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Concentrando nuestro estudio en el aspecto de la Iglesia, ya que ésta es la que tiene la función delegada de enseñar, no solo a sus miembros sino que a todas las naciones, las normas y principios del reino de Dios, para que cada persona encuentre su identidad, propósito y razón de ser, queremos empezar a ver los ministerios o personas, sobre las cuales Dios delega la autoridad en Su Iglesia para que haya un equipamiento y enseñanza ordenada y balanceada para los santos.
En Efesios 2:20: Pablo hace esta declaración: "Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo". El concepto de que la Iglesia tiene doctrina apostólica, es algo que se maneja o menciona en diferentes círculos, pero la declaración del mismo apóstol incluye a profetas en el fundamento, de allí que para nuestro propósito será conveniente aclarar a que nos referimos al decir que es de fundamento apostólico. Por doctrina apostólica queremos decir que Jesús constituyó un ministerio de apóstoles a los cuales les dio la visión o revelación de Su reino espiritual, según lo había estado haciendo anteriormente a través de los profetas, para que estos lo enseñen a la Iglesia.
Aunque las verdades de Dios y de su reino reveladas a los apóstoles, son las mismas que se encuentran en el llamado Antiguo Testamento, el apóstol Pablo explica que en ese entonces estaban presentadas en forma de misterios. Pablo lo dice de la siguiente manera en Efesios 3:5: "Misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu". Un misterio, en el sentido bíblico de la palabra, se refiere a una verdad que no ha sido revelada totalmente; de hecho, algunos de los profetas escribieron de cosas que ellos mismos no alcanzaban a comprender plenamente, sino que eran inspirados por el Espíritu Santo y en obediencia escribían.
Después de Que Jesús resucito y envió al Espíritu Santo, éste empezó a enseñar a los apóstoles las verdades que antes habían estado en forma de misterios. Para complementar a los apóstoles en su función, Jesús constituyó otros 4 ministerios, a estos 5 ministerios Jesús delegó la función de perfeccionar a la iglesia y decidió que el tiempo de su función sea HASTA que toda la iglesia esté unida en la fe, como podemos leer en Efesios 4:11 16: "Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor". Dios nunca comisiona a alguien a cumplir una responsabilidad sin darle la autoridad correspondiente para cumplir tal misión; por lo tanto, ya que estos cinco ministerios desarrollan una función de equipamiento a todos los santos y buscan llevar a la unidad a todos los miembros de la Iglesia, sin importar en donde se encuentren localizados, requieren de autoridad reconocida extra localmente, o sea, en todas las iglesias en cualquier parte del mundo. De no ser así no podrían impartir la misma visión y enseñanza a toda la Iglesia.
Conviene mantener en mente que de todo lo que aquí decimos, estamos conscientes de la imitación del enemigo y de los abusos de autoridad que se convierten en autoritarismo; pero como expresamos anteriormente, en este libro no podemos dedicarnos a señalar todos los aspectos negativos de cada punto, sino que presentamos una base del diseño de Dios para que sirva como norma o medida de comparación ante las diferentes circunstancias que se podrían presentar. Ahora bien, para un estudio mas amplio sobre el tema de la autoridad apostólica, recomendamos la lectura del libro “Restauración del Fundamento Apostólico y Profético” que está en la lista de bibliografía al fin de este libro.
Notemos algunas porciones de las Escrituras que nos presentan el alcance extra local de la autoridad de los ministerios apostólicos. I Corintios 4:17b: "El cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias." Aquí el apóstol Pablo les está aclarando el porque de enviarles a Timoteo, pero aunque no es el punto principal de su explicación, sus palabras nos dejan ver que enseñaba lo mismo en todas las iglesias, siendo esto una de las formas de que todos los cristianos, en todas las iglesias, pudiesen tener unidad de fe. Luego en I Corintios 7:17b, cambia la fraseología y ya no solo declara que enseña en todas las iglesias, sino que lo pone en un forma mas contundente: "Esto ordeno en todas las iglesias".
