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“Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella” (Heb 11:4) El Señor desea que la gente llegue a ser verdadera adoradora espiritual de Él. “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que Le adoren” (Juan 4:23). Esto solo puede llegar a ser realidad por medio de fe en el Señor. Un ejemplo de esto que ayuda es el sacrificio de adoración aceptable de Abel, por Fe. Caín y Abel fueron dos hijos de Adán y Eva. El tiempo llegó en que ambos ofrecieron sacrificio al Señor. “Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas” (Gen 4:3-4). El sacrificio de Caín fue rechazado por Dios, mientras que el sacrificio de Abel fue aceptado. “Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya” (Gen 4:4-5).
Nuestro versículo primario nos dice por qué el sacrificio de adoración de Abel fue aceptable al Señor. “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín”. El sacrificio de Abel fue dado por fe. Vino de un corazón que creía en el Señor y confiaba en sus caminos justos. “El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová… mas Él ama al que sigue justicia” (Pro 15:8-9). Cuando el Señor aceptó el sacrificio de Abel, Él estaba declarando que Abel era justo a Sus ojos: “por lo cual alcanzó testimonio de que era justo”. En otra parte, la palabra confirma que Caín era un incrédulo; mientras que, Abel caminó en justicia. “Caín… era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas” (1Jn 3:12). Cuando ofrecemos sacrificios de adoración al Señor, Él está viendo nuestro corazón. ¿Estamos confiando en Él? ¿Nos estamos rindiendo a los caminos justos que Su palabra ha establecido? Ya sea que estemos ofreciendo alabanza, dando gracias, haciendo buenas obras, o compartiendo nuestros recursos con otros, debemos de hacerlo todo por fe en el Señor Cristo Jesús. “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios… vosotros… sed edificados como casa espiritual… para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (Heb 13:15-16 y 1Pe 2:5) |