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“Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama… sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir,… no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (Lucas 22:20 y 1 Pedro 1:18-19)
Las bien conocidas palabras de La Cena del Señor en Lucas 22:20, nos recuerdan que las gloriosas riquezas de gracia encontradas en el nuevo pacto, son todas compradas por la sangre derramada de Jesús el Cristo, conforme murió en la cruz por nosotros. “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama”. Los creyentes en Cristo, por costumbre, piensan en el perdón de pecados cuando oyen estas palabras. El perdón ciertamente está incluido en las bendiciones adquiridas por la muerte de nuestro Señor. Sin embargo, dese cuenta que Jesús no dijo “Esta copa es perdón en mi sangre”, Él dijo, “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre”. El nuevo pacto es mucho mas que perdón de pecados. Como se indicó anteriormente, Las Escrituras revelan que el Nuevo pacto tiene tres áreas básicas de bendición. Primero está el perdón de pecados “nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades” (Hebreos 8:12). Segundo está una relación intima con el Señor. “todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos” (8:11). Tercero es una obra interna de Dios produciendo una vida consagrada creciente en nosotros y a través de nosotros. “Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré” (8:10) La Palabra de Dios confirma aún mas que todas estas grandiosas bendiciones dependen de la provisión de Dios, no de nuestro rendimiento (obras). “no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios” (2 Corintios 3:5) ¿Cómo puede ser que tal inmensurable abundancia espiritual llegue a ser nuestra por medio del nuevo pacto de gracia? Bien, considere el sorprendente y efectivo precio de redención pagado para establecer este nuevo pacto. “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir,… no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo” Este nuevo pacto no fue comprado con riqueza terrena limitada, como plata y oro, En lugar de eso, fue pagado el tesoro celestial infinito, la sangre de Cristo. Con razón el nuevo pacto provee tales recursos sorprendentes y efectivos para todos aquellos que dependen de Aquel que murió por ellos. Una reflección final. --- ¡darse cuenta de todo lo que la copa del nuevo pacto representa, puede cambiar la Cena del Señor de “bocado religioso” a una “fiesta espiritual”!
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