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En el capitulo anterior vimos que Dios ha establecido la autoridad civil básicamente para evitar la auto destrucción del hombre y la autoridad de la iglesia para mostrar el camino de regreso a El. será ahora conveniente que veamos la forma en que Dios diseñó las distintas funciones en la Iglesia, sus propósitos y responsabilidades, para que podamos percatarnos de que, como Dios es bueno y lo que desea es que nosotros lleguemos a desarrollar nuestro máximo potencial, al requerirnos que aceptemos su diseño de autoridad, es en última instancia para nuestro bien.
Lo primero que tenemos que establecer es que toda autoridad legítima es de carácter espiritual, pues proviene de Dios y Él es espíritu; por lo tanto al decir que la autoridad de la iglesia es espiritual, tenemos que entender que no nos referimos solo a su esencia o fuente, sino que a su esfera de alcance y operación. Esa autoridad gobierna aún sobre los espíritus y la naturaleza, lo cual es ejemplificado en los distintos milagros ejecutados por los profetas y el Señor Jesús, tales como hacer flotar un hacha, convertir el agua en sangre, calmar la tempestad, echar fuera demonios y sanar enfermos.
El inconverso, o sea, la persona que no se ha sometido al Señorío de Cristo Jesús, no entiende esta autoridad, y mucho menos la puede ejercer. Sin embargo, hay personas que definitivamente no pertenecen a la Iglesia de Jesús y manifiestan tener poder o autoridad para ejecutar obras similares a la de los cristianos ¿Cómo es eso posible?. Los aparentes poderes espirituales de algunos seres humanos sin Cristo no son más que esclavitud a espíritus rebeldes. Recordemos que cuando Luzbel se reveló, arrastró consigo a una tercera parte de la creación angelical, de allí que existan espíritus y manifestaciones espirituales, cuyo origen no es el de sujeción a la autoridad de Dios sino que precisamente una abierta rebeldía a la misma. Por ejemplo: adivinación, o el hablar con muertos, no es más que la actividad de espíritus pitónicos o familiares. en el libro de Hechos 16:16 18, Pablo tiene una experiencia con una de esas manifestaciones. "Aconteció que mientras íbamos a la oración nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora".
Puesto que existe la imitación y perversión satánica de todo lo que Dios ha diseñado para nuestro bien, en lugar de señalar cómo es que opera el enemigo, vamos a concentrarnos en aprender algunos de los beneficios de la autoridad delegada de Dios, para poder cooperar con ella y recibir sus frutos. Para el cristiano esta autoridad no es una restricción a su egocentrismo sino que un medio de Dios para experimentar su mayor potencial y poder proclamar el evangelio con poder, a la vez que una protección para no caer presa de las imitaciones del enemigo.
Toda autoridad que Dios delegó, pero especialmente la de la Iglesia, funciona como parámetros y escenarios en los cuales se enseña a la persona a vivir en la verdadera libertad, pues la verdadera libertad tiene limites; mientras se opera dentro de ellos no solo se es libre para actuar sino que, más importante aún, se está bajo protección y seguridad, que es una de las razones fundamentales de que exista la autoridad. Como expresado anteriormente, el hecho de que Dios sea el autor, sustentador y quien delega la autoridad, debiese ser la mayor garantía de que ésta es buena, pues de Dios no viene nada malo; a la misma vez, debiese señalarnos que está diseñada para hacernos libres, pues la meta del evangelio del Reino y las palabras de Jesús así lo declaran al decir cosas como “...conoceréis la verdad y la verdad os hará libres...si el hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”. Por lo tanto consideremos algunos de esos beneficios que el estar bajo autoridad, o sea respetar la autoridad, conlleva.
