¿COMO SE ADQUIERE LA IDENTIDAD? PDF Print E-mail
    En el capitulo anterior meditamos en la importancia de conocer la respuesta a las preguntas:  ¿Quién soy?  ¿Cuál es  la razón de mí existir? y  ¿Cuál es mi destino final? Por medio de la Biblia vimos que solo hay dos fuentes de información: la humanista, que pretende encontrar el origen del hombre en el hombre mismo, y la Biblia, que presenta la historia del hombre y señala su origen en Dios, quedando en la voluntad de cada persona a que fuente creer y  eso decidirá la razón de su existir y su destino eterno, por lo cual, no hay excusa si se decide seguir en incertidumbre.  Pasemos ahora a considerar cual es la mayor causa por la cual una persona tiene y existe, con una identidad errónea e insegura.

    Esa razón es el ignorar como adquirió o llego a aceptar como real, la identidad que ahora posee. Puesto que conocer la verdad es lo que nos hace libres, pasemos ahora a responder las siguientes preguntas ¿COMO SE ADQUIERE LA IDENTIDAD? ¿COMO SE FORMA?, para ello, comencemos por considerar una definición  que da el diccionario de la lengua española, de lo que se considera que es identidad: "el conjunto de características y atributos que diferencian a una persona". Algunos ejemplos son su nombre, sexo, color, nacionalidad, profesión, huellas digitales, aspecto, etc. Todas esas características o elementos son de carácter temporal y circunstancial, de allí que la mayoría de las personas sufran una crisis de identidad, pues no hay algo más firme y permanente a que aferrarse.
    Al nacer no estamos conscientes de nuestra verdadera identidad, por lo tanto aceptamos el concepto o definición de ésta, que nos es dado por fuentes externas y ajenas a nosotros mismos; las cuales, así como pueden ser reales y fidedignas, pueden ser erróneas conscientemente o inconscientemente. Por ejemplo, si se decide dar a un niño en adopción desde su nacimiento, pueda ser que se acuerde no decirle que sus padres son adoptivos y ya con eso se inicia una identidad conscientemente diferente; o podría ser que se críe en un orfanatorio y no se tengan datos de sus progenitores, etc. El punto es que el concepto que ese niño llegue a desarrollar de cual sea su identidad, dependerá casi que totalmente, de fuentes externas, ajenas a él.

    Para ayudarnos a considerar como es que hemos adquirido la idea de identidad que tenemos, será conveniente que la resumamos en un proceso que consta básicamente de tres pasos: Primero Información, Segundo Repetición o confirmación de esa información y Tercero Aceptación de la información. Es decir, lo primero que pasa es que alguien o algunos empiezan a transmitir conceptos e ideas en cuanto a quien esa persona es. Pudiesen ser los padres del niño u otros que estén cercanos en trato a él; Luego viene la repetición de esos datos por medio de otras personas que confirman la misma información y el último elemento será que esa persona, el niño, acepte esa información en cuanto a si misma. Un ejemplo de eso pueden ser algo así, cuando el niño empieza a entender lo que le dicen, escucha la siguiente información: Tú eres Juan, eres niño y tu papá es don Miguel. Eso podría ser la mama enseñándole quien es él, luego oye que otros dicen de él: El es Juan, es un niño y su papá es don Miguel, eso confirma la información, por lo tanto, el niño acepta: Yo soy Juan, soy un niño y mi papá es don Miguel. De esa manera ya quedo establecido un elemento de su identidad.

    Algo importante de considerar, es el hecho de que todo concepto de identidad, está limitado a la mente, pues, se requiere la habilidad de entender y aceptar la información dada, para tener identidad; por eso decimos que ese proceso puede darnos una identidad verdadera o falsa, dependiendo de la fuente de donde se adquiere la información. Dejamos establecido en el capitulo anterior que básicamente, sólo hay dos fuentes de información, la Biblia menciona dos familias y por consiguiente dos padres, ellos son las fuentes de información, Dios, el Padre de luz, y el diablo, el padre de mentiras. Sabemos que Dios es eterno, por lo tanto no tiene principio u origen; pero vemos el origen de esa segunda fuente de información en Génesis 3. Dios había dicho al hombre, en Génesis 2:16 17: "... De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás". Luego el diablo dice en 3:4: "... No moriréis". De allí en adelante estas dos fuentes de información producirán dos clases de identidad, dos clases de familia, dos formas o conductas de vida, y consecuentemente, dos destinos eternos.

