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¿Qué viene a ser el trigo para Dios, con que lo compara?
Mateo 3.11 Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. 12 Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.
Mateo 13.24 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. 26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. 27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? 28 El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 29 El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. 30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. 36 Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. 37 Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. 38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. 39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. 40 De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. 41 Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, 42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. 43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.
Mateo 3.31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. 33 El le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte. 34 Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.
¿Cuando usted se comunica con Dios como es el proceso?, cierra los ojos, y ora. Voy a escribir aquí como es la comunicación ideal. Dios es Espíritu, y usted también tiene uno que es esencia divina, ahora mismo usted está en la carne, y esta tiene un cerebro, allí es donde se hacen los juicios, cuando piensa, de alguna manera su alma, su físico y su espíritu participan de este pensamiento. Miremos, el cerebro está en la carne, se origina la idea, se eleva a través de la conciencia y el espíritu la comunica a través del Espíritu Santo, que es el camino al Padre, hasta Él. Ese camino es de doble vía, usted envía por ahí y por ahí recibe, si está enviando, hay que dar tiempo también para recibir, no se precipite a hacer un monologo apresurado, si antes de oír siquiera algo se levanta y lo toma el afán del día, quedó usted sin nada de lo que le enviaron desde el reino de los cielos. Pongámonos de nuevo en sintonía, una vez le dio tiempo a oír, tome nota de lo que le llega, que repito es el mismo camino, lo recibe el espíritu, pasa a través de la conciencia y se radica en el cerebro, ahí se constituye en una idea, hay gente que le llama pensamiento y dicen, me dio por hacer esto, se me ocurrió tal cosa, pensé tal otra, cuando usted esté entrenado y acostumbrado dirá, y vino a mí palabra de Dios y no debe dudar, porque el que duda es como las olas del mar. Listo, usted está recibiendo información vital para su comportamiento diario, herramientas para desarrollar su trabajo diario, para ayudar a otros, debe ponerlo en práctica. Voy a resumir lo que acabo de escribir: Usted oró, meditó o reflexionó, y pasó a la práctica o sea cumplió un proceso, así hacía Jesús a diario. Haga esto a diario y su espiritualidad estará creciendo siempre, le dijeron cuando se hizo cristiano, y de alguna manera lo ha venido haciendo, unos más que otros. Los más han alcanzado un grado de espiritualidad que se llamaría madurez. Cuando el trigo está maduro hay que cosecharlo para que se convierta en algo mejor, alimentos sabrosos y de mejor aspecto, pero se requiere de una persona especial para hacer esa conversión. (12 Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.) Jesús fue quien sembró esa semilla en nosotros y nos ha venido limpiando a través de su palabra con la ayuda de nuestros pastores y líderes cristianos, lo que no sirve y crece en nosotros por los afanes de la vida será separado y quemado con la ayuda del Espíritu Santo que nunca se retirará de nuestro lado en este proceso.
Nuestra espiritualidad sembrada por Dios, ha ido creciendo mientras no estábamos conscientes de lo que sucedía en nosotros, pero también ha ido creciendo así mismo la maleza, sembrada por alguien que ya no está. Ahora que se acerca el tiempo de la ciega, se debe separar la cizaña del trigo, las cosas malas que nos alejan de nuestra espiritualidad y que están en nosotros mismos, antes de la siega no se podía quitar porque no era tiempo, ya que esas cosas malas permitieron que creciéramos de manera fortalecida, no eran tan malas como se veían, el enemigo pretendió zarandearnos pero no pudo por la intersección de nuestro Cristo (he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos).
Pero los segadores que conocen que es espiritualidad y que no es, son los encargados de separar lo uno de lo otro. Ahora bien el campo es el mundo, la cizaña del campo es diferente a la cizaña dentro de nosotros, pues dice (26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.), hay hierba y hay fruto además de cizaña (la buena semilla son los hijos del reino,) esa buena semilla produce hierba y además da fruto, ese fruto es nuestra espiritualidad, diferente de nuestro espíritu, ese está allí solo que debe florecer a pesar de nosotros mismos y de las influencias externas. Debo resumir aparte para que no quede duda o dualidad. Cuando nacemos nos dan un espíritu, ese es eterno, pero tiene algunas cosas que aprender, el cuerpo humano le ofrece esas oportunidades, mientras crece el animalito la vida le pone otras trabas pero viene Jesús y le siembra algo más y comienza un trato de crecimiento en esa persona, ella va aprendiendo y comparando, con la guía adecuada comienza a mejorar, su espíritu gobierna cada vez mejor y su espiritualidad crece, a medida que crece es más fácil para ella aceptar y aplicar, lo que la catapulta hacía el reino de los cielos. Ahora en las postrimerías del final de los tiempos los segadores, que son los ángeles, con su influencia te ayudan a ser mejor persona y al final cuando venga Jesús en cuerpo presente a las nubes (Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles,…) retiraran a los justos de los injustos.
Mientras dormíamos crecimos, ahora conscientes no debemos permitir que la cizaña crezca más, lo contrario debemos reprender ese estado y con contundencia para que nuestra espiritualidad alcance límites insospechados. Nos falta camino por recorrer, falta gente por enseñar a caminar bien, falta gente por entrar al semillero, en fin nunca seremos producto terminado, Jesús terminará de hacer la obra en nosotros una vez nos vea listos, uno de los requisitos para estar listos es duplicar lo que ha hecho en nosotros con los demás, así que manos a la obra. Debo agregar esto aunque sé que algunos ya entendimos, ojalá y no lo vamos a negar (te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces) recuerde esto a la madrugada cuando Él venga a tratar con usted. Una salvedad más que voy a ejemplificar, van dos personas por un camino y ven un manzano dentro de un huerto, uno alarga la mano y coge una fruta y come, el otro llama al hortelano y le pide una fruta, este escoge de lo mejor y le entrega en su mano, también come pero hay una diferencia bastante grande entre uno y otro, ambos siguen en el camino, uno va alimentado con autoridad lleva aceite en su lámpara y el insensato arrebató, quien está autorizado alcanzará otros alimentos de la misma manera y algún día llegará a su destino, el que está acostumbrado a arrebatar no se sabe cuál es su destino. Los cristianos nos pusimos en manos del dueño del negocio, ahora que el vuelve a dar los toques finales a cada uno, sólo dará a quien sea digno, a quién ha comido y bebido con dignidad, quienes seguían su propia ruta estarán excluidos, pues no los reconoce. Hay mucha gente alcanzando espiritualidad por sus propios medios y han alcanzado cierto grado que yo desconozco, pero no crecerán tanto como los escogidos por Dios y su pueblo. Este es uno de los galardones. (51 Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: Sí, Señor. 52 El les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.)
Hernán Tejada
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