Relaciones Familiares PDF Print E-mail
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Relaciones Familiares
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INTRODUCCIÓN

1. Dios es un Dios de relación.
1.1. La Trinidad es la expresión perfecta de la relación entre los seres.
1.2. La humanidad fue creada para experimentar una relación con Dios y consigo misma.
2. Dios dio a la humanidad los parámetros por medio de leyes bíblicas universales que se refieren a las relaciones saludables, agradables y profundas.
2.1. Las relaciones entre los seres humanos en todas sus esferas – familia, iglesia y sociedad—son transculturales y para todos los tiempos.
2.2. Sin embargo, hay una relación especial entre Cristo y la Iglesia, la cual debe servir como modelo para todos los seres.
2.2.1. La relación de Cristo con su Padre es un ejemplo para los hijos hacia sus padres, también para las esposas hacia sus maridos, sean o no cristianos.
2.2.2. La relación de Cristo con la Iglesia es un ejemplo para los hombres hacia sus esposas, sean o no cristianos.
2.2.3. Este concepto se basa en Romanos 2:14-15: “Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos.
3. Aunque la Biblia entera está llena de ejemplos relativos el trato familiar, la base de toda la enseñanza del Nuevo Testamento se encuentra en unos pocos pero esenciales versículos ubicados en los libros de Efesios, Colosenses y 1ª. de Pedro.
4. Lo importante es que la relación familiar existe, por una parte, en el contexto más amplio de la relación entre los seres humanos como hijos de Adán y Eva, así como de creaciones especiales de Dios (Salmo 139:12-16) y por otra, el hecho de que los nacidos de nuevo por el poder del Espíritu Santo son hijos de Dios y hermanos de Jesús.

EL CONTEXTO GLOBAL DEL TRATO FAMILIAR

Efesios 5:21: “…Someteos unos a otros en el temor de Dios.”

1. El contexto del desarrollo de la enseñanza acerca de las relaciones familiares, es la actitud que los creyentes tienen que tener en su trato mutuo, terminando con la exhortación de ser sujetos los unos con los otros.
2. La palabra clave “sujetados” es hupotasso (#965;#788;#960;#959;#964;#945;#769;#963;#963;#969;): subordinarse, sujetarse, someterse, estar bajo de (como “bajo órdenes”).
2.1. Los cristianos deben sujetarse los unos a los otros en el sentido que dicta Filipenses 2:3-4: “Nada hagáis por contiende o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por los suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”
2.2. Pablo era un ejemplo de este tipo de sumisión, porque siendo libre, dio su vida para ganar almas para Cristo, tal como dice en 1ª. de Corintios 9:22: “Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.”

ESPOSAS

Efesios 5:22 “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor.”

1. Se nota que en este caso la palabra “sujetas” es la misma palabra griega que se menciona en el, en el versículo 24 que dice: “la iglesia está sujeta a Cristo”.
1.1. Es interesante notar que la palabra “obedecer”, se utiliza para delinear la relación entre los hijos y sus padres, no entra en este contexto, ya que la esposa y su marido son igualmente hijos de Dios pero con funciones diferentes.
1.2. La mujer tiene la dirección de estar sujeta a su marido como al Señor, implicando que el marido tiene la responsabilidad de tratar a su esposa como Cristo trata a la iglesia.
2. La sumisión no es de un inferior a un superior porque las esposas son “herederas juntamente de la gracia de la vida” con sus maridos y porque “…no hay macho, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”
2.1. La relación es de cuerpo a cabeza. 1ª. de Corintios 11:3 nos dice: “Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.”
2.2. La relación de funciones. 1ª. de Pedro 3:7 dice: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. Existe igualdad de posición delante de Dios, pero nuestras funciones son diferentes porque nuestra complexión física y emocional, son diferentes.
3. La mujer tiene que estar sujeta a su marido “en todo”, esta idea se amplía en Colosenses 3:18: “….como conviene en el Señor…” Ella no está obligada a obedecerlo en lo que es contrario a la Palabra de Dios. La sumisión no se extiende a cometer pecado o violar la conciencia.
4. La traducción de Efesios al idioma inglés por J. B. Phillips dice ya traducida al castellano: “Ustedes, esposas, deben aprender a adaptarse a sus maridos, de la misma forma que ustedes se sujetan al Señor.” Esta traducción expresa bien la actitud que la esposa debe tener en relación a su esposo.