El que se somete a la autoridad delegada recibe la gracia de Dios para conocer la verdad de su identidad y función. Expresamos en el capitulo dos que al ignorar nuestra verdadera identidad, no tenemos respuesta para las preguntas que en todo tiempo se ha hecho la humanidad, ¿quien soy?, ¿Cual es mi razón de ser? y ¿Cual es mi destino final?. Es por eso que al someterse, o sea, al respetar la autoridad establecida y delegada por Dios, la persona puede entender su identidad y con ella su razón de ser y su destino final. Por eso es importante que se aclaren ciertos conceptos mal entendidos como el de que “todos somos iguales y Dios no hace acepción de personas”. Esas declaraciones son verdad pero están limitadas a un contexto; al sacarlas de ese contexto y tratar de generalizarlas, pierden significado y se convierten en una falacia que luego puede mal interpretarse como que la Biblia no dice la verdad, o frustrar a personas que se acercaron a Dios bajo esas suposiciones y luego se encuentran con que no es así.
Notemos, por ejemplo, las palabras aclaratorias que Jesús dirige a sus discípulos en Mateo 13:10 11 "Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado." Si leemos sin prejuicios o ideas preconcebidas, podemos ver que aquí hay un caso de acepción de personas y que definitivamente no todos están siendo tratados igualmente. Sólo a los que recibieron a Jesús como Señor y Maestro, se les revelaba la verdad, a los demás no. Poniéndolo en palabras adecuadas al contexto, solo a los que reconocían la autoridad que Dios había delegado a Jesús y voluntariamente se sometían a su liderazgo, convirtiéndose en sus discípulos, sus seguidores, eran los que recibían el beneficio de que se les revelara el plan de Dios; y con ese conocimiento se exponían a los ataques y rechazos de los que su líder participaba, pero también pasaban a estar bajo la protección y demás beneficios que la obra ofrecía.
Muchas personas hoy en día, tanto en las instituciones familiares, estatales como eclesiásticas, pretenden que se les brinden los beneficios de pertenecer a alguna de ellas, pero no quieren asumir las responsabilidades que producen esos beneficios. Consideren la familia por ejemplo; se les enseña a los hijos que tienen ciertos derechos y que si es necesario, pueden acudir al Estado para que éste haga que los padres provean esos derechos, pero no se demanda que los hijos cumplan las responsabilidades y obligaciones implícitas en someterse a la autoridad de sus padres. En el Estado o aspecto social es la misma cosa; los ciudadanos reclaman derechos de vivienda, trabajo, educación, bienestar social, etc. pero rehúsan reconocer la responsabilidad de aceptar ciertas leyes, requisitos y condiciones que son los medios a través de los cuales se adquieren esos beneficios; y lo mismo es realidad en la Iglesia, a la mayoría de sus miembros se les enseñan las llamadas promesas pero no se les enseñan igualmente las condiciones, que son su responsabilidad cumplir, para recibir las promesas. Por lo tanto, quien quiera disfrutar los beneficios de conocer la verdad y estar bajo la protección de la autoridad, debe primero, estar bajo esa autoridad.
Otro de los beneficios de entender y respetar la autoridad es que el que se somete a la autoridad delegada es el que puede crecer en fe y ejercer autoridad. Considere las declaraciones del capitulo uno, en relación a que Dios es autoridad total y absoluta y que nada ni nadie puede evitar que se haga su voluntad. Siendo esa la realidad, quien respeta la autoridad delgada, a pesar de las limitaciones que ésta como humana puede manifestar, es una persona que está ejercitando fe o creencia en esa verdad de que Dios es quien está en control en última instancia; pues su sumisión a la autoridad delegada manifiesta su fe en que Dios está en control por medio de la autoridad delegada y él ve, mas allá del instrumento humano, la soberanía de Dios.