Aparte de lo que seria la participación de Pablo, como uno de los apóstoles, podemos ver que el principio de autoridad delegada se extendía a todos los que participaban de ese ministerio equipador, como el caso de II Corintios 8:18: "Y enviamos juntamente con él al hermano cuya alabanza en el evangelio se oye por todas las iglesias". El contexto aclara que se habla de Tito por nombre y de ese otro hermano, que aunque no se mencione su nombre específicamente, ni su titulo o función en el ministerio, se declara que es conocido por todas las iglesias.
Para poder explicar en una forma sencilla de entender lo que es la función de estos dones o ministros equipadores de Efesios 4, los hemos comparado a los cinco sentidos del cuerpo humano, pues éste recibe toda su información a través de ellos; pudiésemos decir que así como el cuerpo humano es equipado por los cinco sentidos, la Iglesia es equipada por los cinco dones ministeriales. Por ejemplo, El apóstol provee visión para la Iglesia así que lo comparamos al sentido de la vista; el profeta complementa la visión trayéndole balance, de allí que lo comparemos a la función del oír; el evangelista es el ministerio que expresa mas afinidad al sentir de Dios por las almas que se pierden, por lo tanto lo comparamos al sentido del tacto; el pastor, entre sus características, expresa una habilidad especial de discernir cosas que no son aparentes a la vista o el oído y es por eso que lo asociamos con el sentido del olfato; y el maestro, por su función de hacer el estudio de la Biblia, algo agradable no solo necesario, lo identificamos con el sentido del gusto. Esta comparación es explicada en mayor detalle en el libro “Restauración del Orden y Gobierno en la Iglesia”
La mayoría de las iglesias actuales, desconocen esta verdad y rechazan este orden de gobierno; por eso, carecen de madurez y fruto espiritual, limitándose sólo a apariencia y número, pues aquí se aplica el texto que citamos anteriormente; Mateo 10:41a: "El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá". Es obvio que si se cree que ya no hay profetas, no se recibe ese ministerio y, por consiguiente, no se recibe la edificación que Jesús ha ordenado a través del profeta. Comparándolo a la analogía de los sentidos, diríamos que la Iglesia que no reconoce el don de profeta es como una persona sorda. Lo mismo podemos decir del apóstol, la iglesia que no lo recibe es como un cuerpo ciego, sin visión. Tristemente esa es la realidad en la mayoría de las iglesias locales: No tienen visión y no oyen lo que el Espíritu está diciendo a la Iglesia, son iglesias con odres viejos que no pueden disfrutar el vino nuevo que Dios está dando. Repitamos, pues, que la autoridad de la iglesia universal, fue delegada por Jesús, Quien es la cabeza, a los ministerios de Efesios 4, apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros; éstos establecen a quiénes ejercen la autoridad en las iglesias locales.
LA AUTORIDAD DE LA IGLESIA LOCAL.
Esa declaración y contexto nos lleva a considerar que la autoridad en una iglesia local, no es ni congregacional (democrática), ni limitada a un solo hombre como líder, sino que es una pluralidad de ancianos. Notemos que los textos que hablan ya sea de las características y requisitos o las funciones de los líderes de la iglesia, están en plural, implicando la presencia y participación de mas de un líder a la misma ves. I Timoteo 5:17 18: "Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; digno es el obrero de su salario". Basta con prestar atención a las palabras claves de este texto para llegar a la conclusión de que los ancianos son los que gobiernan, predican y enseñan en la iglesia; función que se atribuye, sin lugar a duda, a quienes tienen la autoridad. Por lo tanto hagamos unas cuantas aclaraciones en cuanto a quienes son estos ancianos.
