar la historia del hombre, ésta será en un proceso regresivo o involución, es decir: de hombre a animal, por su necedad de querer apartar a Dios de su origen y de su destino. Cualquier estudio que no comience por reconocer a Dios como Creador y Gobernador Supremo del universo, fracasará en entender el origen y destino del hombre. Tema de Identidad Espiritual. Capitulo del libro Principios de Accion de la Palabra
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