Uno de los textos que mejor ilustran ese concepto es el que narra la entrevista entre Jesús y un centurión romano; leámoslo desde la perspectiva del entendimiento de autoridad que el centurión tenía. "Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que les seguían: De cierto os digo que ni aún en Israel he hallado tanta fe". (Mateo 8:7 10) Consideremos que la persona que está hablando, el centurión, no es una persona a la que se le pueda considerar devota o consagrada desde los parámetros de entendimiento que predominan en la actualidad; si fuese a medirse su fe por su asistencia a eventos de índole religiosa, abstinencia de ciertas practicas, involucración en funciones y servicios eclesiásticos con la respectiva renuncia a funciones y servicios seculares, este hombre sería descartado por la gran mayoría de las iglesias actuales. Como militar que era, su asistencia a eventos religiosos estaba anulada, las prácticas de su profesión serian consideradas mundanas cuando menos y hasta abominación en varios medios; requerirle que dejase su actividad secular, mundana para involucrarse en servicio espiritual eclesiástico, estaba totalmente fuera de consideración. Sin embargo, es a este personaje a quien Jesús alaba por tener tanta fe, algo que no dijo ni de sus discípulos más cercanos. ¿Qué es lo que hace la diferencia?, ¿Cual es ese elemento que pone a este hombre en tal condición de desarrollar tal fe? El concepto de entender y practicar el estar bajo la autoridad delegada.
Puesto sencillamente, si Dios es la fuente de autoridad, las demás posiciones de jerarquía son los vínculos que en última instancia nos unen a Él. Es como considerar una conexión eléctrica; accionamos el interruptor y el bombillo se prende o el radio empieza a funcionar, pero ninguno de nosotros cometería el error de decir, a mi no me importa lo que pase con los postes de electricidad ni quiero saber nada con la compañía eléctrica, yo solo sujeto o conecto mi radio a este interruptor en mi casa y punto. Es obvio que si hay energía en casa, es porque hay ciertos vínculos y conexiones, que en última instancia nos conectan a la fuente productora de esa energía; no importa si algunos de los postes que sostienen los cables son de madera vieja y otros de cemento, o si algunas de las personas que trabajen en algunos de esos puestos intermedios y colocando los postes, sean bien educadas o no, conozcan las leyes que rigen la electricidad o no, y tengan otras clases de limitaciones; mientras estén haciendo su parte en el aspecto de conectarse a la fuente y extendiéndose a las conexiones de nuestra casa, nosotros tendremos energía al sujetarnos o conectarnos a ellos; no por la apariencia de los postes ni por los méritos personales de los trabajadores, sino por la función específica que desarrollan. Eso es fe, ver más allá de las apariencias y creer que el sistema o diseño funcionará; por lo tanto, se toma la actitud de alinearse o vincularse en el lugar que nos corresponde.
Otro beneficio que adquiere el que se somete a la autoridad delegada, es que recibe el beneficio de ser libre. Ya anteriormente explicamos que la verdadera libertad tiene limites, añadamos a eso que, consecuente con limites y parámetros, debe existir un orden de gobierno o autoridad, de allí que la verdadera libertad esta sujeta a un patrón de autoridad delegada. Notemos unas palabras claves en el discurso de Esteban, ante el pueblo que lo juzgaba. Después de hacer un recorrido por la historia del origen del pueblo hebreo, Esteban llega a la etapa en que estaban esclavos en Egipto y la actitud que tuvieron para con Moisés. Leamos Hechos 7:35: "A este Moisés, a quien habían rechazado diciendo: Quién te ha puesto por gobernante y juez? a éste lo envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza". Miren la hermosura de esta declaración; el pueblo consideraba y miraba la actitud de Moisés como alguien que llegaba a querer gobernarlos para juzgarlos; y ellos no estaban dispuestos a recibir a ningún gobernante sobre ellos. Pero desde la perspectiva de Dios, si les estaba enviando un gobernador, pero no para juzgarlos como meta final, sino para poder libertarlos, pues la verdadera libertad requiere entrar al orden de gobierno de Dios.
Consideren ese aspecto en las instituciones de la Familia y el Estado, también en cual quiera relación de trabajo; quien respeta las reglas o leyes de la institución o empresa, es libre para desarrollar su función y su creatividad, mientras que quien rehúsa respetar las reglas o normas, se coloca en una condición de rebelde y no tiene libertad para actuar; de hecho, lo tiene que hacer a escondidas o por la fuerza, pero no libremente. Es por eso importante considerar las palabras de Esteban, "Gobernante y libertador". Moisés libró sólo a los que aceptaron su autoridad, los otros murieron en su oposición y rebeldía.
