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“Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor… Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios” (Hechos 11:23; 13:43)
Cuando la gracia de Dios es permitida operar en corazones humanos, evidencias espirituales visibles aparecen eventualmente. Esto puede traer gozo a aquellos que están observando desde afuera esta obra interna de gracia. Aún así, es apropiado exhortar a aquellos que hicieron ese progreso en la gracia que continúen en la gracia de Dios. Cuando Bernabé arribó en Antioquía para evaluar el avivamiento espiritual reportado, él fue capaz de observar la confirmación externa de la obra interna de la gracia de Dios. Estas verificaciones de la gracia causaron que él se regocijara. “se regocijó”. Sin embargo, él supo que palabras de exhortación eran apropiadas. Así que, él empezó a urgirlos a que continuaran con Cristo. Él “exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor”. Es importante para aquellos que han iniciado con el Señor (por medio de la fe en Su nombre) continuar con el Señor.
La vida en Cristo básicamente es acerca de la relación más vital de todas. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). La vida Cristiana no es solamente acerca de conocer al Señor y recibir vida eterna. Esta relación dadora de vida, con el Señor, debe ser alimentada y desarrollada día por día hasta abundancia de vida. Algún tiempo después de que Bernabé compartiese esta exhortación con los santos de Antioquía (al Norte de Israel) él y Pablo estaban visitando a los creyentes en otra Antioquía (en Pisidia, en la región de Turquía de estos tiempos modernos). Aquí, ellos dieron una exhortación similar. Sin embargo, en esta ocasión, los urgieron con relación a la gracia de Dios: “les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios”. Sí, la gracia no es solo la forma en la que comenzamos con el Señor, sino que también es el medio a través del cual continuamos con Él. La gracia de Dios es algo que debemos estar buscando cada día. Es uno de los mayores errores de la fe relegar la gracia a días pasados. Nosotros podemos alabar y agradecer a Dios por toda Su gracia experimentada en años previos. Sin embargo, la gracia de Dios es esencial hoy – y en cada nuevo día. También, es tan apropiado que los santos en un pueblo fueron exhortados con relación a continuar en el Señor, mientras que otros más tarde fueron urgidos con relación a continuar en la gracia. La gracia no puede ser separada del Señor Jesús. “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo” (2Co 8:9). |