“Jehová me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto. … Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo…. Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre” Deuteronomio 9:11, Juan1:17 y Lucas 22:20)
En nuestra meditación sobre la ley y la gracia, también hemos estado considerando (aunque aún no mencionando) las características principales del Antiguo Pacto y del Nuevo Pacto. Cuando el Señor escribió el mensaje de Su ley sobre tablas de piedra, para Moisés, Él estaba prescribiendo los términos del Antiguo Pacto. “Jehová me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto” Cuando Jesús vino al mundo para morir en la cruz, el Señor estaba estableciendo un Nuevo Pacto “Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre”. Estos dos pactos de la ley y la gracia presentan uno de los mayores temas contrastantes en la palabra de Dios. “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” Entender la diferencia entre estos dos pactos es de suprema importancia para vivir la vida Cristiana como es la intención de Dios. La ley de Dios nos dice que él desea que la santidad caracterice nuestra forma de vida. Sólo la gracia de Dios puede proveer tal rectitud en nuestras vidas. La ley de Dios nos dice que Él quiere que un amor semejante al de Cristo permee nuestras actitudes y relaciones. Solo la gracia de Dios puede desarrollar tal amor en nosotros. La ley de Dios nos dice que Él desea que las perfecciones del Padre estén creciendo en nosotros. Solo la Gracia de Dios es suficiente para llevar a cabo tal proceso de transformación. La ley de Dios es el qué, la gracia de Dios es el cómo. La ley de Dios revela el pecado; la gracia de Dios perdona el pecado. La ley de Dios indica el problema del hombre; la gracia de Dios provee el remedio de Dios. La ley de Dios demanda que el hombre actúe; la gracia de Dios ofrece la provisión de Dios. La ley de Dios es el estándar; la gracia de Dios es el medio. La ley de Dios es la vara de medida espiritual que evalúa las vidas; la gracia de Dios es el recurso desarrollador que produce vida espiritual. La ley de Dios nos dice acerca del carácter de Dios; la gracia de Dios reproduce ese carácter en nosotros. La ley de Dios es el efecto que Dios quiere ver; la gracia de Dios es la causa que produce ese efecto.