Aunque enumeremos los beneficios individualmente, están vinculados los unos a los otros, por lo tanto el que se somete a la autoridad delegada, juntamente con los beneficios mencionados anteriormente, también recibe el provecho de la gracia de Dios para entrenar su alma y madurar. Este tema es tan importante que le dedicaremos una parte aparte en el libro, pero por ahora limitémonos a ver algo de su beneficio según lo presenta el autor de Hebreos en el capitulo 13, versículo 17; "Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso". De todo lo que se pueda decir de la función pastoral, en esta porción se nos dice claramente que, en última instancia, el pastoreo es para enseñarnos a lidiar y entrenar nuestra alma. Y puesto que el requisito que Dios pone para prosperar en todo y tener salud es la prosperidad del alma (3 Juan 2), es claro que los que se someten a la autoridad delegada reciben más bendiciones de lo que pensaban.
El que acepta la autoridad delegada, debido a que eso implica entre otras cosas, andar bajo consejo, escapa a los ataques más sutiles del diablo que apelan a la independencia. Puesto que esa tendencia a la independencia es tan común, no es necesario poner un texto bíblico, solo debemos recordar a personajes tales como Eva en el jardín del Edén, Balaám el profeta, Ananías y Safira, etc..; recordemos que la tendencia a pensar que lo que cada uno queremos hacer, es lo correcto, es resultado de ese engaño de poder decidir por nosotros mismos lo que es bueno y lo que es malo. La mayoría de frustraciones y fracasos en los matrimonios, decisiones financieras, compra de algún aparato o vehículo, etc.; vienen por obrar rápidamente bajo la limitación de los elementos o circunstancias que se presentan como información en ese momento y por una sola perspectiva; noten que decimos una sola perspectiva, no una sola persona; porque pueden haber varias personas, pero si todas tienen el mismo reporte o información, no hay suficientes elementos de juicio para tener un perspectiva balanceada.
Quien respeta la autoridad delegada está consciente de que sus hechos repercutirán de alguna manera, en la vida de la institución, organización, equipo de trabajo o familiares que le rodean; de allí que, antes de tomar una decisión, busca opiniones o consejo al respecto y eso le libra de ser víctima fácil de negocios, relaciones y tratos que apelan al ego por medio de ofrecer ganancia personal, fama o placer; a cambio de una cosa “pequeña e insignificante”, que todos lo hacen o nadie se va a enterar. Presentemos un beneficio mas, con su contra parte correspondiente. El que se somete a la autoridad delegada siendo fiel a lo que se le comisiona, aunque parezca poco o insignificante, recibirá la confianza de ejercer autoridad también. Si se juzgase basado en lo egoísta del ser humano, se pensaría que quien que sirve diligentemente a las personas que están sobre él o ella, en autoridad, terminara siendo explotado; mientras que quien defiende “sus derechos” y reclama un mejor salario, trato o condiciones laborales, ya sea en la relación familiar, en su trabajo o en la sociedad, pueda que aparentemente reciba lo que está buscando, temporalmente, pero a largo plazo saldrá perdiendo. Nótese que decimos “derecho” entre comillas, para llamar la atención a que muchas de las cosas que se llaman derechos en la actualidad, no lo son; desde una perspectiva bíblica, la mayoría de los llamados derechos son responsabilidades, y mientras no se enfoquen como tales, habrá problemas continuamente.