    Como expresamos anteriormente, la forma de establecer la identidad en una persona puede ser conscientemente o inconscientemente; y por lo general, la gran mayoría del tiempo se hace inconscientemente, o al menos, ignorantemente de que se está haciendo tal cosa. Es por eso que muchas personas desarrollan una pobre auto estima, pues de niños han escuchado a sus padres o encargados decirles cosas como: “eres un tonto, no sabes hacer nada bien”; luego, si sus compañeros de la escuela, o peor aún, si su maestro,  confirma esa clase de información con palabras o actitudes semejantes, lo más seguro es que la persona aceptará tal veredicto y se formará una idea o identidad equivocada de quien es y cual es su potencial. Es por eso tan importante que conozcamos lo que Dios, nuestro hacedor, dice de nosotros en cuanto a nuestra identidad y nuestra capacidad.

    Otra forma de describir las dos identidades es en que una es temporal y la otra eterna. Por identidad temporal o falsa nos referimos a aquella cuyos elementos o datos de información se basan en lo externo, en lo material y en las circunstancias; mientras que Identidad eterna o verdadera es aquella que basa su información en aspectos de carácter interno, en lo espiritual y en la realidad. Por ejemplo, elementos o conceptos de una identidad temporal se referirían a la belleza o fealdad de una persona basada en aspectos físicos, algo como "Tú eres fea porque tienes los labios muy grandes" o "eres hermosa porque tienes los labios finos". Esto obviamente es externo, material y circunstancial pues en algunos lugares de África, por ejemplo, las mujeres hermosas son las que tienen labios grandes y para ello se ponen unas planchas que les agrandan los labios, mientras que los labios finos son feos. Esa clase de identidad es fundada en la mentira de que existe un "modelo" de belleza física, como Miss Universo.  Además, es temporal pues con el tiempo cambia y eventualmente se acaba.

    Ese mismo ejemplo aplicándolo a conceptos de la identidad eterna sería más o menos así: "Tú eres fea porque tú actitud es de mentir y abusar de otros pensando sólo en ti" o "eres hermosa porque tú bondad y mansedumbre se refleja en la forma amorosa que sirves a otros". Esto es identidad basada en atributos internos, fruto espiritual y por sobre todo,  es una realidad Bíblica, pues no importa ni edad, ni tamaño, ni apariencia física, ni nada circunstancial. Es aplicable en todos lados por igual. Esa identidad es fundada en la verdad de que existe un "modelo" de belleza espiritual, como la mujer sabia o virtuosa, además no es temporal, pues con el tiempo, en lugar de ir desapareciendo, se perfecciona.

    Basado en esa verdad aparentemente sencilla, pero que encierra tal poder de formar o deformar la identidad, y con ella el destino, de una persona; debemos pararnos a considerar ¿cuál es nuestra parte en adquirir, o corregir y mantener la identidad correcta? y ¿cual es la forma de que ayudemos a nuestros hijos o personas con las que tenemos algún nivel de influencia, a que encuentren su verdadera identidad? La Biblia dice que todos hemos sido "extraños y enemigos de Dios en nuestra mente.";  Por lo tanto, necesitamos renovar los pensamientos, los conceptos y las ideas que ya forman nuestras convicciones y patrones de vida y adaptar, por medio de estudiar, creer y practicar las verdades que Dios nos revela en su palabra. Es a eso a lo que se refiere Pablo cuando le escribe a los Romanos y les dice: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta". (Romanos 12:2)

    Otra cosa sumamente importante será que nos demos cuenta que, ya que para adquirir una identidad es necesario que se involucre el entendimiento, el principal terreno de acción, tanto de Dios como del enemigo, será nuestra mente, pues según sea la información que recibamos y creamos como verdadera, así será la identidad que aceptemos. Citando otra ves al apóstol Pablo, notemos que él describe la mente como el campo de batalla y nos exhorta  a identificar la clase de armas que necesitamos para poder ganar esa batalla, que como Dennis Peackoke le llama, es “La Batalla por la Mente del Hombre”. Leamos 2 Corintios 10:3 6, "Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios, para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo, y estando preparados para castigar toda desobediencia cuando vuestra obediencia sea completa”.

