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II. AUTORIDAD EN LA IGLESIA Capitulo I Dios es la Autoridad Final y Absoluta
Como expresamos en la introducción de estos principios, dejando establecido que Dios tiene un propósito para toda su creación y que es un Dios de orden, nos compete ahora el estudiar las reglas, normas, leyes y preceptos por medio de los cuales Él mantiene ese orden en toda su creación. Lo primero que tenemos que entender es que solo Dios es el autor, poseedor, sustentador y quien delega autoridad; eso quiere decir que para que alguna autoridad sea legítima, en última instancia tiene que venir de Dios a través de su cadena de autoridad delegada.
Puesto que la Biblia es nuestro libro de texto y fuente de verdad absoluta, consideremos algunas porciones para dejar sentado el fundamento de autoridad. Comencemos con el Salmo 103:19: "Jehová estableció en los cielos su trono, Y su reino domina sobre todos." Algo que conviene señalar desde un principio es el hecho de que en la Biblia no encontramos ningún argumento defendiendo ni la realidad, ni la autoridad de Dios; por el contrario, sí encontramos la declaración de que sólo los "necios" son los que pueden decir que no hay Dios y dudar de su soberanía. La Biblia se limita a declarar la soberanía y la autoridad final y absoluta de Dios; Textos tales como este que estamos citando no dejan lugar ni a dudas ni a especulaciones en cuanto a quien reina, Jehová y sobre que reina, sobre todos.
Alguno podrá tener la osadía de decir que Dios no es su rey y que no cree en Dios, pero como hemos expresado antes, eso solo revela la necedad de la persona pues ya lo han tratado de hacer otros personajes en el pasado, y en la Biblia se encuentra el resultado de tal actitud. Recordemos por ejemplo, lo que aconteció al rey Nabudoconosor de Babilonia, cuando su corazón se envaneció y quiso reclamar para sí la gloria y honor de ser el fundador del imperio Babilónico. Dios lo hizo comportarse como un animal sin sentido ni razón, para que experimentara lo que los hombres son por sus propios méritos y alejados de la gracia de Dios; absolutamente nada mas que necios, animales insensatos. Una ves que Nabucodonosor experimento lo que es pretender ignorar o cuestionar la soberanía de Dios, se le permitió recuperar la razón y Daniel 4:34 35 relata las palabras que salieron de su boca después de tal experiencia. "Mas al fin del tiempo yo NABUCODONOSOR alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y El hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga; Qué haces?"
No hay quien le diga ¿que haces?, claro que si, algunos han llegado hasta a declararlo muerto, pero ya quedo establecido que son solo los necios; lo que Nabucodonosor está declarando es que no hay nadie con poder, nadie con autoridad, nadie que se pueda tomar en cuenta en cuanto a los designios y voluntad de Dios. Ni siquiera a personas temerosas de Dios y conscientes de su soberanía se les concede tal privilegio; Job trató de indagar en cuanto al por qué del trato de Dios con él, y aunque Dios mismo dio el veredicto de que Job era un varón perfecto en sus días delante de Dios, no por eso se le permitió ni siquiera querer cuestionar para entender por qué Dios estaba actuando como actuaba. El apóstol Pablo presenta ese mismo concepto cuando escribe a los Romanos y les dice: “¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! Pues, ¿quién ha conocido la mente del Señor?, ¿o quién llegó a ser su consejero?, ¿o quién le ha dado a El primero para que se le tenga que recompensar?” (Romanos 11:33-35)
También el salmista declara "Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos." (Salmo 135:6). Cuando El rey Josafat se vio atacado por un gran ejercito que le aventajaba en todo y ante quien era imposible luchar para defenderse, se volvió a Dios y en su oración presento como su argumento la soberanía de Dios; note sus palabras en 2 Crónicas 20:6 "y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?" Como respuesta a tal declaración Dios les dio la victoria sin que tuvieran que luchar, para manifestar una ves más, que Dios es Dios y no hay nadie como Él. Estos son tan sólo unos pocos textos que presentan la soberanía de Dios. Este es el principio de la sabiduría, o sea "el temor de Jehová", el reconocerle, respetarle y amarle por quien El es; Quien no crea esto no puede disfrutar los beneficios de la vida abundante, de la paz y del gozo en cualquier situación, pues ignora que Dios está en control de absolutamente todo.
