Ministerio Valeroso, desinteresado, por la Gracia de Dios PDF Print E-mail

“Pero de ninguna cosa hago caso,  ni estimo preciosa mi vida para mí mismo,  con tal que acabe mi carrera con gozo,  y el ministerio que recibí del Señor Jesús,  para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24)

A Pablo le fue dado ministerio por la gracia de Dios “Yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado” (Efe 3:7). Para ponerlo de otra manera, él recibió su ministerio del Señor: “el ministerio que recibí del Señor Jesús”. El ministerio abundante de Pablo fue desarrollado por la gracia de Dios. “He trabajado más que todos ellos;  pero no yo,  sino la gracia de Dios conmigo” (1Co 15:10). También, su ministerio fue para declarar la gracia de Dios: “para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios”. La vida de Pablo demuestra que tal servicio “saturado de gracia” guía a un ministerio valeroso, desinteresado. El ministerio de Pablo fue valeroso. “Pero de ninguna cosa hago caso” Las cosas que Pablo enfrentaba eran formidables. “El Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones” (Hechos 20:23). A través de los siglos, asuntos menos substanciales que estos han movido a varios cristianos profesantes para no completar su llamado. Pero, por medio de apoyarse en la gracia sustentadora de Dios, Pablo soportó valerosamente gran adversidad y peligro en el servicio del evangelio de gracia.

“Antes bien,  nos recomendamos en todo como ministros de Dios,  en mucha paciencia,  en tribulaciones,  en necesidades,  en angustias; en azotes,  en cárceles,  en tumultos,  en trabajos,  en desvelos,  en ayunos” (2Co 6:4-5). Relacionado a este servicio valeroso estaba el desinterés personal de Pablo: “ni estimo preciosa mi vida para mí mismo”. Pronto, él encontraría otra advertencia seria. Fue dada por un profeta del Señor, quien tomó el cinto de Pablo y se ató sus propias manos y pies.

“Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto,  y le entregarán en manos de los gentiles” (Hechos 21:11). Aquellos que estaban allí parados, quienes amaban a Pablo profundamente, le urgían a no proseguir.  Sin embargo, Pablo confesó su disposición aún a perder su vida por el evangelio, si fuese necesario. “Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón?  Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús” (Hechos 21:13). Tal renuncia de sí mismo le permitió a Pablo “acabar [su] carrera con gozo”. De esa manera su testimonio final llegaría a ser  “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera,  he guardado la fe” (2Ti 4:7)
 

Subscribete a nuestro Newsletter Semanal

Devocionales, noticias, musica, vidoes y mucho mas.

Reuniones & Eventos

Thu, Jul 29th, @7:30pm - 09:00PM
ESTUDIO BIBLICO
Fri, Jul 30th, @7:30pm - 10:00PM
ENSAYO GRUPO ALABANZA Y DANZA
Sat, Jul 31st, @6:00pm - 08:00PM
REUNION GENERAL SABADO
Sun, Aug 1st, @2:30pm - 04:30PM
REUNION GENERAL DOMINGO
Tue, Aug 3rd, @8:00pm - 09:30PM
ADORACION
Que edad tienes?
 
Visitors: 1632717
© 2010 IGLESIA VERBO CANADA
Design: Reinhard Productions