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“Tiempo me faltaría contando… de David, así como de Samuel” (Heb 11:32)
Nuestro autor divinamente inspirado sintió que el tiempo se le estaba acabando en su epístola para elaborar sobre la fe de Gedeón, Barak, Sansón y Jefté. Él también fue impresionado para gravar que el tiempo no era suficiente para incluir testimonio específico acerca de la fe de David y Samuel. Esto es sorprendente, ya que ellos serían vistos por muchos como probables candidatos para una consideración extensiva. David fue tal hombre notable de fe. Él enfrentó al gigante Goliat por fe. “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos” (1Sa 17:45). Cuando Saúl quiso destruirlo, David encomendó al Rey en las manos del Señor. “Juzgue Jehová entre tú y yo, y véngueme de ti Jehová; pero mi mano no será contra ti” (1Sa 24:12). Él confiadamente confesó al Señor como su fuerza, su gozo y su salvación exhaustiva. “Mi fortaleza y mi cántico es JAH, Y Él me ha sido por salvación” (Sal 118:14).
Él aún se volvió al Señor en dependencia humilde en el punto espiritual mas bajo de su vida (después de que pecó trágicamente en adulterio y asesinato). “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado” (Sal 51:1-2). Samuel fue otro hombre notable de fe. Él comenzó a confiar en el Señor desde que era joven. “Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque Tu siervo oye” (1Sa 3:10). Luego, él creció espiritualmente y sirvió fielmente al Señor a lo largo de la nación de Israel. “Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová” (1Sa 3:19-20). También, valerosamente reprendió al rey Saúl por no cumplir completamente las instrucciones de parte de Dios de destruir a los Amalecitas. “Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, Él también te ha desechado para que no seas rey” (1Sa 15:23 ) David y Samuel fueron siervos sobresalientes del Señor. Sin embargo, la distinción notable en sus vidas fue el mismo factor espiritual que causó que algunos hombres de menor renombre fuesen enlistados aquí también – fe. “Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté” (Heb 11:32). |