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“Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro”(Rom 5:20-21)
El pecado puede llenar hasta rebasar las vidas hasta el punto de parecer que no hay esperanza. Pero, las escrituras declaran denodadamente que la gracia de Dios es más grande que el pecado agraviado, más terrible del hombre. Sí, aún cuando el pecado está abundando, la gracia puede eventualmente abundar “mucho más”. El Señor usa Su ley para enseñarnos del pecado y de nuestra necesidad de Su gracia. “Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase”. La ley provoca el corazón rebelde de los hombres, revelando el deseo de pecar dentro de ellos. “Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte… Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás” (Rom 7:5, 7). También, la ley de Dios nos convence de la naturaleza terrible del pecado: “a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso” (Rom 7:13).
Parte del impacto terrible del pecado es la muerte que produce en las vidas: “el pecado reinó para muerte”. El pecado trae muerte espiritual. “Porque la paga del pecado es muerte” (Rom 6:23). Donde el pecado no es atendido gobierna las vidas por medio de traer más y más evidencias de esta mortandad espiritual: tales como; odio, egoísmo, crueldad, vacío, desesperación, y cosas semejantes. Es como que si grandes olas de pecado rodaran sobre nuestra vida, inundándola en esclavitud y desesperanza. Sin embargo, siempre hay esperanza en la gracia de Dios. “Mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia”. No importa cuan alto las Olas del pecado hayan inundado, las olas de la gracia de Dios pueden rodar mas alto, si nosotros le buscamos a Él humildemente. La gracia de Dios no es capaz tan solo de perdonar el pecado y limpiar quitándolo, también puede establecer una nueva regla de vida pía en vidas perdonadas. “Así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia” El pecado gobernó en un tiempo nuestras vidas, trayendo mortandad espiritual, la cual se incremento con cada día. Ahora, si la gracia es permitida obrar en nuestra vida, la justicia práctica crece día por día: tal como: amor, no egoísmo, ternura, plenitud, esperanza, y cosas semejantes. Todo esto es el aspecto cualitativo de la vida eterna que viene por la gracia de nuestro Señor Cristo Jesús: “así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro” |