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“Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella” (Zacarias 4:6-7)
Las escrituras revelan una conexión profunda entre la gracia de Dios y Su Espíritu Santo. Vivir por la gracia de Dios y caminar de acuerdo al Espíritu son dos perspectivas diferentes de la misma realidad. Conforme estudiamos lo que caminar en el espíritu conlleva, también estamos ganando entendimiento con relación a vivir día por día por la gracia. Nuestro pasaje de Zacarías confirma esta correlación entre la gracia y el Espíritu. Aquí el Señor le da un mensaje a Zorobabel, diciéndole como se rinde servicio a Dios. “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu”, el poder y la fuerza humana nunca serán recurso suficiente para vivir la vida como es la intención de Dios. En lugar de eso, el Espíritu santo debe suplir lo que necesitamos para una vida de servicio al Señor.
En el siguiente versículo, esta misma verdad es reafirmada, usando diferentes términos. Ahora el Señor se está dirigiendo a la montaña de imposibilidad que se anteponía a Zorobabel. “¿Quién eres tú, oh gran monte?” A este líder de Israel se le dio la misión retadora de reestablecer el testimonio de Dios en Jerusalén, conforme la gente regresaba de la cautividad. Los obstáculos tenían la apariencia de una “gran montaña” Sin embargo, Dios declara que esta montaña de obstáculos se convertirá una carretera para el progreso.
“Delante de Zorobabel serás reducido a llanura” Luego, conforme el hombre de Dios atendiera el proyecto de Dios por medio del empoderamiento del Espíritu, eventualmente pondría la última piedra con una intrigante exclamación “él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella” Este resumen testimonial declararía que la gracia de Dios fue la explicación para el cumplimiento de la tarea. La relación entre la gracia y el Espíritu es clara: “con mi Espíritu… gracia, gracia a ella” Cuando dependemos del Espíritu, Él obra la gracia de Dios dentro de nuestras vidas. La iglesia primitiva también ilustró esta asociación de “gracia - Espíritu”. “Todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios… Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos” (Hechos 4:31 y 33) La primera declaración indica que su denuedo vino del Espíritu Santo. La última declaración, dos versos mas adelante, revela que su denuedo fue un resultado de la gracia impactándolos. |