Un ejemplo que hemos tenido como mensaje viviente de la soberanía de Dios, es el pueblo de Israel. No hay estrategia política ni militar, ni ninguna explicación humana para el hecho de que sea una nación y que permanezca firme ante grandes poderes políticos. Por ejemplo, el 4 de mayo de 1948, Is¬rael declaró su independencia, entonces fue atacado por 50 millones de árabes de 7 naciones diferentes, e Israel los derrotó a todos sin tener un ejército regular, ¿Cuál fue la razón? La respuesta se encuentra en el libro de los Salmos 33:10 12: "Jehová hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió como heredad para si." La historia sólo relata los eventos pasados y con¬firma de esa manera la soberanía de Dios, quien había dicho de antemano lo que iba a pasar. Por ejemplo en Isaías 46:9 11 se nos exhorta: "Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, también lo haré." Un ejemplo claro de esto es el sueño de Nabucodonosor en Daniel 2:1 45, la es¬tatua representaba los 4 imperios mundiales que han existido; luego Dios se lo confirmó a Daniel por medio de una visión de 4 bestias (Daniel 7). Así como Dios mostró esa historia antes de que pasara y se cumplió al pie de la letra, de igual manera Él ya ha dicho lo que el futuro será y éste también se cumplirá al pie de la letra.
Al llegar a comprender que Dios tiene tal poder y autoridad, estando la humanidad grandemente influenciada por el mal uso y falta de responsabilidad de aquellos que han ostentado el poder, se cae en extremos de pensar que más vale encontrar la forma de apaciguar a ese Dios, de ofrecerle algún tipo de sacrificios, de pagarle con algo para evitar que use su poder en nuestra contra. Es por eso necesario que hablemos del amor de Dios en su soberanía, porque a pesar de que Dios tiene dominio absoluto sobre toda la creación, no por eso deja de extender su misericordia al hombre para dar oportunidad a que éste voluntariamente le reconozca y le confiese como rey y Señor de su vida. Notemos lo que dice a Jeremías "Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová diciendo: No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano de alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. En un instante, hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir. Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles, y en un instante hablaré de la gente del reino, para edificar y para plantar." (Jeremías 18:1 9)
Lo que la Biblia ampliamente nos ilustra y repite, es el mensaje de amor del Dios Todopoderoso, básicamente dice: "Para mi lo mismo es un hombre que una nación, yo puedo perdonar y dar vida, o juzgar su pecado y castigar, pero dejo la decisión final en el hombre. ¿Qué quieres que haga contigo?”. Como expresamos desde el inicio, Dios ya ha dictado la historia del hombre, y nada ni nadie la puede cambiar, lo único que se puede hacer es escoger si estar con los que reinarán con El o con los que serán destruidos debido a su necedad.
Concluyamos este capítulo resumiéndolo así: Dios es supremo y soberano, muy bien puede decir una palabra y terminar con toda la creación rebelde y comenzar una nueva creación. Negar o dudar de Dios y su soberanía no es ni ateísmo ni gnosticismo, sino pura necedad pues se requiere desmen¬tir la historia, la arqueología y aún las evidencias de la misma ciencia, dijimos evidencias, no hipótesis ni suposiciones. Dios en su amor es paciente para con nosotros y nos in¬vita a reconocerle como Señor y aceptar su orden de gobierno; eso no implica limitación de nuestra libertad y renunciar a aspirar mejores cosas; por el contrario, estar bajo la autoridad de Dios es la única forma de encontrar la libertad y el logro pleno de nuestra vida. La aflicción y pruebas que experimentamos en este mundo, no son porque nos sometemos a Dios sino porque el mundo no lo hace. Pero aunque se sufra la adversidad insurgente de un humanismo que pretende ser su propia fuente de autoridad, al respetar la autoridad de Dios se puede disfrutar de su paz en medio de ella, y luego reinar con El. Tomado del libro "Principios de Acción de La Palabra" (Ministerios Verbo)
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