En primer lugar, llamemos la atención a que los ancianos no son los que cursan ciertos estudios en un seminario sino que son establecidos por los apóstoles, como los siguientes versículos declaran. Tito 1:5: "Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé". Nótese que el apóstol "MANDÓ" que se corrigiese lo que estaba deficiente, lo cual está en armonía con lo que vimos antes en relación a la autoridad extra local de su ministerio; también tenemos que incluir dentro de sus ordenes el que estableciese ancianos, mostrándonos que su ausencia se consideraría una deficiencia. Veamos Hechos 14:23: "Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído". El contexto aclara que fueron los apóstoles Pablo y Bernabé los que constituyeron estos ancianos. De estas mismas porciones podemos ver que son ancianos en plural, en "cada iglesia" en singular.
Ahora veamos cuál es la función de los ancianos. Comencemos con Hechos 20:17 "Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia". Citamos este texto para aclarar que a los que Pablo está hablando es a los ancianos Y entre todas las exhortaciones y palabras que les comparte, notemos lo que les dice en relación a su función: "Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre". (Hechos 20:28). Al referirse a los santos como el “rebaño” y al declararles que deben “apacentarlo”, tenemos que reconocer que esta hablando de hacer la función de pastores; de hecho, aparte de la porción de Efesios 4, que habla de una función extra local, no se menciona en ninguna otra parte que haya pastores en la iglesia local, como el o los ministros que pastorean a la iglesia. Por otro lado, notemos que es a los ancianos a los que también se reconoce como Obispos, y al leer las porciones que presentan los requisitos de los obispos, siempre se asume o se da por sentado, que habla de los que pastorean la iglesia local. Veámoslos. Tito 1:7a: "Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios..". Y en Santiago 5:14 se da esta dirección a los miembros de la Iglesia: "Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor". ¿Pudiese concebirse la idea de dirigir a los miembros de la Iglesia a llamar a los ancianos, para que les ministren, si aparte de ellos hubiera un pastor de la iglesia?; por lo tanto, podemos ver claramente por lo expuesto en estos textos y varios otros, que los llamados ancianos en el Nuevo Testamento, son los obispos o pastores de la iglesia local; que su función es la de: gobernar, predicar, enseñar, pastorear, apacentar, orar y administrar la iglesia local. A esto le unimos que Dios ordena a los miembros de la iglesia el que obedezcan a sus pastores y el mensaje queda claro. Aunque la palabra que se traduce pastores en español, como dicho anteriormente, no es la misma de Efesios 4, nótese en esa porción una vez más la pluralidad de líderes. Hebreos 13:7 y 17: "Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe." "Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso".
Antes de terminar este capitulo, recordemos lo expresado en la introducción del libro; aunque se señale cada principio individualmente, para su estudio, en la practica se están desarrollando simultáneamente; de allí que, al hablar del gobierno plural de la Iglesia como autoridad delegada, podemos ver, por lo menos, dos razones del porque de este diseño. En primer lugar, al contar con un gobierno pluralista en lugar de un solo pastor o líder, se evita que el siervo de Dios caiga víctima de Satanás ante la tentación de la vanidad de la vida, del engaño de las riquezas, o de la seducción de mujeres. Desafortunadamente abundan los casos en que relaciones que han comenzado en una forma ministerial o profesional, terminan en involucraciones sexuales, tanto en la consejería secular como la eclesiástica. Al tener la practica de aconsejar y ministrar en equipo, se evita esa tentación y oportunidad.
En segundo lugar, otro de los principios que estaremos expandiendo mas adelante, el de multitud de consejo, se desarrolla al tener mas de un anciano y así se provee una dirección más balanceada y sabia para la o las personas que están siendo enseñadas, ministradas o aconsejadas. El libro de Proverbios presenta varias razones para esta clase de autoridad pluralista o de consejo. Proverbios 11:14 dice: "Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad". Proverbios 15:22: "Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman". y Prov. 24:6: "Porque con ingenio harás la guerra, y en la multitud de consejeros está la victoria".
