Autoridad en la Iglesia (Capitulo III) PDF Print E-mail

CAPITULO III

La Autoridad Civil y La Autoridad Eclesiástica

    Con el propósito de comprender la autoridad que Dios ha delegado a diferentes instituciones, pero en especial a la iglesia, estamos estableciendo primero la necesidad de entender la soberanía de Dios y Su autoridad total. Vimos que, entre otras razones, El es autoridad por ser Creador, Sustentador y redentor de todo, especialmente del ser humano; y que nunca ha dejado de ostentar tal autoridad y gobierno, sino que solo ha delegado autoridad al hombre para que este operase como mayordomo o administrador, mas nunca como dueño de la creación.
Se nos mostró que la aparente confusión e ignorancia del origen, propósito y destino del hombre, se debe a la astucia del diablo, quien ha logrado mantener engañados a aquellos que rehusan creer y obedecer la verdad revelada por Dios en las paginas de la Biblia. También declaramos que la rebeldía de Luzbel, a la cual el hombre se unió, consiste en querer ser su propio señor decidiendo y juzgando por sí mismo lo que es bueno y malo en su propia vida.  Eso sólo ha traído dolor, confusión y muerte. Ahora veremos cómo Dios está por un lado evitando la destrucción que sería inevitable si el hombre sigue en rebeldía, y por el otro enseñando el camino y los medios para volver al orden y autoridad de Dios.
    Conviene establecer el entendimiento de que aunque el diablo ha sido despojado de poder y autoridad, por la victoria de Jesús sobre la muerte, continua promoviendo la insurrección y lo hará hasta el fin, según declara Apocalipsis 20:7 8,10: "Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar....Y el diablo que los engañaba fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”

    A lo largo de la historia, siempre ha habido quienes siguen resistiendo la autoridad de Dios, pero la gran mayoría lo hace por el engaño del diablo y por su ignorancia de la verdad. Es la minoría la que voluntariamente se revela contra Dios, pero como éstos reciben la astucia y sutileza del diablo, engañan a la gran mayoría, de tal modo que muchos piensan que están obedeciendo a Dios cuando en realidad están entre los rebeldes. Para evitar que se destruyan en su ignorancia y rebeldía, Dios estableció dos clases de autoridad con alcance e influencia sobre las naciones; la autoridad civil, cuya influencia y control se manifiesta externamente, sobre los hechos de las personas y la otra, la autoridad eclesiástica, cuya influencia y control se dirige internamente, a las intenciones y motivaciones de las personas.  Pero ambas  autoridades permanecen subordinadas a  Dios.

LA AUTORIDAD CIVIL.

    Génesis 6:5 declara la condición a la que la humanidad llega al convertirse en su propio dios y juez sobre lo que es bueno y malo "Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal". Una ves que se permitió al enemigo sembrar sus mentiras y cuestionamientos a la verdad de Dios, en la mente del hombre, estos crecieron como toda hierba mala, sin limites ni controles; llevando a la humanidad a la condición declarada por el versículo anterior: “todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”  “todo”, no solo unos pocos, ni siquiera la mayoría, sino que todos sus pensamientos e intenciones eran para el mal.

    Aun después de que ya se estableció la autoridad y aparentemente la humanidad va cambiando o evolucionando, en momentos en que esta está ausente, el hombre manifiesta esa misma actitud de perversión de pensamientos e inclinaciones. Un buen ejemplo de eso es lo que repite el libro de Jueces una y otra ves: "En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía". (Jueces 21:25)

    Puesto que el hombre separado de Dios tiende a manifestar su egoísmo, lo único que se podría esperar es que la maldad aumente a tal grado que el mundo se gobierne por la ley del más fuerte y que literalmente sea "una lucha por la sobrevivencia". Para evitar esa anarquía, Dios establece la autoridad civil como un freno, una restricción externa que evite al hombre el destruirse sin tener oportunidad de conocer el amor y perdón de Dios. Este es un concepto que debe estar claro en la mente de quienes profesan creer en Dios; la autoridad civil es otra manifestación del amor y gracia de Dios, no la invención del egoísmo humano.
    Romanos 13:1 6 declara el origen, razón de ser y limite de acción de la autoridad civil establecida por Dios. note como dice: "Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.  De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.  Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo.  Quieres, pues, no temer la autoridad?  Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien.  Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.  Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.  Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo".

