|
“no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.” (2 Corintios 3:5-6)
Nosotros los que seguimos al Señor Jesús el Cristo somos “ministros de un nuevo pacto”. El término “ministros” significa siervos (sirvientes). La frase “nuevo pacto” habla de relacionarnos con Dios por gracia. De esa manera, somos los que servimos a Dios por medio de los recursos de Su gracia. Nuestras vidas cotidianas, vividas al servicio del Señor Dios Todopoderoso, deben ser desarrolladas por medio de la gracia de Dios obrando en nosotros. ¿Qué está involucrado en este enfoque celestial, bíblico, a la vida aquí en la tierra?. El primer asunto compete a nuestra incapacidad. “no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos” Muy a menudo pasamos por alto nuestra propia insuficiencia o tratamos de convencernos a nosotros mismos de que podemos llegar a ser suficientes, con tan solo un poco mas de tiempo, esfuerzo o preparación. Este enfoque está en desacuerdo directo con el Señor. Dios quiere que nos pongamos de acuerdo con Él. Aún cuando empezamos a afrontar nuestra inhabilidad espiritual para producir la clase de vida que Dios está buscando, fácilmente menospreciamos la extensión de nuestra deficiencia. Podemos pensar que tan solo no somos capaces de producir tanto como lo que Dios desea ver en nuestras vidas. El Señor tiene una perspectiva mas radical. Él dice que no somos capaces de suplir “algo” de lo que Él quiere ver. Una vez mas, Dios quiere que estemos de acuerdo con Él. El segundo asunto concierne a la capacidad de Dios. “nuestra competencia proviene de Dios” Los recursos suficientes para vivir la vida Cristiana han de ser encontrados solamente en Dios. Nosotros debemos ser los recipientes de la gracia de Dios, eso es, Su provisión adecuada completa. Nosotros no debemos pensar que somos los fabricantes de esa gracia. Dios es nuestra fuente de todo lo que es necesario para la vida pía (santa, devota, consagrada). Una vez mas, Dios quiere que estemos de acuerdo con Él. La diferencia entre vivir por la provisión de Dios o nuestros propios recursos es un asunto de “vida o muerte”, “porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”. Vivir la vida Cristiana por medio de nuestras capacidades personales nos matará espiritualmente. Eventualmente nos dejará exhaustos, descorazonados, condenados. Mientras que, dependiendo del Espíritu de Dios para que supla la gracia abundante de Dios nos deja fortalecidos, alentados y confortados.
|