MARIDOS
Efesios 5:25-33 : “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.
1. La conducta y el espíritu de Jesús muestra en su relación con la Iglesia, son los mismos que el marido debe mostrar hacia su esposa.
1.1. El amor ágape de Cristo para su iglesia es la más profunda expresión de amor posible entre los seres humanos, no existe ningún peligro de que un hombre pueda amar a su esposa demasiado, una vez se tome en cuenta que debe amar a Dios sobre todo y todos.
1.2. Cristo se dio por la Iglesia. En este sentido, la mujer no existe para traer felicidad y servir al hombre, sino el hombre a la mujer.
1.3. El hombre que quiere que su esposa le obedezca como la Iglesia obedece a Cristo, debe imitar a su Redentor.
1.4. Jesús amaba a una humanidad que lo rechazó y le condenó a la muerte, pero de ella hizo su novia, la Iglesia. Cuanto más el marido tiene que mostrar una actitud de amor, perdón y paciencia para con su esposa.
1.5. El marido debe cultivar tal ambiente, que como resultado, su esposa esté ligada a él en los lazos de matrimonio por amor, ternura y respeto en vez de hacerlo por cohesión, amenazas, insultos y fuerza.
2. Cuando la Biblia dice que el hombre “Se allegará” o “se unirá” a su esposa, le está dando un sentido de que él debe estar unido con su esposa como un pegamento fuerte une dos piezas de madera. Por ello, Jesús dice en Mateo 19:1-12 que lo que Dios une no puede ser separado.
3. Los matrimonios deben reflejar la relación de Cristo y la Iglesia.
3.1. Como Cristo dejó al Padre para encarnarse como ser humano y ser novio de los redimidos, así el hombre dejara a sus padres para formar una sola carne con su esposa.
3.2. Como Adán descubrió que cuando nombró a los animales y no encontró una ayuda a su nivel, el hombre se complementa con su esposa.
4. Colosenses 3:19 dice: “Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis desapacibles con ellas”.
4.1. Esta es una prohibición de tratar mal a la esposa
4.2. Es una advertencia (la palabra “desapacible” se puede traducir como “amargo) lo que significa que no se debe permitir brotar una raíz de amargura que pueda destruir la relación y la familia.
5. Pedro 3.7 dice: “Vosotros maridos, igualmente, habitad con ellas sabiamente, dando honor a la mujer, como vaso más frágil, y como a herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas”.
5.1. Cohabitación es parte íntegra de la relación matrimonial, implica tanto atención a las necesidades sexuales de la pareja (1ª. de Corintios 7:5) como el compartir los bienes y aún más importante, compartir la vida.
5.2. Sabiamente” quiere decir que la esposa no es un objeto sexual para satisfacer necesidades básicas sino una ayuda idónea para el marido, ella merece consideración y respeto
5.3. “Dando honor” quiere decir que el marido considera las necesidades de su esposa antes que las suyas y la protege, confía en ella, mantiene su autoridad en la familia y su reputación para con los de afuera.
5.4. “Vaso más frágil” no quiere decir que la mujer sea inferior al hombre sino que físicamente no tiene la capacidad del hombre.
5.5. El no cumplir con estos deberes o de reconocer que la mujer, como coheredera de la gracia, tiene igual valor que el hombre, tiene como consecuencia que Dios no preste atención a las oraciones del hombre, lo cual puede tener como consecuencia una pobreza material y espiritual.




 

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