Una última ilustración para concluir este capitulo: En el Antiguo Testamento, el Arca del pacto representaba la presencia de Dios manifiesta. Desde que el pueblo peco contra Dios y los filisteos se llevaron cautiva el Arca hasta el tiempo en que David estableció su reino, el pueblo había estado sin el Arca. David, varón conforme al corazón de Dios, quiso traer el Arca y leamos lo que aconteció en 1 Crónicas 13:8 10: "Y David y todo Israel se regocijaban delante de Dios con todas sus fuerzas, con cánticos, arpas, salterios, tamboriles, címbalos y trompetas. Pero cuando llegaron a la era de Quidón, Uza extendió su mano al arca para sostenerla porque los bueyes tropezaban. Y el furor de Jehová, se encendió contra Uza, y lo hirió, porque había extendido su mano al arca; y murió allí delante de Dios". Lo que es importante notar aquí es que aunque David amaba a Dios, y era sincero, eso no cambió lo que Dios ya había establecido en Su palabra y mató a Uza, lo cual produjo en David dolor, pero también interés en conocer más de Dios. Verso 12: "Y David temió a Dios aquel día, y dijo: ¿Cómo he de traer a mi casa el arca de Dios?"
Pasados los días David hizo un descubrimiento grande. 1 Crónicas 15:2: "Entonces dijo David: El arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas; porque a ellos ha elegido Jehová para que lleven el arca de Jehová y le sirvan perpetuamente". Dios había diseñado un orden y delegado la autoridad de llevar el arca de su presencia a los levitas, ni la sinceridad de David, ni nada cambia el diseño de Dios. Continua la escritura diciendo "Pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Jehová nuestro Dios nos quebrantó por cuanto no le buscamos según su ordenanza". (I Crónicas 15:13) Noten la conclusión de David: "...No le buscamos según su ordenanza". David volvió a danzar, con sinceridad y amor, pero esta vez añadió un elemento importante, hizo las cosas conforme al orden establecido por Dios, ya no pensó en mejorarlo con carros y bueyes y entonces si pudo traer el Arca de la presencia de Dios, a su tabernáculo.
Al igual que David, muchos en la Iglesia hoy en día, están tratando de hacer la obra de Dios con sinceridad, amor, muy buenas intenciones, etc., tratando de conseguir el resultado de Efesios 4:12-15 “...capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error; sino que hablando la verdad en amor, crezcamos en todos {los aspectos} en aquel que es la cabeza, {es decir,} Cristo” Pero la triste realidad es que esta pasando lo mismo que a David la primera ves que intento traer el Arca; ¿Por qué? porque están descuidando el orden establecido por Dios, para adquirir esos resultados, el cual vimos en Efesios 4:11 16; que Jesús diseñó un orden y delegó en unas personas el llevar la Iglesia a la madurez espiritual. Desechar ese orden y querer buscar otros medios es exactamente lo mismo que hizo David y Dios no lo aprobó. Aprendamos de David, recapacitemos y volvamos al orden de gobierno de Dios y a la autoridad que El ha delegado a la Iglesia. De esa manera, cosecharemos los frutos que cosechó David y sí podremos disfrutar de la presencia y la voluntad de Dios.
Concluyamos este capitulo diciendo que aunque la tradición y la religión de los hombres diga que ya no hay apóstoles ni profetas, Jesús, quien es la cabeza y autor de la Iglesia, dice que El los constituyó hasta el fin; y que a ellos delegó su autoridad en la Iglesia. Jesús dijo que Sus ovejas le siguen porque conocen Su voz. También dijo en Juan 7:17: "El que quiera hacer la voluntad de Dios conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta". Lo mismo podemos concluir aquí; quien quiera, puede evaluar si los argumentos presentados son la opinión de una denominación, o de un grupo de iglesias, o si son doctrina de Dios expresada en su palabra, la Biblia; y una vez considerado, decidir como va a responder al respecto.
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