    Esta porción establece sin lugar a duda que "toda autoridad" existente para gobernar el funcionar ordenado de una nación es puesta por Dios. Ahora bien, conviene señalar que nos referimos a autoridades legitimas, pues así como en todos los otros aspectos de la relación del hombre con Dios, el enemigo imita y distorsiona la verdad de Dios, también se da con la autoridad; de allí que haya instituciones de autoridad que definitivamente no representan el propósito de Dios de castigar el mal y alabar el bien, sino que encubren el mal y oprimen el bien. Basta con leer algunas de las declaraciones de los profetas y aun declaraciones de Dios, para aclarar este concepto. Una de las responsabilidades que Dios pone a la Iglesia, como vocera de Su verdad y Justicia, es precisamente que alce su voz como hiciese Juan el Bautista y prepare el camino para el Señor por medio de anunciar Su voluntad, o sea Su ley. Proverbios 31:8 9 "Abre tu boca por el mudo en el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, Y defiende la causa del pobre y del menesteroso."  Salmos 82:2 4 "¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos?  Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso.  Librad al afligido y al necesitado; libradlo de manos de los impíos". Salmos 94:20 ¨Puede ser aliado tuyo un trono de destrucción, que planea el mal por decreto?”  La versión de la Reina Valera dice “¿Se juntará contigo el trono de iniquidades, que hace agravio bajo forma de ley?

    Del libro “Los Últimos días y la Batalla Espiritual, Una Perspectiva” tomamos la siguiente porción:  “Recuerde que cuando la Biblia habla de "TODA AUTORIDAD" no se refiere sólo a la del Estado sino que a TODA; la familiar, la eclesiástica, etc.  Por lo tanto, si se quiere estirar el concepto para decir que Dios establece a toda persona en autoridad, tendría que aceptarse que, como todos los progenitores son padres y la función de padre es la autoridad establecida por Dios, entonces Dios estableció a todo aquel que tiene hijos aunque abandone a la esposa y los hijos, aunque ande dejando hijos por todos lados y aunque sea por fornicación.

    Hay una gran diferencia entre engendrar y ser padre, no todo el que engendra llena los requisitos de padre, basta ver que aun los animales engendran, de allí que si un hombre engendra y luego abandona a la mujer y al hijo, y otro hombre decide tomarlo, educarlo y criarlo, éste será su autoridad establecida por Dios, no el que lo engendró.  De igual manera, en el ámbito eclesiástico, cualquiera puede estudiar en un seminario y obtener el título de ministro, pero sólo por eso no se puede decir que es una autoridad puesta por Dios; por eso es que, tristemente, hay personas con función ministerial cuya conducta y moral está muy lejos de la posición que ostentan, a esos no los puso Dios, se pusieron ellos mismos y definitivamente, no representan la autoridad establecida por Dios, para la Iglesia.

    Luego, en funciones del Estado, es obvio que no todos los que tienen una posición de autoridad, fueron puestos por Dios; algunos "compraron" el puesto, otros los consiguieron por ser parientes de altos funcionarios, etc.  De Dios no proviene agua dulce y amarga, notemos en Óseas 8:4 "Ellos (EL PUEBLO) establecieron reyes, pero no de parte mía. Constituyeron gobernantes, pero yo no tuve parte en ello..."  Es claro que Dios sí escoge ciertas personas para distintas funciones, pero la diferencia entre éstos y los otros es grande....Es cierto que "toda autoridad es puesta por Dios", es cierto que nada pasa si Dios no lo permite, es cierto que Dios es soberano y en última instancia hará Su voluntad, PERO TAMBIÉN ES CIERTO que Dios ha dado libre albedrío al hombre y que lo respeta aun cuando es en contra de Su voluntad, por lo tanto, cuando el pueblo escoge a un personaje, aunque sea por ignorancia o por falta de valor y convicción para resistirlo, Dios respeta esa elección aunque no esté de acuerdo con ella.  No entender esa verdad implicaría que Dios ESTABLECIÓ como autoridad a los diferentes gobiernos que A LA FUERZA, CONTRA LA VOLUNTAD DE LAS NACIONES, les impusieron un gobierno, digamos que Dios estableció el comunismo en los países que cayeron bajo su poder, etc.  Quien tal cosa dice acusa a Dios de violar los derechos inalienables que El mismo otorgó a la humanidad.”

