“Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento… Porque para Dios somos grato olor de Cristo” (2 Corintios 2:14-15).
En adición a la característica de vida victoriosa, Dios también quiere marcar nuestra vida con la fragancia de Cristo. “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento” Así como hay fragancias físicas que se pueden notar con nuestros sentidos físicos, también hay fragancias espirituales que nos pueden impactar espiritualmente. Si una persona participa de comida que es fuertemente condimentada con ajo, otros notarán la fragancia de ajo. Si una persona prosigue persistentemente en conocer al Señor, otros serán impactados por el “olor de su conocimiento”. Esto es descrito como el “grato olor de Cristo” Esto es ese aroma espiritual que emana de las vidas de aquellos que están conociendo al Señor. Es una realidad valedera que el Señor Cristo Jesús está morando en sus vidas y está siendo evidenciado a través de sus vidas.
Conforme estamos conociendo al Señor mas y mas, este aroma espiritual está impactando al mismo Dios. “Porque para Dios somos grato olor de Cristo” Sí, Dios es el primero en ser impactado por esta fragancia semejante a Cristo. “Porque para Dios somos grato olor de Cristo” Nuestro ministerio y testimonio siempre es primeramente para el Señor. Los que creemos en Cristo Jesús somos llamados a estar “comprobando lo que es agradable al Señor” (Efesios 5:10). Estamos aquí para agradar a nuestro Dios. “Hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más” (1 Tesalonicenses 4:1). Lo que ultimadamente agrada a nuestro Padre Celestial es Su Hijo amado. Cuando el Padre vio desde los cielos el bautismo de Su Hijo, exclamó “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17). Cuando el Padre mira hoy en día nuestras vidas, Él quiere disfrutar la fragancia de Su Hijo emanando de nuestras vidas. “Porque para Dios somos grato olor de Cristo”