    El proceso que el apóstol nos presenta, se resume en aceptar que el enemigo ha infiltrado una serie de “especulaciones” o “argumentos”, en contra de la verdad declarada por Dios en la Biblia. Al aceptar esas especulaciones, la persona empieza a razonar de acuerdo a sus falsos elementos y llega a conclusiones totalmente diferentes que la verdad establecida por Dios; esas conclusiones, al ser compartidas por otros, se establecen en la forma de valorar y considerar la vida y sus circunstancias, convirtiéndose así, en fortalezas en la mente de la persona. Lo triste del caso es que una fortaleza se supone servir para proteger a los que están dentro de ella, de un ataque o enemigo externo; pero como lo que hay dentro de estas fortalezas mentales son especulaciones humanistas y argumentos falsos contra la  verdad de Dios, quien está adentro es el enemigo y quien está afuera es el verdadero defensor y libertador; siendo entonces la realidad, que la persona es esclava de sus pensamientos. A eso también se refiere Pablo cuando advierte a los Colosenses, “Mirad que nadie os haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no según Cristo.” (Colosenses 2:8)

    De allí que necesitemos ponernos de acuerdo con Dios y aceptar que estamos esclavizados en la parte mas fundamental de nuestra vida, la mente. Recordaran que en la introducción señalamos que un principio “Es la causa, fuente u origen de cualquier cosa. Aquello de lo que algo procede”. Luego pusimos como ejemplo la semilla en las plantas y los genes en el caso del cuerpo humano. Muy bien, al darnos cuenta que el principio es la fuente de la que todo se produce, si el principio es adulterado o distorsionado, todo lo que sea producido por ese principio será adulterado o distorsionado. Es lo que enseña la Biblia al decir  “...si la raíz es santa, también lo son las ramas.”(Romanos 11:16). ¿Qué quiere decir eso?, que el enemigo no tiene que estar trabajando en atacar cada aspecto de nuestra vida, su ataque se dirige a la mente, pues esta como fuente de todo lo que el hombre acepte como norma de vida y sentido  de valores, dirigirá el todo de su existir. Lo que es mas, la mente no es una simple computadora sofisticada que responda a la información acumulada en ella; Paul Jehle la describe como un vientre espiritual que al recibir ideas, conceptos e información sobre cualquier tema, lo empieza a procesar, pero mas que solo procesar, le empieza a dar vida y desarrollo llegando a presentar un resultado mucho mas complejo y desarrollado que el que originalmente recibió.

    Con esa explicación ya podemos ver porque es que la Biblia enseña que el hombre llega a ser y a actuar de acuerdo a los pensamientos que haya aceptado, que haya permitido establecerse en su mente como fortalezas, como fuente de ideas, valores, conceptos, identidad y, en ultima instancia, el dios o juez que decide lo que es bueno y malo. Por lo tanto, puesto que la Biblia es la Palabra de Dios y "Dios no es hombre para que mienta...", el primer paso en llegar a encontrar nuestra verdadera identidad, es llegar a aceptar la verdad de la Biblia como la autoridad final y absoluta, pues de lo contrario seguiremos engañados por los pensamientos, altivez y argumentos en su contra y esclavos de la falsa identidad que los rudimentos de este mundo, nos hayan presentado sutilmente, como filosofías de la vida.  

    Siendo tan importante que nos demos cuenta de esta verdad, es obvio que el enemigo presentara toda clase de argumentos y razonamientos para que se descarte como algún concepto religioso, o fanatismo de algunas personas; por lo tanto, puesto que las armas con las que debemos hacer guerra es con la palabra de Dios, presentemos algunas declaraciones mas que ella hace, para dejar establecida la condición de esclavitud en la que se encuentra el hombre y este pueda, si así lo quiere, conocer la verdad y llegar a ser libre. En la Biblia dice en 1 Juan 5:19 "...el mundo entero está bajo el maligno"; Jesús enseño que el maligno, el diablo, es mentiroso y padre de mentiras, que desea robar, matar y destruir, y que no puede hablar verdad porque en él no hay verdad, su propia naturaleza es mentira y engaño. La consecuencia lógica de que el mundo entero esté bajo el maligno es que el mundo está engañado e ignorante de la verdad.