    Al estar escribiendo esta porción surgió la inquietud de que ¿En donde queda la soberanía de Dios para castigar a una nación aún por mano de gente inicua y mala?, porque los ejemplos se encuentran en la Biblia, de como Dios levantaba a una nación para castigar a otra; y que la soberanía de Dios para enviar juicio es más alta aún que los derechos inalienables dados por Él. De allí que se hace necesaria la aclaración de que estamos hablando en el contexto de la autoridad civil de una nación; en ningún momento se le requería a los ciudadanos que aceptasen el gobierno de la nación que los derrotó, como su legitima autoridad, sino que aprendieran que por su pecado y desobediencia estaban bajo el yugo de esa nación y que se arrepintieran, obviamente, con la esperanza de quitárselos de encima; mientras que al hablar de una autoridad legitima, aunque a los ciudadanos no les parezca la forma en que se desenvuelva, no se les insta a librarse de ella.

    Ya con esa aclaración, podemos decir que la constitución de una nación, con las leyes y reglamentos complementarios, es instrumento de Dios y sirven para normar la función de las organizaciones y la conducta de sus ciudadanos. Es necesario entender que la naturaleza egocéntrica del ser humano le llevaría a su auto destrucción de no ser restringida y controlada.  Por lo tanto, aún sistemas de gobierno considerados tiranos, aunque no son el diseño de Dios, cumplen la función de preservar un cierto orden en las organizaciones y en los ciudadanos, porque la naturaleza de todo ser humano, egoísta como es, le lleva por ejemplo, a querer pasar el semáforo en rojo; si no hubiese un policía viéndolo lo haría. Lo mismo es con matar, adulterar, etc.. Es el miedo a las consecuencias de una ley humana, lo que evita el caos y la anarquía. En otras palabras, la Biblia presenta la necesidad de volver a los controles externos mientras no se practiquen los internos, eso significa aplicar la ley de Dios. Leamos Eclesiastés 8:11 "Cuando la sentencia contra la mala obra no se ejecuta enseguida, el corazón de los hijos del hombre queda más predispuesto para hacer el mal."

    Es importante añadir que estas leyes civiles, son específicamente pensando en el inconverso que no tiene a Dios morando en él.  Pues del cristiano se espera que las cumpla, no como un medio de restricción a su pecaminosidad, sino como un ser que vive bajo la ley del reino de Dios, la cual no se limita a frenar las acciones pecaminosas sino que a transformar el corazón que es la fuente de estas obras.  Por ejemplo, Mateo 5:27 28: "Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.  Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró con ella en su corazón". y Mateo 15:19, "Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias". No se mal interprete lo expresado anteriormente; no estamos diciendo que el cristiano no se supone respetar y obedecer las leyes civiles de una nación; sino que, las cumplirá y observara mejor que los inconversos, porque para él no deben de ser un control externo sino la evidencia externa del control interno que ya opera en él, es decir, el señorío de Cristo en su corazón. La autoridad civil es terrenal, no tiene ningún poder redentor, por lo tanto, aunque se cumpla, no limpia de la condenación del pecado. La ley sólo sirve para mostrar al hombre su pecaminosidad y su necesidad de Dios, como lo expresa Pablo al escribir a los Romanos. "Qué diremos, pues?  La ley es pecado?  En ninguna manera.  Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera:  “ No codiciarás". (Romanos 7:7)

