Si Se Humillare Mi Pueblo PDF Print E-mail
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Si Se Humillare Mi Pueblo
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Parte II

En la meditación anterior consideramos que el pueblo de Dios no ha estado actuando con humildad, sino que por el contrario, ha ignorado las abundantes exhortaciones de la Biblia de poner obras a su fe. Ahora vamos a continuar considerando las condiciones de 2 Crónicas 7:14 para que Dios intervenga a nuestro favor.

II. “y oraren”. Notemos que la conjunción “y” está uniendo el humillarse con el orar, pues de nada vale orar todo el día y toda la noche mientras no haya un arrepentimiento sincero por la negligencia, la comodidad, y el desinterés que anteriormente hemos manifestado. Orar sin humillarse es lo que ilustra el fariseo que se justificaba de todo lo que hacía; lo mismo pasa con la iglesia hoy en día cuando pretende que Dios responda sus oraciones porque su confesión es de fe y porque cree que lo que dice recibe, y porque ora en el nombre y la autoridad de Cristo, etc., etc., pero no corrige su conducta de vida en cosas prácticas como la puntualidad, la honradez en el trabajo, abstenerse de oír y contar chismes, sujetarse a las autoridades delegadas (padres, jefes, maestros, ancianos, etc.). Por tanto, llenemos primero el requisito de humillarnos bajo la poderosa mano de Dios, pues de lo contrario, podemos decir que resistimos, atamos y echamos al diablo pero nada pasará, ya que Dios no responderá la oración de un rebelde para atar a otro rebelde.

Confiando en que nos humillaremos, pasamos al segundo punto “oremos”; pero, ¿por qué vamos a orar y cómo?

Muchas veces creemos que con decir “sea la voluntad de Dios” estamos orando correctamente, pero esa oración pudiera ser incorrecta cuando rehusamos ponernos de acuerdo con la Biblia en lo que ya está definido en ella; por ejemplo, si un cristiano está pensando casarse con una incrédula y pide oración para que se haga la voluntad de Dios; eso es igual que asumir que la Biblia es de doble ánimo y no está segura de lo que dice; esa oración no la haría alguien que ya se humilló delante de Dios. De igual manera, al orar por los futuros dirigentes del país, la Biblia es clara que debemos pedir por hombres justos, temerosos de Dios, pues según sean los líderes así será el pueblo. “Cuando los justos dominan el pueblo se alegra; más cuando domina el impío, el pueblo gime” (Pr.29:2).

Además, ¿cómo se puede orar por el futuro de la nación si se cree que el cristiano no tiene parte en ella? ¿Acaso no dice la Biblia que Cristo nos ha hecho para Dios un pueblo de reyes y sacerdotes? (Apocalipsis1:6). Quizá Dios no sabe que hay que hacer separación entre la iglesia y el estado!. Mientras la iglesia no reconozca que si no tenemos líderes temerosos de Dios es porque ella no sabe pedir, aún más, no les permite tomar ésas funciones y seguiremos orando “venga tu reino y hágase tu voluntad” y entronando siervos de otro reino los cuales hacen la voluntad de su rey (Satanás).
¿Podemos oír el clamor de Dios?

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos,
y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”
(2 Crónicas 7:14)



 

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