“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia…para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús… A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo” (Efesios 1:7; 2:7; 3:8)
¿Cuáles son las dimensiones de la gracia de Dios? ¿Cuan extensivos son los recursos de Su gracia? Muy a menudo menospreciamos drásticamente la medida del abastecimiento de gracia que Dios tiene para nuestras vidas. Dios es rico en gracia. Cuando Él perdonó nuestros pecados, lo hizo “según las riquezas de Su gracia” Piense en la abundante medida de gracia que fue otorgada para remover nuestra culpa y vergüenza. Dios derramó de Su gracia generosamente en orden de lavar nuestras iniquidades. Y aún al hacer esto, no redujo los tesoros de Su gracia. En Efesios 2.7 Dios habla de “las abundantes riquezas de Su gracia” La gracia del Señor está mucho mas allá que cualquier riqueza que nosotros hayamos alguna vez comprendido o experimentado. La bodega de gracia de Dios está tan abundantemente llena que Él la estará derramando sobre nosotros por “las edades venideras” Sí, tomará la eternidad para que el Señor muestre completamente Su gracia para con nosotros.
Esta demostración eterna de Su gracia involucrará mostrar Su bondad para todos los que estamos en Cristo Jesús. Piensa en esto - las dimensiones de la Gracia de Dios son suficientes para que Él nos haga los objetos de Su bondad por siempre y siempre. Uno podría comparar las riquezas de la gracia de Dios a un infinitamente vasto océano. Piense en la inmensidad de los océanos del mundo. A pesar de que son magníficos en dimensión, cada océano puede ser estudiado o concebido. Cada océano tiene un fondo que puede ser alcanzado. A pesar de ser vastos, son finitos.
Pablo testificó que el Señor le dio gracia para ir y proclamar “las inescrutables riquezas de Cristo” Hay mas gracia disponible en el corazón de Dios para nosotros que el agua que ¡hay en todos los océanos del mundo! De verdad, sin importar cuanta gracia ya hayamos descubierto en Cristo, apenas estamos empezando a escudriñar las riquezas de Su gracia para con nosotros.