Regresando al aspecto positivo de respetar la autoridad, leamos Lucas 19:17: "El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades". El contexto de estas palabras, es el de los siervos que recibieron una cantidad de dinero y se les comisiono a que se ocupasen negociando con ella, hasta la venida de su Señor. Cuando éste regresa y recibe el reporte de la fidelidad de su siervo en aspectos comerciales y financieramente pequeños, lo recompensa poniéndolo en autoridad, supervisando aspectos humanos, comerciales y todo lo relacionado con el desarrollo de una ciudad, lo cual implica responsabilidad sobre finanzas mucho mas grandes que aquellas en las que fue fiel. En lugar de buscar excusas para cumplir su función o dar lo mejor de sí, este siervo se dedico a ser diligente en su responsabilidad y como resultado recibió mas de lo que se imaginaba. Mientras que el que rechaza o desobedece la autoridad delegada, no prosperará ni experimentará comunión, o buena relación duradera. "Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence". (2 Tesalonicenses 3:14) Que una autoridad puede equivocarse, no es una posibilidad sino que un hecho, una realidad; pero eso no justifica que se le desobedezca o se le resista sin antes dar los pasos correctos de apelación. El contexto de las palabras del apóstol Pablo presentan ejemplos y explicaciones del porque está dando la dirección que da; no es un capricho de su parte ni una idea personal que se le ocurrió, sino un consenso sacado de las enseñanzas bíblicas y la participación de otros líderes, de allí que quien no lo acate, rechaza abiertamente la autoridad delegada y no puede tener comunión con los que si quieran caminar en orden y decentemente; quedándole como única alternativa, asociarse con otros desordenados e insurgentes, los cuales tendrán comunión y relación con él, mientras les convenga y luego lo dejaran para que coseche lo que sembró.
Quizá el beneficio más grande que puede experimentar el que se somete a la autoridad delegada, es el de recibir a Jesús, quien instituyó la autoridad delegada. Este punto requiere que le prestemos más atención porque por no verlo así, hay muchas personas que no prosperan en su relación personal con Dios, no pueden desarrollar su propio potencial y no quieren, o no pueden aceptar que esa relación con Dios, tiene que ver o depende de su trato o relación con otros seres humanos. La tendencia general es la de querer desarrollar comunión con Dios pero no tener que ver con las personas, porque ¿Que persona no tiene defectos y falla en alguna u otra manera?; pero como explicamos en la primera parte, una de las formas en que Dios quiere que cumplamos su propósito eterno, es por medio de desarrollar la unidad y trabajo en equipo, de allí que para desilusionar a los que quieran promover la independencia que resultaría en anarquía, Jesús condiciona la comunión con Él a tener comunión los unos con los otros.
En Mateo 10:14 y 40 Jesús hace esta declaración: "Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies". "El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a Mi recibe al que me envió". Como podemos darnos cuenta, el concepto de jerarquía al que aludimos en el ejemplo anterior, en relación a la electricidad, se repite aquí; solo que en esta ocasión se presenta la cadena de jerarquía que en última instancia nos lleva a Dios; quien recibe a los enviados de Jesús, implicando recibirles en su función de autoridad delegada, recibe a Jesús quien los envío; se conectan con El, por así decirlo, a través del contacto con ellos; y quien así recibe a Jesús, recibe al Padre que envío a Jesús y es la fuente de esa cadena de relación.
Bastan esos ejemplos para ilustrar que el propósito de someterse a la autoridad delegada, no es el limitarnos de ninguna manera, sino el de protegernos y permitirnos los beneficios que Dios tiene señalados para aquellos que confían que, en ultima instancia, Él es quien está en control y autoridad final. Por lo tanto concluyamos este capitulo declarando que puesto que el reino de Dios es espiritual, y Su Iglesia es el instrumento para enseñar y establecer sus normas, Dios ha delegado a la Iglesia autoridad espiritual. No son las limitaciones y deficiencias humanas de los líderes, sino que el no entender la soberanía de Dios, lo que permite manifestaciones de reto o rechazo a la autoridad delegada a la Iglesia. Pero como Dios no cambia y es fiel a Su Palabra, los que resisten Su autoridad delegada caen víctimas del engaño del diablo y sufren las consecuencias, mientras que los que se someten a la autoridad prosperan y maduran en el Espíritu. Sigue siendo decisión del individuo aceptar o rechazar la autoridad de Dios. Tomado del libro Principio de Accion de la Palabra de Dios.(Equip. Verbo)
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