    2 Corintios 4:3 4 añade: "Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz  del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios."  Sabemos que evangelio significa "buenas nuevas" o sea buena, nueva información, la verdad de Dios de que El desea que seamos libres, que descubramos su propósito eterno para nosotros y que expresemos nuestro mayor potencial para el que fuimos criados; sin embargo, el entendimiento de esta realidad escapa a la gran mayoría, no porque sea difícil de entender sino porque, con su actitud de no querer creer la verdad de Dios, por no estar dispuestos a obedecer la conducta de vida que ella requiere, prefieren seguir esclavos en las tinieblas de ignorancia esperando que podrán justificarse diciendo, “yo no lo sabia”; pero la realidad es que ya Dios dicto sentencia sobre su actitud y declara que se perderán.

    Aun los que se llaman cristianos y desean caminar a la luz de la verdad de Dios, deben estar conscientes de la influencia negativa que puede persistir en sus mentes, pues Efesios 2:2 3 declara: "en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás."  Una vez más, la realidad es que "TODOS" hemos vivido engañados, todos hemos recibido en el vientre de nuestra mente, esas ideas satánicas que, como semillas, han dado a luz varios conceptos, filosofías, argumentos y aun fortalezas en contra de la verdad de Dios, sin importar cuán sinceros hayamos  sido en nuestras intenciones; sea como sea se ha estado equivocado y por consiguiente esclavizado por el diablo y enemigo de Dios en la mente, en la fuente de los pensamientos, normas de valor y concepto de nuestra identidad. Otra razón por la cual es importante considerar eso, es porque si hemos recibido una información contraria a la verdad de Dios, y la hemos creído, es natural ahora que se la transmitamos a nuestros hijos y a otros, aunque sea por ignorancia e inconscientemente.

    Será muy sabio y saludable que ahora tomemos cada aspecto de nuestras ideas o supuestas “convicciones personales”  y las confrontemos con estas preguntas ¿Por qué creemos lo que creemos?  ¿Por qué lo enseña la Biblia?  o ¿Por qué se nos ha dicho que así es?  Aún si se nos ha dicho que está en la Biblia debemos cerciorarnos nosotros mismos de que es así.  Por ejemplo la iglesia de Berea según lo narra Hechos 17:11: "Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así."  Quien les estaba predicando era nada menos que el gran apóstol Pablo, pero eso no estorbo que estas personas se dieran a la tarea y la responsabilidad personal, de ver si lo que les enseñaban estaba de acuerdo al escrito está de la Palabra de Dios.

    Hay dichos que no son Bíblicos tales como: "Ayúdate que Yo te ayudaré",  "a Dios rogando y con el mazo dando". Hay versículos que sí están en la Biblia, pero que se sacan de su contexto como: "Donde están dos ó tres congregados en Mi nombre allí estoy Yo".  El contexto no se refiere a número de gente por sí sola sino que a estar en acuerdo, en armonía, de lo contrario pueden ser mil y Jesús no está entre ellos, como es el caso de la iglesia de Laodicea en Apocalipsis 3:20;  el contexto declara que tienen bastante gente, mas de dos o tres, y que están congregados en el nombre de Jesús es obvio pues Jesús mismo la reconoce como una de sus iglesias, pero a pesar de todo eso El esta afuera. El punto que queremos recordar es que la Biblia como un todo, en su contexto correcto, es la única fuente de la verdadera identidad. Siendo esto así, es sumamente importante entender que Jesús dice que la Biblia, o sea la Palabra de Dios, no se puede entender como un libro común y corriente, hay por lo menos, dos requisitos fundamentales.

    El primero es nacer de nuevo, puesto que la Biblia es un libro espiritual, el hombre carnal o no nacido de nuevo no la puede entender, pues sus sentidos de valores son totalmente opuestos; así lo declara 1 Corintios 2:14: "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios porque para él, son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente." La Biblia le llama hombre natural a aquel cuya forma de pensar sigue basada en los conceptos, ideas, suposiciones y argumentos que forman las filosofías de la vida centradas en el hombre; tales como las expresadas por los humanistas citados anteriormente. Con esa clase de fundamento para sus convicciones personales, el hombre quiere creer en Dios y trata consciente o inconscientemente, de entender las declaraciones de la Palabra de Dios, de tal forma que complementen, amplíen o mejoren esas filosofías de la vida; lo cual es imposible pues son diametralmente opuestas las unas de la otra.