LA AUTORIDAD ECLESIÁSTICA

    Pasemos ahora a considerar las bases de entendimiento de la autoridad de la Iglesia. Lo primero que debemos establecer es que Jesús fue quien la instituyo según leemos en Mateo 16:18b: "...y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella". Puesto que Jesús dijo: "Sobre esta roca edificaré Mi iglesia" es necesario entender que el orden de gobierno y la autoridad de la iglesia debe conformarse a Sus enseñanzas. Queda establecido que todo esfuerzo humano para or¬ganizar un orden de gobierno, si no se conforma al patrón Bíblico que ordenó Jesús, termina siendo humanista. de allí que para poder entender el orden de gobierno y la autoridad de la iglesia, es necesario entender y reconocer la autoridad de Dios y Su Palabra. "Entonces, para qué sirve la ley?  Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador".  "De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe". (Gálatas 3:19 y 24)

    Dios continúa amando al ser humano, su propósito es eterno, por lo cual además de establecer la autoridad civil, que evite la destrucción del ser humano, Dios establece la iglesia con la comisión de enseñar a los que quieran creer, las leyes del reino de Dios. "Y les dijo: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.  El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado". (Marcos 16:15 16)

    Dios es un Dios de orden, la iglesia que El estableció es una iglesia ordenada, y como desde un principio el pecado de Luzbel y del hombre se manifestó en querer hacer lo que ellos pensaban que era bueno y malo por sí mismos; Dios, en Su iglesia, no permitirá que se actúe según cada uno piense que es mejor, sino que de acuerdo a sus leyes, estatutos y autoridad establecida. Es por eso que al leer algunas de las declaraciones que Jesús hace, sin tener claro ese contexto del origen y naturaleza del pecado, se pueden tomar muy duras o faltas de misericordia; tomo por ejemplo Mateo 7:21 23 "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí, apartaos de mí, hacedores de maldad".

    Aunado a esa tendencia de querer decidir por uno mismo lo que es bueno y malo, está la declaración que citamos en cuanto a que la ausencia de castigo rápido a las faltas, lo único que produce es que el corazón se incline a hacer mas y mas mal. Por eso, si el Señor no reprendiese de inmediato a los que pretenden estar haciendo lo que él enseña, o sea su voluntad, pero a su manera; eso daría como resultado que cada cristiano decidiese que va a servir a Dios a su manera. Esa tendencia es muy común en el ser humano; se puede apreciar en las familias cuando los hijos son ordenados hacer algo y lo postergan hasta que quieren hacerlo; se podría decir que fueron obedientes porque hicieron lo que se les dijo que hicieran, pero si lo hacen cuando ellos quieren, no cuando se les dice, es igual a rebeldía; y los padres que toleren tal actitud están permitiendo que el corazón de sus hijos se este inclinando cada vez más  a hacer lo malo.

    Una forma clara de ver cómo el pecado ha afectado al ser humano es el hecho de que aunque la gran mayoría acepta que la Biblia es la voluntad revelada de Dios, aún así cuando ésta enseña  algo diferente a sus propias ideas o preferencias, prefieren ir en contra de ella y aferrarse a sus tradiciones, religiones y propias opiniones.
    Concluyamos este capitulo diciendo que Dios en su gran amor a la humanidad, ha establecido autoridades civiles como controles externos, que eviten el caos y la anarquía que serian inevitables si se permitiese al hombre expresar sus deseos indiscriminadamente. También estableció su iglesia para que enseñe los principios de autoridad espiritual y muestre al hombre como volver a tener comunión con Dios, para que de esa relación, aprenda a controlarse a si mismo, internamente, basado en el poder del Espíritu de Dios morando en él. Sin embargo, debemos recordar que a pesar de que Dios es amor y es misericordioso, paciente, y perdonador, también es perfecto y justo, por lo cual no puede dejar pasar por alto la franca rebeldía, de aquellos que oyendo de su autoridad, persisten en querer hacer la suya propia. Queda en cada uno de nosotros el decidir si nos arrepentimos y devolvemos el trono a Dios, o si queremos seguir revelándonos y atenernos a las consecuencias eternas.

 
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