Un Ejemplo Bíblico de una Vida Guiada por el Espíritu
“Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo” (Col 1:9-10)
Como hemos visto, el Señor nos llama de varias maneras a que oremos sin cesar. Cada día en toda forma, cada asunto de la vida debe ser afrontado a través de una actitud de oración continua, guiada por el Espíritu: “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu” (Efe 6:18). Adicionalmente a este llamado extensivo a la oración, la palabra de Dios también nos da iluminación celestial con relación al contenido general de nuestras oraciones. Nuestras dos meditaciones siguientes reflejan esto por medio de ofrecer un ejemplo bíblico de una vida guiada por el Espíritu. El Apóstol Pablo oró consistentemente por los creyentes en Colosas: “no cesamos de orar por vosotros”. La voluntad de Dios fue el asunto primario acerca del cual el Espíritu santo impresionó a Pablo a que orara: “pedir que seáis llenos del conocimiento de Su voluntad”. Tal oración ultimadamente guiará a las personas a la palabra de Dios, en donde la voluntad de Dios es revelada. “La voluntad de Dios es vuestra santificación… Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1Tes 4:3; 5:18). Entender verdaderamente la voluntad de Dios requiere iluminación celestial: “en toda sabiduría e inteligencia espiritual”. Desde luego, éste es el ministerio del Espíritu Santo. “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad” (Juan 16:13).
El Señor no nos informa de Su voluntad meramente por nuestra curiosidad. Conocer la voluntad de Dios debe guiar a vivir la voluntad de Dios: “para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo”. Nuestro señor desea que caminemos en una manera que sea apropiada para identificarnos con Él y Su gran evangelio de gracia. “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo” (Fil 1:27). Él quiere que estemos interesados en lo que le agrada a Él, no lo que le agrada al ego o al mundo: “comprobando lo que es agradable al Señor” (Efe 5:10). El Señor quiere trabajar en nosotros el corazón visto en la confesión mesiánica de David “El hacer Tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y Tu ley está en medio de mi corazón” (Sal 40:8). Llevar la voluntad de Dios dentro del corazón del hombre es lo que el nuevo pacto de gracia logra. “Haré nuevo pacto… Daré Mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón… el cual asimismo nos hizo ministros [siervos] competentes de un nuevo pacto” (Jer 31:31, 33 y 2Cor 3:6). Vivir en dependencia de la gracia de Dios por medio de una actitud de oración nos hará verdaderos “siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios” (Efe 6:6).