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“Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan… Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo” (Hebreos 10:1 y Colosenses 2:16-17)
Otro mejor aspecto de la gracia se ve en la diferencia entre la sombra y la sustancia que causa la sombra. Las sombras suplen varios beneficios, pero tienen limitaciones críticas. Las sombras pueden proveer una silueta visible de una realidad actual, pero no pueden proveer lo que es inherente a esa realidad. También las sombras pueden dar indicación de una persona que se acerca, pero no pueden proveer relación con esa persona. El antiguo pacto de la ley es semejado a una sombra: “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros” El nuevo pacto de la gracia (Los recursos suficientes de Dios disponibles libremente en Cristo) es la sustancia. “el cuerpo [la sustancia] es de Cristo”. Una de las características de sombra semejante de la ley estaba contenida en sus sacrificios. “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan”. Cristo cumpliría perfectamente todo lo que esos sacrificios antiguos representaban y Él haría totalmente disponibles, a todos aquellos que creyesen en Él, todos sus beneficios deseados.
El cordero pascual es un ejemplo claro de esta verdad. “Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua… Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir” (Éxodo 12:21, 23). Esta sombra deliberación temporal llega a ser sustancia en Cristo, quien nos libra del juicio eterno. “nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”(1Corintios 5:7). Otra característica de sombra semejante de la ley se puede ver en sus mandamientos justos. Cualquier cosa que la ley demanda está relacionada a santidad, a justicia. “”Santos seréis, porque santo soy Yo Jehová vuestro Dios" (Levítico 19:2). Este llamado a la justicia solo puede llegar a ser una realidad sustancial por medio del Señor Jesucristo: “para ganar a Cristo, y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe”(Filipenses 3:8-9). |