    El segundo requisito es el que la Biblia llama recibir el Espíritu Santo. Puesto que la Biblia es inspirada por el Espíritu Santo, El es el quien mejor nos la puede enseñar.  Juan 16:12 13 narra las palabras que Jesús dijese a sus discípulos en relación al conocimiento de las verdades espirituales que El quería enseñarles. Considere por un momento, Jesús es el maestro por excelencia, si alguien puede enseñar algo, es Jesús; sin embargo, a pesar de su claridad de exposición y la sencillez de sus ejemplos, y que se estaba refiriendo a sus discípulos que habían caminado de cerca con El, por lo tanto eran los mas capacitados para entender lo que El quería decir en relación a ciertas cosas, todavía le dice: "Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podáis sobrellevar.  Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará a saber las cosas que habrán de venir."

    No tendría sentido ponerse a discutir conceptos doctrinales en cuanto a posturas de diferentes denominaciones, en relación a cuando y como se recibe el Espíritu Santo; el punto que estamos presentando en es el de que, sin la guianza del Espíritu Santo no se puede llegar a conocer cosas mas sólidas y espirituales de la palabra de Dios. Sí se puede nacer de nuevo y ser miembro de la Iglesia de Cristo, pero quedarse en un estado de inmadurez en el que no se puedan comprender las verdades que Jesús quiere enseñar para que se sea libre en verdad de actitudes, ideas, identidades equivocadas y sentidos de valores. Un ejemplo de eso es la iglesia de los Corintios a quienes Pablo dice: “Así que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais {recibirlo}. En verdad, ni aun ahora podéis, porque todavía sois carnales. Pues habiendo celos y contiendas entre vosotros, ¿no sois carnales y andáis como hombres?” (1Corintios 3:1-3) Como dijimos, estos dos requisitos no son los únicos, pero si se comienza por estos, eso mismo permitirá el entendimiento de los demás pasos que se deban ir dando en el proceso y desarrollo de nuestra verdadera identidad.

    Concluyamos este capitulo llegando a estas declaraciones. Puesto que la identidad que hemos adquirido es la fuente o motivación de lo que creemos y hacemos, es sumamente necesario saber si esa identidad es verdadera o falsa. ¿Cómo saberlo? Ya que solo hay dos fuentes de información, será necesario comparar lo que creemos a la luz de lo que enseña Dios en Su Palabra; de no estar de acuerdo nuestras creencias y la explicación de la Biblia, aceptemos que los equivocados somos nosotros, no Dios. Además, debemos obedecer o dar los pasos que Dios nos invita a tomar en Su Palabra, los cuales básicamente son que reconozcamos que estamos separados de El por el pecado, eso conlleva reconocer que no hay nada que podamos hacer por nosotros mismos para salvarnos o librarnos de esa condición, porque precisamente, nuestra forma de pensar se inclina a estar de mas acuerdo con la mentira que con la verdad de Dios. Pero gracias a Dios, El no nos pide que hagamos algo sino que aceptemos que Jesús ya lo hizo todo y que ahora solo nos pide poner nuestra confianza total en El. ¿Cómo? Como dice Romanos 10:9 11. “que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo el que cree en El no será avergonzado”. Ese paso será el que la Biblia llama "nacer de nuevo" a una verdadera identidad espiritual en la cual, ya podremos seguir el proceso triple que presentamos en este capitulo, para adquirir una identidad: Información, confirmación de la información y aceptación de la información.

    Resumiendo ese proceso en una forma correcta seria de esta manera: Información Bíblica "lo que dice Dios de mí.", Conformación o repetición: "Una iglesia que predica y enseña la Biblia" y Aceptación:  Actuando la fe, siendo hacedor de esa palabra. En el capitulo siguiente expandiremos mas sobre este proceso para asegurarnos que podamos apropiarnos de sus beneficios.
 
Tema del libro "Principio de Accion de la Palabra"
 

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