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Dios es Amor de manera que si manifestamos este atributo lo representamos y a la vez lo honramos, pero también es Luz y Justicia así que todo aquel que lleva Luz y hace Justicia es de Él, por tanto debe mostrar sabiduría en su vida. La sabiduría nos obliga a comprender que las leyes divinas son inmutables, no podemos cambiarlas puesto que obedecen a un propósito general del cual somos partícipes. De manera que aceptar las cosas tal y como suceden sin renegar, ni blasfemar de Dios muestran el respeto que le tenemos por la decisión tomada, otra cosa es pedirle fortaleza y alivio para la hora de la prueba. Si miramos las situaciones presentadas en nuestro diario caminar bajo el Sol, ellas nos han convertido en seres experimentados más aptos para continuar adelante con mejor opción de éxito; no obstante cada vez que se nos presenta una situación de dolor tendemos a querer salir de ella lo más rápido posible sin dar tiempo a la reflexión que nos dará la oportunidad de escalar un peldaño más en la purificación espiritual. Decimos que Dios está en control, entonces honrémosle y no nos desesperemos cuando la respuesta a nuestra situación transcurre lentamente y permitamos más bien que al ejercer las virtudes espirituales, estas se impregnen en todo nuestro ser. ¿Conocemos a caso nuestro espíritu?, ¿hemos hecho la tarea de escudriñarnos y saber que necesitamos para nuestra justa evolución espiritual?, ¿por ejemplo somos los suficientemente justos en todo lo que hacemos?, ¿ejercemos pacientemente el Amor y la caridad que es fruto de ese amor?, ¿llevamos celosamente la Luz recibida donde quiera que vamos, o la tenemos guardada egoístamente por comodidad o cobardía? Cuando nos toque dar nuestra opinión sobre sucesos que acontecen en la tierra estamos firmes con la convicción de que todo obedece a la Justa Ley Divina, o intentaremos atribuir todo a desastres naturales inherentes a la casualidad. La escritura nos enseña a no errar y también que todo lo que el hombre sembrare eso cosechará, por tanto espiritualmente hablando algo ganaremos y saldremos bien librados de cualquier situación que se nos esté presentando por dolorosa o penosa que sea; dice Dios en Romanos 8.18 que las aflicciones del tiempo presente no se comparan con la Gloria venidera que nos espera. Mientras ignoramos el porqué de nuestra situación, confiemos en que Dios sabe que está haciendo y para donde nos lleva, pero yo digo que bien podríamos saberlo si nos disponemos a cambiar la concepción que tenemos de nosotros mismos y tal vez puede ayudar el saber que básica y finalmente somos seres espirituales y que en esta tierra estamos de paso, concepción que sabemos en menor o mayor grado, pero que nos falta convicción total de ello. Cuando los hombres penetremos en la verdad bíblica con sencillez y sin afanes personales habremos dado un paso gigante en el largo camino evolutivo del espíritu, y de seguro Dios se agradará de ello retribuyendo nuestra decisión con su exquisita presencia en todo lo que hagamos, y quedaremos sin lugar a dudas dentro de sus maravillosos planes para contribuir dando luz sobre los acontecimientos terrestres. Muchas bendiciones, Hernán.
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